EMPRESAS Y DERECHO: Más trabajo, menos empleo

El poeta francés Paul Valery (1871-1945) es el autor de una frase que parece haber ganado actualidad en los últimos años: “el futuro ya no es lo que era”. Según el gestor cultural peruano Sandro Medrano Legua, “Paul Valery nos recuerda con esta reflexión que vivimos en una época en la que la incertidumbre y el cambio constante se han convertido en la norma. Antes, el futuro se imaginaba como una línea más predecible, con pasos relativamente claros hacia el progreso. Hoy, sin embargo, el futuro se reinventa a cada instante: la tecnología avanza a un ritmo imparable, las dinámicas sociales cambian con velocidad, las formas de trabajar, de relacionarnos e incluso de soñar ya no son las mismas. Esto no significa que el futuro sea peor, sino que nos obliga a adaptarnos, a dejar atrás las certezas y a aprender a navegar en lo desconocido. En lugar de temerle al cambio, debemos verlo como una oportunidad de reinventarnos, de crear nuevas realidades y de darle forma a un futuro que, aunque distinto al que se esperaba, puede ser aún mejor si sabemos aprovecharlo”.

1. El Estado de Bienestar

El mundo enfrenta actualmente uno de sus desafíos más alarmantes de las últimas décadas: la sustentabilidad del llamado Estado de bienestar. Como ha mencionado Lucía Gastón Lorente, “el sistema de protección social moderno tiene sus orígenes en la Europa del siglo XIX. Otto von Bismarck y William Beveridge fueron los políticos que más contribuyeron a que las primeras medidas de protección social avanzaran hasta lo que hoy se conoce como Estado de Bienestar. (…) En efecto, Bismarck fue quien sentó las bases de ese sistema al crear un sistema de pensiones contributivo que obligaba a empresarios y trabajadores a financiar un sistema que salvaguardara el bienestar de la población en su vejez. (…) Entre 1883 y 1889, la legislación social de Bismarck puso en marcha tres medidas: el seguro de accidentes, la pensión por discapacidad y la pensión por jubilación a partir de los 70 años, cuando la esperanza media de vida al nacer apenas superaba los 40 años, frente a los más de 80 años de hoy en día. Con ellas, el canciller alemán sentó las bases del Estado de Bienestar”.

Por su parte, en Inglaterra, “en la primera mitad del siglo XX, el Reino Unido instauró un nuevo modelo que constituía una alternativa a la propuesta alemana. Así, se creó un sistema eminentemente asistencial que buscaba proteger a aquellos ciudadanos que no recibían una renta. En la década de los ‘40, el ministro de Trabajo, Ernest Bevin, encargó a Sir William Beveridge, miembro de la Facultad de Economía del Instituto Económico de Londres, la elaboración de un informe que analizara los sistemas de seguridad social existentes. Beveridge escribió entonces ‘Informe al Parlamento acerca de la seguridad social y de las prestaciones que de ella se derivan’, en el que defendía que todo ciudadano en edad de trabajar debía pagar unas tasas sociales para garantizar la existencia de prestaciones sociales en caso de enfermedad, desempleo, invalidez, jubilación, etc. El informe de Beveridge sirvió como punto de partida para una reforma legal que comenzó en 1945 y que situó a la política social británica al frente de los sistemas de seguridad social, como uno de los más avanzados”.

Según un informe de la representación empresarial en el Banco de Previsión Social (BPS) publicado en el año 2019, “Los sistemas de protección social no son ajenos a este proceso y los impactos sobre los mismos pueden ser muy significativos. Los sistemas ya sea de base bismarckiana (como el uruguayo), o beveridgiana (como los de la órbita del Commonwealth) han sido diseñados pensando en la sociedad industrial clásica, derivada de la Primera Revolución Industrial y caracterizada por la existencia de un trabajador asalariado. El conjunto de transformaciones en proceso pone hoy en entredicho ese diseño, tanto en términos de prestaciones como de financiamiento”.

2. La base de todo

En la base del Estado de Bienestar está el empleo, definido por la Organización Internacional del Trabajo (OIT) como “el conjunto de actividades humanas, remuneradas o no, que producen bienes o servicios en una economía, o que satisfacen las necesidades de una comunidad o proveen los medios de sustento necesarios para los individuos”. Es más: el empleo es el núcleo fundamental del Estado de Bienestar ya que es a través de los aportes de empleadores y empleados que se financian las correspondientes prestaciones sociales. Países con un alto nivel de informalidad y por ende con falta de aportes (Contribuciones Especiales de Seguridad Social o CESS) suelen tener sistemas de seguridad social precarios y con escasas coberturas.

El informe referido señala algunas características del nuevo mundo del trabajo: a) “las ocupaciones de baja calificación que requieren menos educación formal serán las más susceptibles a la automatización, mientras que los trabajos que requieren capacitación profesional o educación terciaria estarán menos amenazados, al menos inicialmente”. b) “el trabajador de la nueva economía deberá tener habilidades y competencias para resolver problemas complejos, comunicacionales y creativos. El talento y el capital humano serán más importantes que el capital tradicional, dejando a aquellos países con menos personal capacitado en la retaguardia de este proceso”. c) “el trabajo asalariado clásico podría perder predominancia en relación al trabajo independiente, tele-trabajo, free lance, para multiplicidad de clientes y otros”.

3. ¿Qué tipo de empleo?

¿Qué tipo de empleo nos depara el futuro? ¿Cuál será el modelo que va a sustituir al trabajo industrial, una especie en extinción en varios países del mundo que supieron detentar altos niveles de desarrollo humano? ¿Qué pasará con los trabajadores que no puedan reciclarse a tiempo para poder desempeñarse en este nuevo escenario? ¿Si la automatización deja sin empleo a los trabajadores, quien realizará los aportes que estos realizaban a los sistemas de seguridad social? Las interrogantes son muchas y de diverso origen, pero todo parece indicar que, parafraseando a Valery, “el empleo ya no es lo que era”.

Dr. Rodrigo Deleón

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