La giardiasis es una infección del tracto gastrointestinal causada por el protozoo Giardia lamblia. Este parásito habita en el intestino delgado. La transmisión ocurre por la ingestión de quistes infecciosos, por tres vías principales:
Hídrica: al beber agua sin filtrar o contaminada (por ejemplo, de ríos o arroyos). Alimentaria: al consumir alimentos crudos o mal cocidos contaminados. Fecal-oral: la falta de higiene de manos al manipular alimentos es otra forma de dispersión de los quistes, que se depositan en frutas, verduras y otros alimentos.
Factores de riesgo
Niños menores de 4 años. Cuidadores de niños pequeños o que cambian pañales. Campistas, mochileros o cazadores que beben o nadan en agua no tratada. Poblaciones sin acceso a agua potable segura.
Sexo anal.
Síntomas
El 50 % de los infectados no presenta síntomas. Son síntomas de giardiasis aguda: Diarrea, Heces grasosas y con mal olor, Flatulencia, Calambres abdominales e hinchazón.
Síntomas de giardiasis crónica: Heces blandas, Pérdida de peso marcado, Malabsorción, Retardo del crecimiento, Vómitos, Fiebre, Estreñimiento.
Diagnóstico
se confirma mediante el coproparasitario.
Prevención
Implica un constante lavado de manos, limpieza de frutas y verduras, la mantención de la higiene ambiental (baños especialmente), y hervir el agua en caso de que no sea potable.
Infección por oxiuros: La oxiuriasis es una infección intestinal por parásitos muy frecuente. Causada por Enterobius vermicularis, un pequeño nemátodo blanco de 6 a 13 mm de longitud. La infección es en gran parte asintomática. El ser humano es el único huésped natural; se presenta en todos los grupos socioeconómicos. El síntoma principal es la picazón anal nocturna, debida a la migración de las hembras hacia la región perianal para depositar sus huevos. Las hembras grávidas migran por el ano durante la noche y depositan hasta 10.000 huevos en la superficie perianal, donde embrionan en un plazo de 6 horas. También pueden presentarse insomnio, irritabilidad, bruxismo y agitación; eritema perianal.
El contagio ocurre por ingestión o inhalación accidental de huevos microscópicos, que se transmiten fácilmente por contacto directo, entre niños en edad escolar y en condiciones de hacinamiento.
Las complicaciones posibles son: infecciones genitales, urinarias y pérdida de peso.
Diagnóstico: prueba de la cinta adhesiva (espátula o cinta en la región anal, preferentemente por la mañana). El tratamiento antiparasitario es muy efectivo.
Frente a un caso con oxiuros: Mantener las uñas cortas. Lavado de las manos frecuente con agua y jabón. Baño todos los días (por la mañana es mejor). Lavado de la ropa, toallas y ropa de cama con frecuencia.
No rascarse alrededor del ano.
En suma recordar: la higiene es la mejor defensa. Detectadas a tiempo, las parasitosis intestinales se tratan y se curan fácilmente.

