Dr. Ricardo Diez: El impacto del sistema nervioso autónomo (SNA) en la salud

El SNA es el encargado de regular, de manera automática e involuntaria, la mayoría de las funciones vitales del organismo. Actúa como un “piloto automático” que permite mantener el equilibrio interno controlando procesos como la respiración, la frecuencia cardíaca, la digestión, la actividad hormonal, el tono muscular y los niveles de inflamación. Participa activamente en la regulación de las emociones, el estrés y la relajación. El SNA nace en el tronco cerebral, una estructura muy profunda del cerebro y afecta una multitud de áreas. El SNA es el puente entre la médula espinal, los nervios periféricos, el cerebro y el hipotálamo.

El SNA se organiza en tres ramas: simpática, parasimpática y entérica.
El sistema simpático se activa en situaciones de alerta o peligro, preparando al organismo para la acción (respuesta de “lucha o huida”). Por tanto, aumenta la frecuencia cardíaca y respiratoria, dilata las pupilas, incrementa el tono muscular y estimula la liberación de hormonas del estrés como el cortisol.
Por el contrario, el sistema parasimpático favorece el reposo, la recuperación y la reparación del organismo. Disminuye la frecuencia cardíaca y la presión arterial, estimula la digestión, facilita el sueño y promueve estados de calma y conexión social.
Un componente clave del sistema parasimpático es el nervio vago, que ejerce sus efectos principalmente a través de la acetilcolina. Este neurotransmisor permite reducir la actividad cardiovascular, regular la respiración, mejorar la función digestiva y activar procesos de recuperación y reparación del organismo. Además, la acetilcolina cumple un rol esencial en el cerebro y participa en la atención, la memoria, la regulación emocional, la respuesta antiinflamatoria y la plasticidad neuronal, contribuyendo así al bienestar general y a las emociones positivas.
La tercera rama, el sistema nervioso entérico, actúa de forma casi independiente en el aparato digestivo, regula el peristaltismo y la secreción intestinal, por lo que se lo conoce como el “segundo cerebro”.

¿Qué factores perjudican el tono parasimpático vagal?

*Dieta rica en azúcar y harinas refinadas.
*Grasas de tipo trans.
*Ultraprocesados.
*Alcohol.
*Estrés crónico.
*Diabetes.
*Afecciones autoinmunes.
*Infecciones.

¿Cómo mejorar el tono parasimpático vagal?

*Controlar la diabetes.
*Buena hidratación.
*Entrenamiento duro con estiramientos.
*Control del estrés.
*Dieta equilibrada con omega 3 y aceite de oliva extra virgen.
*Evitar alcohol y nicotina.
*Sueño reparador es clave.
*Ducha fría.
*Inhalar profundamente.

En suma

El sistema nervioso autónomo puede considerarse un “héroe silencioso”, ya que regula de manera constante y precisa el funcionamiento de nuestros órganos para mantener la salud y la vida. Reconocer precozmente los signos de su alteración resulta esencial para una adecuada prevención y cuidado integral de la salud.

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