Conversaciones en torno a “El cielo visible”, novela del escritor uruguayo Diego Recoba

En el marco del ciclo de encuentros que viene impulsando la Comisión de Extensión Cultural del Centro Cultural Bella Vista, tuvo lugar en la Biblioteca Popular Enrique Chaplin un nuevo conversatorio. Con la escritora Margarita Heinzen y las profesoras Liliana Gros y Rosario Molinelli como protagonistas, la actividad tuvo como eje la novela “El cielo visible”, del escritor uruguayo Diego Recoba, ganador del Premio Nacional de Literatura y del Premio Bartolomé Hidalgo en 2024. Como se había informado en una nota anterior, esta obra llegó desde la Feria Internacional del Libro de Guadalajara al Centro Cultural Bella Vista a través de Margarita Heinzen, dedicada especialmente por su autor. Este hecho derivó en la realización del conversatorio, que más que una charla sobre la novela terminó siendo una intensa reflexión sobre periferias culturales, identidad, lectura, escritura y las formas en que la literatura dialoga con la realidad.

La apertura tuvo un tono afectivo y de reconocimiento, cuando Rosario Molinelli recordó el papel que Heinzen tuvo, años atrás, en la descentralización universitaria y en la llegada de las carreras de Archivología y Bibliotecología a Paysandú. “Nos dio bolilla”, resumió entre sonrisas, destacando que tanto ella como Liliana Gros fueron parte de aquel proceso académico y pudieron formarse como bibliotecólogas.

Luego, Heinzen relató cómo surgió el vínculo con la novela y con su autor durante su participación en la Feria del Libro de Guadalajara. Contó que, tras escuchar a Recoba hablar sobre Nuevo París –el barrio montevideano en el que creció– y sobre la importancia que tuvieron las bibliotecas populares en su formación como lector y escritor, ella y Elena Piaggio se acercaron para contarle otra experiencia de periferia cultural: la del interior del país.
“Nosotros también venimos de la periferia, pero de una periferia más periférica”, recordó Heinzen que le dijeron al escritor. A partir de ese intercambio, Recoba les obsequió el ejemplar de “El cielo visible” que dedicó especialmente al Centro Cultural Bella Vista, para ser incorporado al acervo de la biblioteca.

Una novela híbrida y difícil de encasillar

La novela fue el disparador de una conversación amplia y participativa. Tanto Gros como Molinelli compartieron sus experiencias de lectura y las dificultades iniciales para ingresar a una obra de casi 500 páginas, construida como una “novela híbrida” que mezcla ficción, ensayo, autobiografía, investigación histórica y crónica.

“Esto no es una novela, es una crónica”, recordó Molinelli haber pensado en un primer momento. La discusión derivó entonces hacia los límites entre realidad y ficción, especialmente en torno al personaje de Mirtha Passeggi, una escritora inventada por Recoba, a quien el propio autor llegó a incorporar en registros bibliográficos de la Biblioteca Nacional como parte del juego literario de la obra.
Durante el encuentro también se compartieron fragmentos de entrevistas al autor, en las que Recoba reflexiona sobre la marginalidad cultural, los escritores que quedan “fuera del relato oficial” y la dificultad de vivir de la escritura en Uruguay.

“Escribir acá es morir de indiferencia”, se leyó en uno de los pasajes comentados durante la charla. Sin embargo, el autor contrapone esa invisibilidad con una forma de libertad creativa: “Somos tan invisibles que podemos hacer cualquier cosa”, expresó.

Otro de los ejes centrales fue la discusión sobre los centros y las periferias. La experiencia del barrio Nuevo París dialogó constantemente con situaciones del propio Paysandú. Liliana Gros recordó, por ejemplo, cuando siendo directora del Liceo 5 constató que muchos estudiantes apenas conocían el centro de la ciudad. La conversación avanzó también hacia el sentido de la lectura en el presente. Heinzen compartió un fragmento de la novela en el que Recoba cuestiona las formas de lectura asociadas al prestigio social y la “capital cultural”, defendiendo en cambio una experiencia más vital y transformadora del acto de leer. Asimismo, se comentó la crítica que la novela realiza a los sistemas de legitimación cultural, a los fondos concursables y a la lógica de producción editorial contemporánea, que muchas veces obliga a los autores a escribir con rapidez y bajo presión constante. Hacia el final, tanto Heinzen como Gros coincidieron en destacar la enorme ambición narrativa de “El cielo visible”, una obra que despliega múltiples historias y registros, cruzando genealogías familiares, relatos barriales, memoria histórica y episodios vinculados incluso a la diáspora charrúa. Más que una presentación literaria formal, el conversatorio fue una reflexión colectiva sobre las formas de pertenecer, narrar y construir cultura desde los márgenes.

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