El desarrollo de las aplicaciones con drones representa un cambio en la protección vegetal, al introducir nuevas posibilidades de eficiencia y precisión en el manejo de fitosanitarios. No obstante, su adopción efectiva requiere superar un conjunto de desafíos multidimensionales, explicaron en su exposición, enmarcada en el Simposio Nacional de Agricultura realizado en Paysandú, las ingenieras agrónomas Juana Villalba y Winona Saracho, ambas integrantes del Departamento de Protección Vegetal. Facultad de Agronomía, Universidad de la República.

La integración de los drones a los sistemas de producción implica no solo adoptar una nueva herramienta, sino también redefinir los criterios de responsabilidad técnica, ambiental y social vinculados al uso de fitosanitarios. En este sentido, el desafío no se limita a garantizar la eficacia biológica, sino a asegurar una agricultura más segura, eficiente y ambientalmente responsable, indicaron las responsables de la investigación. Explicaron que el avance en investigación, capacitación y regulación será determinante para transformar esta innovación emergente en una práctica agronómica consolidada y sostenible. Y agregaron que estos resultados fueron generados en el marco del Proyecto FPTA 391- INIA:“Eficiencia en la aplicación de productos fitosanitarios con drones bajo buenas prácticas agrícolas en Uruguay”.
Innovaciones tecnológicas
Sostienen que los drones constituyen una de las innovaciones tecnológicas más prometedoras en la agricultura actual, con múltiples nichos de utilización, que abarcan desde el monitoreo remoto hasta la aplicación selectiva de insumos. Su adopción creciente en distintos países y sistemas productivos se explica por un conjunto de ventajas operativas y económicas ampliamente reconocidas.
En el caso particular de las aplicaciones de productos fitosanitarios, los drones ofrecen beneficios potenciales como la posibilidad de intervenir sin causar daños por pisoteo en los cultivos, factor que puede ocasionar cambios en las propiedades físicas del suelo y pérdidas de rendimiento. A esto se suma la reducción de la dependencia de mano de obra, la menor exposición de los operarios a los fitosanitarios y un uso más eficiente del agua, entre otros aspectos.
Sin embargo, si bien estos argumentos justifican su interés y expansión, la evidencia científica sobre la eficacia agronómica y la calidad de las aplicaciones aún es limitada. Esto acentúa la necesidad de mayor investigación, considerando diferentes condiciones de cultivo, sanitarias, meteorológicas y operativas, relacionadas a la tecnología de aplicación.
Por ello, planteado como desafío, la implementación de drones para la pulverización enfrenta limitaciones de orden técnico-agronómico, regulatorio y operativo, que condicionan tanto su desempeño como su eficacia en campo.
Adicionalmente, en un contexto de creciente incidencia de resistencias y de mayor sensibilidad social y ambiental respecto al uso de fitosanitarios, resulta indispensable avanzar no solo en la eficacia biológica de los tratamientos, sino también en garantizar la mitigación de la deriva y de la contaminación ambiental asociada.
Principales desafíos
En el plano técnico, los principales desafíos se vinculan con la uniformidad y calidad de aplicación, factores estrechamente relacionados con la eficacia de control. Mantener una distribución homogénea del pulverizado es particularmente complejo en las aplicaciones con drones, donde ocurren interacciones aerodinámicas diferentes a las que ocurren en aplicaciones terrestres. La mayor altura de liberación del pulverizado, las turbulencias generadas por los rotores y la incidencia de las variaciones de la velocidad del viento, adquieren un papel determinante sobre el patrón de deposición.
En este sentido, las condiciones promedio de velocidad de viento suelen diferir significativamente de las fluctuaciones reales que se registran en lapsos cortos. Los datos obtenidos en experimentos, usando una estación meteorológica móvil (transmisor Meteorológico Response Onetm Modelo 92500), a una altura de 2 metros sobre el suelo, que registra 8 datos por segundo, dejan en evidencia este comportamiento.
Calibración y validación
Otro aspecto crítico se relaciona con la calibración y validación operativa de los equipos. Si bien en la actualidad se adaptan protocolos desarrollados para aplicaciones terrestres o aéreas convencionales, aún se carece de procedimientos estandarizados específicamente diseñados para drones. Esta ausencia de metodologías uniformes dificulta la evaluación comparativa y la reproducibilidad de los resultados en términos de ancho efectivo de pulverización, caudal, cobertura y deriva.
Variables operativas como velocidad de avance y uso de adyuvantes pueden modificar de manera significativa el ancho efectivo de pulverización y, por ende, la uniformidad de la aplicación. Desde el punto de vista experimental, uno de los principales desafíos para la investigación radica en la limitada posibilidad de análisis estadístico, debido a la influencia de factores no controlables, como la variabilidad de la velocidad del viento. Por tanto,los resultados presentados deben considerarse descriptivos, con el propósito de identificar tendencias operativas, hasta que se sumen más repeticiones que permitan un análisis más riguroso. Resultados obtenidos evidencian que múltiples factores y sus interacciones, como la velocidad de avance, las condiciones de viento, el uso de adyuvantes y el tipo de formulación, modifican el ancho operativo efectivo. No considerar estos elementos puede derivar en perfiles de distribución altamente desuniformes, comprometiendo tanto la eficiencia biológica como la seguridad ambiental de las aplicaciones con drones.
Entre los desafíos agronómicos, se destaca las variaciones en la deposición del producto asociadas a factores como el tamaño de gota, el volumen de aplicación y la estructura del cultivo (densidad de cobertura, índice o área foliar, arquitectura del perfil vegetal, entre otros).
Otro aspecto crítico se relaciona con la calibración y validación operativa de los equipos. Si bien en la actualidad se adaptan protocolos desarrollados para aplicaciones terrestres o aéreas convencionales, aún se carece de procedimientos estandarizados específicamente diseñados para drones.
Esta ausencia de metodologías uniformes dificulta la evaluación comparativa y la reproducibilidad de los resultados en términos de ancho efectivo de pulverización, caudal, cobertura y deriva.
Variables operativas como velocidad de avance y uso de adyuvantes pueden modificar de manera significativa el ancho efectivo de pulverización y, por ende, la uniformidad de la aplicación.
Desde el punto de vista experimental, uno de los principales desafíos para la investigación radica en la limitada posibilidad de análisis estadístico, debido a la influencia de factores no controlables, como la variabilidad de la velocidad de viento. Por tanto,los resultados presentados deben considerarse descriptivos, con el propósito de identificar tendencias operativas, hasta que se sumen más repeticiones que permitan un análisis más riguroso.

