Cada año cuando comienzan a caer las primeras hojas amarillas en las veredas, resurge el tema de la poda como preocupación de los vecinos de nuestra ciudad.
Si bien la opinión de algunos es que fuera de las ciudades la poda no resulta necesaria, a menos que el árbol esté enfermo u ocasionando algún tipo de problema, coinciden en que en los centros poblados sí es importante la realización de esta práctica para conservarlos en buenas condiciones por la seguridad de los transeúntes. Incluso en países cuyo cableado es subterráneo, también es común que se realicen podas, pero con el cuidado de que no sean excesivas y terminen dañando el árbol o dejándolo más propenso a ser atacado por plagas y enfermedades.
ÉPOCA DE PODA PARA LA CIUDAD
Pablo Silchenko, integrante de Gensa Paysandú, organización que hace muchos años vela por la conservación de la flora del departamento, en particular por la inmensa cantidad de árboles que cuidadosamente se encargaron de plantar, aportó información sobre este tema a EL TELEGRAFO.
“En la ciudad tenemos árboles caducifolios que, cuando comienza el frío, la savia se aleja de las ramas (cuando empiezan a caer las hojas) y esos son los mejores momentos para comenzar con una poda”, explicó, y agregó que existen varios tipos de poda. Entre ellas la de formación, “que estemos formando árboles, que le estemos dando un fuste, o la parte ornamental y la otra es según dónde se haya plantado, cuáles son las condiciones frente a la geografía que los rodea o la arquitectura que está en torno a él”. Tanto el cableado aéreo como la iluminación, muchas veces derivan en “una poda un poco más estética, yendo un poco más en lo que es el cuidado del ornato público”.
En cuanto a los árboles perennes, Silchenko señaló que se pueden podar en cualquier época del año, pero “preferentemente en invierno por el movimiento de la savia”.
Cuando se realiza una poda se obtiene un desarrollo mayor radicular, Es decir, que cuando se sacan ramas, “se sacan de la parte de arriba y el árbol va a crecer hacia abajo; es como una estimulación natural que va a tener”, explicó el experto.
PROCESO NATURAL PARA ZONAS ALEJADAS DE LA CIUDAD
En zonas más alejadas de la ciudad, como es el caso del Arboretum que tiene Gensa con más de 30 especies de árboles, “se trata de dejar el árbol lo más natural posible”. El proceso natural de la mayoría de los árboles es que, cuando llegan a su madurez, sus ramas se engrosan y otras se empiezan a secar. Se produce una poda natural que implica la muerte y desprendimiento de ramas.
Si bien la poda implica esfuerzo y energía para que la planta se recupere, se considera necesaria siempre que no sea demasiado agresiva.
“La poda va a tener una incidencia en el crecimiento del árbol, pero hay veces y especies que son necesarias y a pesar de que la naturaleza es equilibrada, por ejemplo, en los frutales, para que tengan un buen desarrollo –tanto de flores como de frutos– es necesario una poda porque le da una limpieza interior al árbol, donde pueda correr mejor el aire, puede haber una mejor aireación foliar, entonces ahí se previenen los hongos, alimañas, etcétera. Es una mejor estimulación para el fruto”.
CUIDADOS A TENER EN CUENTA CUANDO SE PODA
“Es importante –y muchas veces vemos que no se hace– que cuando podamos, debemos ayudar a que esas heridas no queden propensas a que entren patógenos. Nosotros usamos el famoso y antiguo caldo bordelés, que es un compuesto con sulfato de cobre y cal”, para evitar que entren enfermedades cuando el árbol está recién podado.
Con ese cuidado especial que se distingue por su coloración blanca, “se puede evitar que se ahuequen los troncos y ahí empezamos con los riesgos en las tormentas que cada vez son más seguido y el árbol se debilita”.
TAMBIÉN PODEMOS PLANTAR EN OTOÑO
Para que el ornato público no requiera demasiado mantenimiento de poda o incluso corte de árboles, se deben seleccionar especies adecuadas y para ello se requerirá de asesoramiento profesional. “En otoño también se puede plantar. Existe la plantación de raíz encubierta y otra con terrón. Cuando es de terrón o de bolsa, se puede plantar cuando se quiera. Siempre tomando los recaudos necesarios como conocer cómo va a ser el árbol cuando sea adulto. Hay que asesorarse de cómo es el árbol, cómo es el sistema radicular, cómo es el follaje; si es caducifolio o no. Se debe colocar un tutor, regar; cuando se hace el pozo hay un mecanismo natural que se separa la tierra que se va sacando, hacer una olla grande y fertilizar un poquito (con un triple 15)”.
Para plantar los de raíces descubiertas (que son los frutales, por ejemplo), nosotros con la flora nativa muchas veces también lo hacemos a raíz descubierta y hay que ver que sean tiempos de frío cuando el árbol baja las reservas. Cuando ya está maduro, es bueno una vez al año colocar un fertilizante de lenta liberación y pedir asesoramiento sobre la cantidad a aplicar (en agosto, por ejemplo). Lo mejor es el fertilizante natural como el compost”.
¿QUÉ PLANTAMOS?
No sirve ver un árbol muy bonito y decidir plantarlo en nuestra vereda sin asesorarnos previamente.
Consultado Silchenko sobre qué especies son adecuadas para plantar en las veredas, opinó que “hay muchas especies nativas que tenemos que –quizás de crecimiento un poco más lento– dan mejores resultados”.
“Nosotros hemos plantado mayormente especies de bajo porte, mayormente frutales. Guayabo del país, arazá, guaviyú, lapachillos de monte que tienen muy lindas flores y follajes, pero son arbolitos de crecimiento lento. Se podría lograr tener un ornato público con flora nativa, que algo ya se está haciendo. En las avenidas se están plantando nativos y está quedando muy lindo”. Con respecto a los recientemente plantados en el paseo costero, rodeados por troncos en vez de tutores, Silchenko opinó que “es un método que se llama ‘educar al árbol’ y que no queda muy lindo al principio, pero da muy buen resultado. Lo conocí en Brasil y se puede hacer que el fuste venga derechito, que es diferente al tutor. Lo va educando, dirigiendo al árbol para un mejor crecimiento”.

