En Lorenzo Geyres, a unos 30 kilómetros al noreste de Paysandú, funciona un merendero destinado a niños con el objetivo de colaborar con la localidad. Además, allí, se realizan diferentes actividades enfocadas en el entretenimiento y desarrollo de los niños; actividades lúdicas, juegos recreativos o talleres creativos, muchas actividades variadas.
El merendero y recreativa para niños, funciona de lunes a viernes de 17:30 a 19:00, con un grupo de 4 adultos que están al frente del mismo, junto a colaboraciones de más personas que siempre se suman.
Viviana Fedorchuk, una de las impulsoras de este servicio social, dijo a EL TELEGRAFO que “en lo personal, siempre me interesó algo así, algo para la comunidad, para todos los niños sin dejar de lado a nadie, que tenga o no tenga, lo necesite o no”.
“No se daba, porque no encontraba a la persona que tenga la misma idea, la misma propuesta, las mismas ganas. El pasado año, conversando con la mamá del amigo de mi hijo, Lucía Tejeda, dijimos: ‘acá lo que hace falta es un merendero’. Pero más que un merendero, un lugar para que los chiquilines vayan, tengan una recreativa, algo diferente para hacer, algo variado totalmente, algo para jugar y que se diviertan”, destacó.
“La excusa del merendero también es, para compartir entre todos, que ningún niño se sienta diferente, que todos compartan lo mismo. Hablamos mucho con ellos, les preguntamos cosas, se forma un espacio de vínculo. Todo esto buscábamos y por suerte se dio”, explicó.
TODO A PULMÓN, DE CORAZÓN, MUCHAS COLABORACIONES Y EL BOCA A BOCA
En cuanto a cómo consiguieron el lugar y la materia prima para hacer las meriendas o las actividades, Fedorchuk contó que “primero que nada, le planteamos la propuesta al alcalde a través de una carta, solicitándole un espacio. Enseguida tuvimos el sí, por suerte, y lo que anteriormente funcionó como el Centro MEC, hoy es un merendero y recreativas para niños. Era el lugar ideal, porque tiene cocina, 3 baños, una sala grande que es el comedor, biblioteca, otra salita que la acondicionamos para lectura, un predio, entre otras cosas; el espacio ideal y que no estaba un uso”.
“Fuimos allí y empezamos a movernos, a ver con qué contábamos, cuántos niños iban a concurrir, entre otras cosas. Empezamos a divulgar la propuesta, a hacer invitaciones para que lleguen hasta allí, el boca a boca; a dicha propuesta, a gusto y para sorpresa de nosotros, se fueron sumando cada vez más personas y también comenzaron a llegar diferentes donaciones o personas que querían ayudar de alguna forma, haciéndolo de corazón”, señaló la impulsora.
“Actualmente concurren al merendero unos 40 niños; creemos nosotras que la pasamos muy bien, tanto nosotras como ellos. Tratamos de motivarnos y motivarlos a ellos, porque esto es totalmente de corazón, nosotras no esperamos nada a cambio, estamos muy contentas y agradecidas por cada una de las donaciones que hemos recibido y a cada persona que llega al merendero a ayudar. Quienes llegan al merendero sabemos que lo hacen de corazón, porque no hay ningún tipo de interés por detrás”, subrayó Fedorchuk.

