La educación técnico-profesional, a través de las escuelas técnicas (UTU), polos y nodos atraviesa por un período de transformación y crecimiento continuo a nivel nacional en los últimos 25 años. “Pasamos de 40.000 estudiantes a 100.000, de tener un par de carreras terciarias a más de 80 y a contar con 17.000 estudiantes terciarios. Hoy tenemos más de 300 escuelas y anexos, con la perspectiva de recibir a 103.000 estudiantes para este año lectivo”, dijo Dany Silveira director regional del Nodo litoral norte.
Luego de la designación de cargos de directores y subdirectores en el litoral y cargos de dirección de las escuelas técnicas y de UTU, Silveira –acompañado por la inspectora regional del campus litoral norte de UTU, Mary Farías– resaltaron las propuestas para el presente año lectivo.
Al comienzo de las clases, la institución registraba “más del 91% de las horas ya designadas de la región y, específicamente la región litoral por encima del 96%”, señaló Silveira. En febrero se organizaron salas con más de 1.000 docentes que desarrollaron “un plan estratégico que se elaboró a finales del año pasado con una cantidad de carreras nuevas, sobre todo terciarias en Paysandú, Salto, y Artigas para cerrar demandas puntuales en el territorio”.
Las nuevas carreras, “vienen acompañadas de la designación del Polo de Desarrollo y los Nodos de innovación”. No obstante, Silveira reflexionó que UTU se encuentra en condiciones de llevar adelante un cúmulo de carreras de servicios. “En carreras como Administración o Gestión Humana o Rematador no se requiere mucho equipamiento. Hay demanda en el mercado para esos técnicos y tenemos que recuperar aquellas propuestas vinculadas a la industria, como metalmecánica, electrónica o el software. Somos una universidad del trabajo y un referente en la formación de técnicos terciarios en los territorios”.
Las iniciativas se desarrollan en consulta con las empresas. “En muchos casos abrimos algunos diálogos para tratar de formar técnicos específicamente para las demandas del sector productivo. UTU tiene algunas carreras que impactarán fuertemente en el mercado laboral. La industria audiovisual es una de ellas, la parte de biotecnología ya está consolidada con los primeros egresos de tecnólogos e ingenieros en electrónica, electrotecnia, prevencionistas y este es el segundo año que se dictan en el polo”, expresó.
La inversión en equipamiento de acuerdo a la cantidad de estudiantes que asisten a las distintas propuestas educativas, posicionan a la institución de nivel medio y terciario como una de las más costosas. “Por eso, tiene mucho pienso el diseño de las carreras en los territorios”, dijo Silveira.
Apuesta al crecimiento
Farías resaltó el panorama planteado por Silveira, en tanto se desempeña en la inspección desde 2008 y acompañó el crecimiento en materia educativa, especialmente en la educación técnico-tecnológica. “Con el nodo y los polos hay un trabajo muy comprometido en los profesionales de la educación en la UTU. Paysandú ha crecido en materia industrial y económica y UTU acompaña ese proceso tecnológico y educativo”, señaló.
La inspectora destacó la “buena infraestructura, gran calidad de equipamiento y docentes altamente profesionalizados” dentro de una institución que definió el desafío de poner en marcha el nodo. “La apuesta es a la planificación coordinada y en contexto con los territorios para poner un eje común de trabajo, más allá de la autonomía de los profesores en su plan de trabajo”, concluyó.
