La Biblioteca Nacional reabrirá en diciembre en medio de una “reconversión total” y Gabriel Calderón será referente del proceso de cambio. El dramaturgo, director y gestor encabeza un proyecto que depende directamente del Poder Ejecutivo, a través de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto.
El presidente de la República, Yamandú Orsi, encabezó la presentación de un plan de trabajo que incluirá una etapa de reapertura de servicios en diciembre y la convocatoria a la sociedad para elaborar un proyecto de gestión, en el que intervendrán trabajadores, usuarios, académicos y la sociedad civil.
“Es poco creíble que involucren al presidente de la República en una conferencia de prensa cuando en los hechos, hay diferencia entre lo que viene en el Presupuesto Quinquenal para la Biblioteca Nacional y lo que se anuncia, al hablar de la biblioteca del futuro”, dijo el diputado Fermín Farinha, vicepresidente de la comisión de Educación y Cultura de la cámara de representantes.
Nuevo modelo
Las autoridades de la institución anunciaron que delinearán un nuevo modelo de gestión junto a diversos actores. Durante la conferencia no hablaron de plazos, inversiones o presupuestos. Sin embargo, la directora de la biblioteca, Rocío Schiappapietra, el ministro de Educación y Cultura José Carlos Mahía y Calderón pidieron “confianza y paciencia”.
Según Mahía, en el proyecto de Presupuesto, actualmente a estudio del Parlamento, asigna un 40% de incremento presupuestal para la Biblioteca Nacional.
“Ya no es la biblioteca del siglo XXI sino la del futuro e incorpora un nuevo responsable para llevar adelante esa propuesta. Pero, concretamente, a nivel de la comisión de Educación y Cultura en Diputados y en la comparecencia del Ministerio de Educación y Cultura en la comisión de Presupuesto integrada con Hacienda no hubo lineamientos”, agregó el legislador. Explicó que “es más una puesta en escena que la realidad y vuelven a confirmar que desde mayo a la fecha se afectaron los servicios. Eso quedó claramente en evidencia y allí dijimos que no solo estaba flojo de papeles sino que la alarma pública que se generó no era real”.
Farinha apuntó a “la incapacidad del Ministerio de Educación y Cultura que derivó en que se ocupe Presidencia de la República y tenga que incorporar a la OPP para poder plantear algo que se viene anunciando desde mayo pero que en los papeles no está definido”.
Además, “se suma a una persona que desconocíamos que estuviera vinculado a OPP y a la Biblioteca Nacional. Entiendo que hay responsables técnicos que podrían llevar adelante esa transformación, si es que es necesaria. Pero es una discusión que tiene que estar sobre la mesa”.
Concluyó que “el Ministerio de Educación quedó en evidencia que en los últimos meses del gobierno ha perdido pie y le han sacado lo que tiene que ver con Ciencia y Tecnología. Ahora se incorporan Presidencia y OPP a dirigir a la Biblioteca Nacional donde toman una decisión totalmente desacertada. El ministerio termina quedando como una especie de administrador de las becas Butiá y sin ningún buque insignia. En este tema de la Biblioteca Nacional, han fracasado con total éxito porque derivó en la presencia del presidente de la República para lavar esta situación ante la opinión pública”.

