“Sistema de ahorro previsional individual cumplió, pero tiene desafíos que afrontar”

El economista Ignacio Munyo, director ejecutivo de Ceres, expuso en el encuentro “30 años de Ahorro Previsional: política de Estado”, sobre la evolución, los logros del sistema, así como los desafíos y riesgos por delante. En ese contexto, Munyo llamó a sostenerlo, frente a las propuestas que para su derogación se presentarán próximamente en el marco del proceso de Diálogo Social convocado por el gobierno.
El experto consideró que es una fecha digna de celebración la de los 30 años. “En abril del año 1996 el primer trabajador de Uruguay tenía un depósito en una cuenta a título individual de su ahorro jubilatorio que se empezaba a generar en una cuenta individual. Un concepto que nacía en ese momento, en el que había propiedad de los ahorros y no están todos metidos en una bolsa que no tiene identificación”, valoró.

Munyo adelantó que en los próximos días se darán a conocer “algunas propuestas que van en línea de modificar algunos aspectos del sistema jubilatorio, específicamente en la parte que tiene que ver con el ahorro provisional individual”, una iniciativa de la que se pronunció en contra. Su postura es que el tema “merece debatirse como corresponde”, y no incluirse en una discusión más amplia junto a otros aspectos como primera infancia, adultos mayores, discapacidad, los jóvenes en el futuro del trabajo. “Todos temas tremendamente importantes” y que suponen un desafío desde el punto de vista de la gestión pública, y más en el contexto actual en el que el gobierno ha reconocido que se deberán achicar gastos.
El planteo del economista es “démosle (a la discusión sobre las AFAP) la importancia que esto tiene, que no quede perdido entre otros temas de enorme envergadura para el país”.

HA CUMPLIDO

Para Munyo los objetivos que se plantearon hace 30 años el sistema los cumplió. “Ha generado un volumen muy importante de ahorro previsional privado que se ha invertido en distintas actividades productivas del país, con mucho éxito, digamos”. Agregó que “obviamente se puede mejorar en el sentido de generar mayores ahorros, pero el sistema funciona”.
Además destacó que las cuentas individuales son una insignia del Uruguay. “Las calificadoras de riesgo nos han mejorado el grado inversor justamente porque se aprobó una reforma en el 2023 que sostuvo esto”. Lo mismo ocurrió con la ratificación que le dio el plebiscito en el 2024 “que rechazó de forma contundente la eliminación de la AFAP, a pesar de que venía en un paquete muy atractivo”, junto con temas como la reducción de la edad de retiro y el aumento de las jubilaciones más bajas. “La ciudadanía uruguaya fue capaz de decir que no a una propuesta tremendamente popular”, afirmó.

LIBERTAD

Munyo se dijo no defensor de las AFAP sino “de la libertad de las personas y del derecho de propiedad de los ahorros, y en ese sentido es que queremos que se discuta como corresponde”, señaló. Las AFAP, prosiguió, tienen no solo el rol de “multiplicar los ahorros de los trabajadores invirtiéndolos”, sino que también se ocupan “de resguardarlos, cuidarlos de las necesidades de corto plazo que puede tener un gobierno de turno; no este, capaz que el próximo o el siguiente”.
Planteó que es “una tentación natural” recurrir a fondos disponibles que son, en realidad, para el futuro de los trabajadores “y que en situaciones de emergencia pueden estar tentados a utilizarse para apagar algún incendio de corto plazo”, posibilidad que, con el sistema actual, está blindada. “Si esto pasara a manos del Estado esa protección sería menor. Pensamos que se perdería un componente central si se elimina esa pata del sistema”.
Estas empresas, dijo, “favorecen más a los trabajadores que el Estado entero. Las empresas hoy generan un rol de protección de las personas ante el Estado, de la libertad individual ante la libertad que se colectiviza y que está en manos del Estado”.
Munyo dijo que sería deseable incluso desligar la discusión sobre las AFAP de la modificación de la edad jubilatoria.

“Son dos aspectos paralelos, diferentes, también complejos, porque desde el punto de vista fiscal, desde el punto de vista del gasto, del sistema de pagar las jubilaciones futuras, una reducción masiva –de nuevo–, de la edad de retiro, genera un costo enorme”. Pero podría, en cambio procesarse una reducción puntual, “si se limita a casos que son pocos y que no van a mover la aguja, es otra historia, pero hay que ver”.

DESAFÍOS

El sistema afronta desafíos permanentes, dijo, “porque la gente, por suerte, cada vez vive más. Entonces las jubilaciones son cada vez más largas, o sea, son cinco años más que la gente vive hoy de los que vivía en promedio en el ‘96, hace 30 años. Cinco años más que son que cinco años de pagar todos los meses jubilaciones a muchísima más gente, con recursos que son los que los activos están poniendo en el sistema. No dan los números”.
Esto obliga a estar permanentemente mejorando el sistema “para poder cumplir con lo que las personas tienen bajo su propiedad, su ahorro jubilatorio, lo que aportaron a lo largo de su vida”.
Otro desafío es la perspectiva demográfica del país. “Es un tema que mundialmente es complejo. Los países están aumentando la edad de retiro.
Algunos ya están en 70. Uruguay vuelve a querer poner sobre la mesa bajarlo a 60”. Hacer esto, afirmó, sería “ir a contramano de lo que pasa en el mundo. La mayoría están aumentándola aún más de los 65 que hoy tiene Uruguay en un proceso muy gradual, porque con la reforma del 2023 el aumento es muy gradual, de muchos años”.