Eureka! Learning Days, festival de aprendizaje en el Espacio Modelo

El programa de Educación para la Salud de la Dirección Nacional de Educación (DNE) brindó un taller de “Gestión de las emociones” en el marco del Festival Eureka Learning Days con el apoyo de la fundación Pablo Atchugarry.

La tercera edición de los Eureka! Learning Days contó con la participación de más de 2.000 niños y sus familias en el Espacio Modelo, de Montevideo. El festival internacional de aprendizaje más grande del mundo, convocó a referentes en diversas áreas, donde expusieron experiencias educativas lúdicas e innovadoras para niños y adolescentes, organizado por la oenegé E.dúcate Uruguay y declarada de interés ministerial por el Ministerio de Educación y Cultura.

El evento promueve la idea del aporte colectivo al desarrollo educativo bajo la consigna “¿Qué pasaría si cada uno de nosotros dedicara 60 minutos de nuestro tiempo a enseñar algo curioso y significativo a las próximas generaciones?” El objetivo de este año es la consolidación del impacto nacional del evento y acercar a nuevas familias y comunidades de todo el país. E.dúcate Uruguay trabaja actualmente en distintos proyectos en 120 escuelas rurales de 12 departamentos, involucra a 140 maestros y beneficia a 2.058 niños. Desde su fundación, fortaleció a 490 escuelas rurales en 12 departamentos, colaborando con 873 maestros e impactando a más de 9.000 niños.

Cecilia de la Paz, fundadora y directora ejecutiva de E.dúcate Uruguay, explicó que “el proyecto Eureka! Learning Days nuclea a organizaciones civiles sin fines de lucro que una vez al año y en diferentes países del mundo, organizan un festival donde se busca la reconexión con la motivación por aprender cosas diferentes con actividades especialmente creadas para ese evento”. En los últimos tres años pasaron de 30 a 71 anfitriones, enmarcados en “una llama que continuará en crecimiento”.

E.dúcate Uruguay se sumó al movimiento internacional “trayendo este proyecto al país, donde una vez al año las nuevas generaciones toman de las generaciones que hace un rato que ya estamos, las cosas que nos gustan hacer. En estos últimos días hemos tenido arquitectos, biólogos, científicos y educadores además de espacios que no son tan comunes para los niños, como el museo Pablo Atchugarry entre otras instituciones que se abren para compartir el aprendizaje desde otro lugar”, dijo a EL TELEGRAFO.

Nativos vinculares”

Consultada por la metodología de trabajo con un público ávido por el manejo de dispositivos digitales y la información disponible en las redes sociales, de la Paz reconoció que “antes entendíamos el concepto de los nativos digitales, pero en realidad estamos ante nativos vinculares. Por más que la tecnología haya avanzado, nosotros seguimos siendo los mismos humanos de siempre. En las conexiones y la calidad de los vínculos, es en donde verdaderamente está el bienestar y el aprendizaje”.
Explicó que implica “detenerse ante la consigna ‘¿Donarías 60 minutos de tu tiempo para compartir con las nuevas generaciones eso que amás hacer?’ De esa manera, buscamos que haya adultos disponibles y por otro lado, nuevas generaciones abiertas y motivadas a aprender”. En la organización de estos eventos, “una y otra vez hemos comprobado desde la oenegé que cuando esa conexión ocurre y cuando un adulto muestra lo que ama hacer, tiene la plena atención de los niños y de los jóvenes. Lo comprobamos con temáticas absolutamente diferentes ante la exposición de un profesor en ciberseguridad, otro sobre sexualidad, o medio ambiente, arte o exploración científica. Han sido muy vastas las temáticas y los niños estuvieron sentados durante una hora y media jugando. Y nadie pidió un celular”.

Durante el festival de aprendizaje, “es cuestión de volver a esas conexiones que dábamos por sentado, como cuando teníamos amigos del barrio y aprendíamos de los vecinos en ecosistemas cargados de vínculos duraderos. De los contrario, lo que hacemos es estimularnos, pero no necesariamente integrar ese saber y curiosidad en nuestros hábitos cotidianos”.
Entre los expositores y talleristas se encuentran empresas que abren sus puertas esos días para mostrar los procesos productivos. “Nuestro sueño es que algún día podamos habilitar lo mismo con Bomberos o la Policía Caminera, todo lo que para nosotros es cotidiano. Estamos seguros que vamos a generar una conexión entre el aprendizaje y la vida, que en definitiva es lo que confirma que vale la pena”, agregó.