Con kayakistas de 6 países se concretó la primera travesía entre Salto y Paysandú

Parte de la flota saluda al prócer general Artigas frente a la Meseta.

La semana pasada y aprovechando el feriado del 1° de Mayo, se realizó la primera travesía de kayaks organizada entre Salto y Paysandú.
El organizador fue Bernardo Agüero, un salteño muy familiarizado con las aguas del Queguay, quien propuso la idea “entre charlas con amigos de Paysandú, visto que muchas veces subía imágenes y videos de la zona de Salto Chico, que es una zona muy linda para remar”.

Luego de unos meses de planificación, Agüero llevó adelante este encuentro que partió el jueves 1º desde aguas abajo de la Represa de Salto Grande, luego por Salto Chico hasta llegar a la Meseta de Artigas con un recorrido de 42 kilómetros el primer día.

Continuaron el viernes desde la Meseta hasta la desembocadura del arroyo Malo donde fueron 33 kilómetros más y se instalaron a acampar para proseguir el sábado hacia una isla del Queguay, descansar en la noche y arribar el domingo a Paysandú.

La organización

El kayakista expresó a EL TELEGRAFO que para la organización de esta travesía, debió solicitar “permisos a las autoridades correspondientes en coordinación con los servicios de salud de la zona por cualquier imprevisto que pudiera surgir; aviso a la policía también y a Prefectura”. Además, el equipo contaba con una embarcación de apoyo y botiquín médico, gente preparada en primeros auxilios y “una cantidad de elementos que hacen a la seguridad, como comunicación radial VHF entre nosotros en todo momento”.

La lista de participantes creció de tal manera que “llegamos a remar al mismo tiempo 42 embarcaciones. Se fueron bajando algunos que hicieron una parte de la remada y por otro lado algunos se unieron en la Meseta de Artigas al igual que en Arroyo Malo”. Participantes de Montevideo, Colonia, Mercedes, Paysandú y Salto; desde Argentina vinieron de Zárate, Santa Fé, Paraná, Concepción del Uruguay, Concordia y Chajarí.

También de Brasil “se hicieron 1.000 kilómetros para llegar y 1.000 para volver a sus casas; también un chico colombiano que vive en Argentina y una chica de Paraguay; la presencia de una chica de República Checa que, si bien vive ahora en Uruguay, hace que haya sido una remada internacional”, comentó Agüero feliz por el éxito de un encuentro que unió Salto y Paysandú con participantes cuyas edades rondaban entre los 25 y 70 años.

Grupo de kayakistas que llegó hasta Paysandú
El grupo que continuó hasta Paysandú, antes de zarpar de una isla frente al Queguay. Algunos participantes se habían bajado en arroyo Malo, por motivos de trabajo.

Travesía no apta para principiantes

La remada no era apta para principiantes por la duración y “las características que el río Uruguay puede llegar a tener con viento sur. Por suerte no hubo viento y fue muy tranquila, pero las condiciones pueden cambiar de un momento a otro y no se podía estar jugado a la impericia de un kayakista principiante”.
El kayakista salteño hace más de 25 años que rema en canoa y después “mi hijo empezó a remar en kayak y yo también me pasé para el kayak. Él en competencia y yo en travesía de turismo. Parte de aquellos amigos que empezamos a remar hace 25 años en el Queguay, fueron los que me ayudaron y me acompañaron en la lancha de apoyo”, comentó agradecido.
Padre de un competidor de alto nivel, Agüero expresó que “esta vez mi hijo no pudo venir porque tenía un control selectivo para los Juegos Panamericanos Junior que se desarrollan en Paraguay este año, en la disciplina de canotaje”.

Seguramente se repita el año próximo

Si bien Agüero no aseguró que el año que viene se vuelva a realizar este tipo de travesías, hay grandes posibilidades de que así sea debido a la alta concurrencia de este año y a la solicitud de quienes participaron y de los que se quedaron con las ganas de venir.
Agüero se manifestó agradecido con las prefecturas de Salto y Paysandú, las comisarías de Chapicuy, y Quebracho y también la Policlínica de Quebracho. “También agradecer al club Amandayé Ipeguá con la apertura de forma desinteresada de sus puertas para finalizar la travesía; gracias a la Comisión Directiva del club, a Danilo López, a Alberto Baccaro, que sin el apoyo de ambos me habría sido muy difícil la realización de esto”.

“Nos bañamos en el río todos los días con total tranquilidad. El viento era una brisa leve del norte. Las noches totalmente despejadas para poder contemplar las estrellas sin mayor contaminación lumínica. La única luz era la de las estrellas y la luna. Un disfrute total”.