El viernes, a las 19, en el Instituto de Formación Docente “Ercilia Guidali de Pisano” (IFD, Florida 1181), la docente sanducera Mabel De Agostini Pinna presentará su libro “Contigo aprendí a leer, aunque yo no quería. Reflexiones sobre la enseñanza de la lectura”. La actividad propone un encuentro con una obra que reúne recuerdos, experiencias de aula y reflexiones construidas a lo largo de décadas dedicadas a la enseñanza.
Más que un libro sobre métodos o teorías de lectura, se trata de la recuperación afectiva y pedagógica de una trayectoria profundamente vinculada a la escuela rural y a una comunidad específica, la de San Félix. Durante 33 años, De Agostini se desempeñó como maestra de primer año en la Escuela Granja Nº 25, experiencia que marcó profundamente su vida y dio origen a estas páginas. “Luego de 40 años de docencia directa y 14 de jubilada, aún tenía un debe conmigo misma y con la gente que fue protagonista de mi hacer en el aula”, dice la docente. En esa escuela, en un contexto muy distinto al actual, recibía a niños que llegaban a la escuela sin haber transitado la educación inicial y construía, junto a las familias, una comunidad educativa cuyo vínculo permanece vivo hasta hoy. “Nadie permanece tantos años en un lugar, si no hay algo que no te deje ir”, resume.
La historia del libro está estrechamente ligada a aquella escuela y a un paisaje que permanece vivo en la memoria de la autora. “Más allá de las raíces de mi familia materna, a mí me mantuvo una comunidad hasta hoy cercana, que siempre me valoró y me respetó. Un grupo de familias que viviendo alrededor del Hipódromo San Félix, iban y venían a pie a la Escuela Granja 25, y me dejaban sus ‘tesoros’ para que les enseñara a leer y a escribir”, recuerda. El aula, cuenta, se extendía hacia una huerta de cuatro hectáreas, “dónde un casero y un tordillo percherón trabajaban muchas horas diarias para abastecer el comedor escolar, colaborar con familias que necesitaban, y todavía vender para guardar pesitos. “Entre los largos surcos de verduras y frutas frescas, el aroma a mandarinas era el sello”.
Fue allí donde descubrió una pasión que atravesaría toda su trayectoria. “Aprendí a leer el mundo. No solo el mío, también el de cada familia, de cada niño y cada niña”. Esa experiencia, afirma, le enseñó que la alfabetización es un proceso colectivo, construido entre docentes, familias y comunidad.
Catorce historias, acompañadas de reflexiones
El libro reúne catorce anécdotas inspiradas en experiencias reales que, antes de llegar al papel, en algunos casos incluso fueron revividas junto a algunos de sus protagonistas, “hoy convertidos en hombres y mujeres de trabajo. Ellos son las y los dueños de cada historia, de cada palabra. Yo solo dejé fluir aquel tiempo joven, de magia y humor. ¡Gracias San Félix!, porque sé que de algún modo fuimos felices en la escuela. Es ese el gran secreto. Soy ‘la maestra Mabel’ porque ustedes así lo quisieron”, agrega la docente. Cada relato está acompañado por una reflexión pedagógica o didáctica que busca abrir preguntas sobre la enseñanza, la alfabetización y también sobre cómo atravesar las dificultades con dignidad.
Publicado por Amanuense e intervenido artísticamente por la ilustradora argentina Paula Fränkel, el libro combina memoria, humor y emoción. En el prólogo, el maestro Rubén Tiliman señala que se trata de “un relato honesto y apasionado, donde la teoría se entrelaza con la práctica”.

