Solicitada: El trabajo bien hecho

El trabajo es una dimensión propia y natural del ser humano, no solo una obligación, sustento o necesidad económica, sino también una vía para planificar el futuro; cuando es bien hecho contribuye al desarrollo humano, profesional y espiritual.

El trabajo ordinario, realizado con amor, responsabilidad y rectitud de intención, puede convertirse en un medio de crecimiento espiritual. Trabajar bien significa hacer las cosas con perfección humana: orden, esfuerzo, constancia, competencia profesional y atención a los detalles; el secreto no es hacer siempre lo que se quiere, sino querer siempre lo que se hace.

El trabajo no es solo para crecer en dignidad y en beneficio propio; debe contribuir al bien común y ayudar a otros. Hay que tener lógica en la vida, no puede haber separación entre fe y vida; lo que pienso, digo y hago debe estar en consonancia: el estudio, la profesión, la familia y la vida espiritual deben formar una unidad coherente. El valor principal del trabajo no está solo en el resultado, en el perfeccionismo obsesivo, sino en dar lo mejor de uno mismo y poder elevarlo al plano sobrenatural; con esa mirada el éxito y el fracaso se relativizan.

El trabajo bien hecho tiene una dimensión social (ayuda a otros, mejora el mundo y contribuye al bien común), dignifica a la persona y puede transformarse en una fuerza transformadora que mueve el mundo, medio de crecimiento humano y de maduración espiritual.

Ing. Agr. José Francisco Ramos Peralta