El Fondo Monetario Internacional publicó la declaración resultante de la visita oficial que sus técnicos realizaron a nuestro país. El documento expresa que “la economía uruguaya sigue siendo resiliente en medio de la creciente incertidumbre mundial”, pero es interesante adentrarse en las consideraciones que se realizan, porque además de las devoluciones “positivas”, también hay algunos llamados de atención y recomendaciones que dejaron al equipo económico y a la vez sirven también como referencia de los parámetros en los que se mueve la economía del país.
La declaración final de la visita no es otra cosa que una descripción de conclusiones preliminares realizadas por el personal del organismo multilateral y forma parte de una rutina de consultas que se efectúan con los Estados miembros, en general de forma anual, que están previstas en el convenio constitutivo del mismo Fondo y para su publicación se requiere el aval de las autoridades del Estado en cuestión, en este caso nuestro país. La visita del equipo que encabezó Raphael Espinoza se produjo entre el 8 y el 19 de setiembre.
Comienza planteando el contexto y la coyuntura económica y allí destaca que “La economía uruguaya sigue siendo resiliente en medio de la creciente incertidumbre mundial. Tras una grave sequía en 2023, la producción agrícola creció significativamente en 2024, sustentando el crecimiento en torno al potencial y contribuyendo a reducir el déficit de cuenta corriente a -1 por ciento del PBI”. Valora además la incidencia del turismo argentino en la pasada temporada, a partir de la apreciación “significativa en términos reales de la moneda argentina”. También valora la disminución en la tasa de desempleo y el crecimiento en los salarios reales “en línea con la productividad”. Y aunque señala que el déficit fiscal del gobierno central con la seguridad social aumentó en 2024 a 3,2% del PBI, “lo que obligó a activar la cláusula de escape de la regla fiscal”, el país cuenta con reservas internacionales abundantes “y alcanzaron un nivel equivalente a 11 meses y medio de importaciones a fines de agosto de 2025”.
Menciona además que la inflación “se ha mantenido dentro del rango de tolerancia del Banco Central del Uruguay (BCU) durante más de dos años”, pese a que “el fortalecimiento global del dólar y la incertidumbre en torno al referéndum sobre la reforma jubilatoria contribuyeron a una depreciación del peso a fines del 2024”, lo que generó en ese momento un aumento de la inflación. “Esto motivó al BCU a subir tres veces la tasa de política monetaria” y en 2025, “tras el debilitamiento global del dólar, con la apreciación del peso y una caída de las expectativas, la inflación se redujo a 4,2% en agosto”, lo que sitúa por debajo de la meta del BCU, dando lugar a los recortes de tasas que se dispusieron en julio y agosto.
Afirmó la misión del FMI que la incertidumbre en torno a la política comercial mundial “ha tenido hasta ahora un impacto macroeconómico directo limitado”, lo que los técnicos atribuyeron “a las relaciones comerciales diversificadas de Uruguay y a su fuerte dependencia a las materias primas, cuyos precios se han mantenido estables”. Destaca asimismo que Uruguay “mantiene un acceso favorable a los mercados financieros, respaldado por calificaciones crediticias de grado de inversión y spreads soberanos en mínimos históricos, actualmente los más bajos de la región”.
Del nuevo gobierno asumido en marzo destacaron la agenda “que busca equilibrar el crecimiento inclusivo con la estabilidad macroeconómica. La agenda prioriza el crecimiento económico sostenible, impulsado por la inversión privada y la mejora de la competitividad, al tiempo que amplía la protección social y se compromete con la prudencia fiscal y la baja inflación”, a la vez que hace mención a los lineamientos que emitió para las negociaciones salariales “con el fin de impulsar los salarios de los trabajadores de ingresos bajos y contribuir a la desindexación”, un concepto que manejó durante el período de transición el actual ministro Oddone y que le valió críticas desde sectores más radicales del partido de gobierno, incluso de parte del actual secretario de Presidencia, Alejandro Sánchez.
Un segundo apartado del informe, que refiere a las Perspectivas y Riesgos para la economía uruguaya, marca que se prevé que el crecimiento se modere en 2025. “Se espera un crecimiento de 2,5% en 2025 y 2,4% en 2026”, al impulso de la recuperación de los salarios reales tras la pandemia y una “menor incertidumbre interna”. De la misma manera espera la delegación del FMI que la inflación se consolide en torno a la meta de 4,5%, “lo que permitiría al BCU contemplar una relajación gradual de la política monetaria si el contexto interno y las expectativas inflacionarias lo permiten”. Sí se espera que el déficit de cuenta corriente “aumente levemente a 1,7% del PBI a mediano plazo, en línea con los fundamentos económicos”.
De los riesgos macroeconómicos sostiene que están equilibrados y que los escenarios negativos “se derivan del entorno internacional, que está sujeto a shocks de política comercial y de precios de materias primas, de la incertidumbre regional, y de shocks climáticos”, pero apunta que “las amplias reservas de liquidez, los largos plazos de vencimiento de la deuda, las condiciones favorables de endeudamiento y una creciente proporción de emisiones de deuda interna limitan los riesgos fiscales a corto plazo”.
El análisis completo, al que se puede acceder desde el código QR en esta página, abarca una serie de aspectos relevantes para la economía, como el sector financiero y las políticas estructurales que se llevan adelante en el país.
Al respecto advierten que “el acceso limitado al crédito en moneda local y el desarrollo modesto de los mercados de capital menoscaban la contribución del sector financiero al crecimiento”, a la vez que limitan la eficacia de la política monetaria. En ese sentido recomendaron “mejorar el acceso al crédito de empresas solventes —en especial en segmentos desatendidos como las P ymes—” aunque manteniendo normas de crédito prudentes.
Por otra parte recomendaron en los próximos años intensificar el programa de reformas “simplificando los procesos de creación de empresas, la concesión de licencias y la tributación, reforzando la política de competencia, mejorando la calidad educativa y reduciendo la deserción escolar”.https://www.imf.org/es/News/Articles/2025/09/19/cs-091925-uruguay-staff-concluding-statement-of-the-2025-article-iv-mission
