Escaras, una lesión de la piel habitual en personas con baja movilidad

El ejercicio físico y cambios de postura pueden ayudar a prevenir las escaras.

Las escaras o úlceras por presión son lesiones de la piel y el tejido que ocurren por la presión ejercida durante un tiempo prolongado y son habituales en las personas mayores con baja movilidad. El equipo técnico de Atención Alzheimer Paysandú (ADAP) alertó sobre las posibilidades de mayores afectaciones, si no se tienen en cuenta los factores de riesgo.

En la mayoría de los casos, se manifiestan en la piel que recubre las partes óseas del cuerpo, como talones, tobillos, caderas y coxis. El Dr. Marcelo Luaces recordó que las personas con mayores riesgos son aquellas que padecen enfermedades que les impiden cambiar de postura o moverse, o aquellas que pasan la mayor parte del tiempo en cama o en una silla. Pueden desarrollarse en el transcurso de horas o días y, en su mayoría, se recuperan con tratamiento aunque algunas nunca lo hacen completamente.

Factores de riesgo

La inmovilidad, debido a una salud debilitada o a una lesión en la médula espinal, son factores de riesgo para estas lesiones. La incontinencia, que ocurre cuando la piel se vuelve más vulnerable con la exposición prolongada a la orina y las heces, así como la pérdida de la percepción sensorial, aportan a las úlceras por presión.

Si la persona no puede sentir dolor o malestar, es posible que no note las señales de advertencia y la necesidad de cambiar de posición. Además, una nutrición e hidratación deficientes contribuyen a las lesiones, en tanto las personas necesitan suficientes líquidos, calorías, vitaminas, proteína y minerales todos los días para detener la ruptura de los tejidos.

Las enfermedades que afectan el flujo sanguíneo pueden aumentar el riesgo de escaras, como por ejemplo la diabetes y enfermedades vasculares.
La edad es otro factor de riesgo, en tanto una persona mayor de 70 años puede resultar afectada por las escaras.

Síntomas

Los síntomas incluyen cambios en el color o en la textura de la piel, hinchazón, supuración y un área que se siente más fría o más caliente que otras. Las escaras se clasifican en varias etapas en función de su profundidad, gravedad y otras características. El grado de daño de la piel oscila entre la inflamación hasta una lesión profunda que afecte los músculos y los huesos.

Las personas que utilizan sillas de ruedas pueden padecerlo en glúteos, omóplatos y columna vertebral, parte trasera de los brazos y piernas donde entran en contacto con la silla. En el caso de las personas que necesitan permanecer en la cama, las úlceras por presión se encuentran en la parte trasera o los laterales de la cabeza, omóplatos, cadera, región lumbar o el coxis, talones, tobillos y la piel detrás de las rodillas.

Cuándo consultar

Cuando aparecen señales de advertencia de las escaras, un cambio de posición aliviará la presión sobre la zona. Si no mejora en 24 a 48 horas, consultar a un profesional. Al igual que si se observaran signos de infección como fiebre, supuración o mal olor de una llaga, así como calor o hinchazón en su alrededor. Las complicaciones comprenden celulitis infecciosa, que está relacionada con los tejidos blandos. Incluso, una infección de escaras puede traspasar las articulaciones y los huesos, dañar cartílagos y tejidos.

Prevención

Existen posibilidades de prevenir estas lesiones al cambiar con frecuencia de postura para evitar tensiones en la piel. Cuidar la piel, comer y beber con frecuencia. Dejar de fumar, controlar el estrés y hacer ejercicios diarios.

Pedir ayuda para cambiar de postura cada dos horas, levantarse siempre que sea posible y hacer flexiones. Mantener la piel limpia y seca de manera rutinaria para evitar la contaminación y utilizar cremas protectoras. Cambiar la ropa de cama y de vestir con frecuencia, además de prestar atención a los botones de la ropa y las arrugas de las sábanas que pueden irritar la piel.