Un Poco de Ruido: “La cumbia estaba dormida”

“Fue una locura”. Así definieron los integrantes de Un Poco de Ruido el crecimiento de un proyecto que, según explicaron en Paysandú, nació con la idea de “aportarle un valor más a lo que es el género de la cumbia” y terminó convertido en uno de los fenómenos más fuertes del streaming musical rioplatense. Pero, más allá del impacto alcanzado, el grupo dejó en claro que su mirada sobre el éxito está atada a una convicción artística: “la cumbia estaba en un momento dormida, ni siquiera había desaparecido, y nosotros con este programa pudimos darle otra vez la visibilidad que necesitaba”.

Pinky (Juan Manuel Grossi), DJ Pipo (Gonzalo Leonardo) y Damo (Damián Martínez) aseguraron que “no es una mochila. Lo hicimos con pura pasión que teníamos por el género”, afirmaron. Y enseguida completaron el concepto al sostener que la cumbia “ya venía rompiendo estratos sociales hace rato”, aunque el programa ayudó a darle un nuevo impulso y a acercarla otra vez al público desde otro formato.

El grupo también habló del recorrido que los llevó hasta Paysandú y admitió que nunca imaginó una expansión semejante. “Nunca imagamos que íbamos, por ejemplo, a estar hoy acá en Paysandú, que iba a trascender tanto y nada, es un orgullo terrible”, señalaron, en una frase que resume el tono con el que vivieron la conferencia, entre la sorpresa, el agradecimiento y la sensación de estar atravesando un momento muy especial. En ese sentido, insistieron en que el contenido siempre estuvo pensado “para la gente” y que buena parte del crecimiento del proyecto se explica justamente por esa conexión directa con un público que reconoció en ellos una forma cercana y festiva de vivir la música tropical.

Otro aspecto en el que dejaron una definición clara fue en la forma de trabajar. Lejos de presentar el programa como una maquinaria cerrada o ensayada al detalle, explicaron que gran parte de su identidad pasa por la espontaneidad. “Hay un laburo de producción, más que de ensayo”, dijeron, al describir cómo preparan bases, posibles canciones y estructuras mínimas para cada encuentro.

Pero enseguida aclararon que, una vez en acción, muchas cosas quedan abiertas. “Después el resto va saliendo como pinta”, explicaron. Y fueron todavía más lejos al reivindicar ese margen imprevisible, expresando que “nos gusta que se sienta ese toque de improvisación y de decir estamos haciendo música para divertirnos y no para ver si nos sale perfecto”. También hubo lugar para hablar del crecimiento del ciclo y de lo que puede venir. Los músicos reconocieron que viven una etapa de cambios permanentes y que el proyecto no deja de mutar. “Evoluciona todo el tiempo, constantemente”, aseguraron. Fieles a ese gusto por el misterio que sobrevoló toda la conferencia, dejaron una frase que alimentó la expectativa de sus seguidores: “Van a pasar cositas”. Según explicaron, no se trata solo de nuevas temporadas o formatos, sino de un proceso en el que van apareciendo ideas, artistas y posibilidades que ni ellos mismos habían imaginado en el comienzo.

Con ese tono entre descontracturado y seguro, Un Poco de Ruido dejó en Paysandú algo más que una presentación promocional. Dejó, sobre todo, una declaración de principios, que el fenómeno no surgió de una fórmula calculada, sino de una mezcla de amistad, intuición, pasión por la cumbia y capacidad para leer lo que el público quería volver a escuchar. Por eso, cuando definieron su historia con aquella frase inicial –“fue una locura”– no pareció una exageración, sino la síntesis más directa de un proyecto que hoy hace ruido mucho más allá de donde empezó.