Simulacro de alto impacto visual mostró drama de un siniestro vial

Un simulacro de siniestro de tránsito realizado en plaza Artigas (inicialmente previsto para plaza Constitución) permitió mostrar, con fuerte impacto visual, el despliegue de respuesta ante una emergencia vial y, al mismo tiempo, sensibilizar sobre las consecuencias humanas que dejan los accidentes en calles y rutas.

La actividad se desarrolló en el marco de Mayo Amarillo, programa de concientización que en Paysandú es impulsado por la Dirección de Tránsito de la Intendencia, en coordinación con instituciones públicas, privadas y sociales.

La escena representó el choque entre un automóvil y una moto. En el auto viajaban un hombre, que conducía, y una mujer como acompañante. En la moto circulaban dos jóvenes mujeres. La conductora de la moto falleció en el lugar, mientras que su acompañante, sin heridas graves, quedó sentada en el cordón, confundida por lo ocurrido.

Una joven que pasaba por el lugar fue quien dio aviso de la emergencia. Luego fue contenida por un efectivo policial y ubicada en un patrullero, como parte del procedimiento previsto para este tipo de situaciones. A las 11.40 llegaron dos patrulleros y, minutos después, a las 11.44, arribaron dos ambulancias, a las que se sumó de inmediato una tercera, de ASSE.

Las tres ambulancias se distribuyeron para asistir a los heridos, los dos ocupantes del auto y la joven acompañante de la moto. Los equipos trabajaron en la estabilización de los lesionados y posteriormente realizaron los traslados correspondientes, mientras inspectores de Tránsito, efectivos policiales y personal de emergencia actuaban en la zona. La víctima fatal quedó en el lugar. El simulacro fue seguido por alumnos de la Escuela 1 y por público que se acercó a observar el operativo. También participaron estudiantes de UTU, encargados del maquillaje de los actores, además de emergencias móviles, Ministerio del Interior, Fundación Mapfre y otras instituciones como el Hospital Escuela del Litoral, Comepa, Primaria y Club de Leones.

Los vehículos utilizados fueron aportados para la representación de una situación de siniestro real.
El director de Tránsito, Gastón Berreta, destacó que Mayo Amarillo ha generado “un movimiento muy importante en el departamento”, no solo en la ciudad de Paysandú, sino también con actividades en localidades del Interior. “Estuvimos trabajando también en Quebracho, vamos a hacerlo en Guichón y en Lorenzo Geyres, porque es un tema que nos debe preocupar a todos”, señaló.

Berreta advirtió que Paysandú mantiene “altos niveles de siniestros”, con más de mil hechos por año, y remarcó que la siniestralidad vial constituye uno de los principales problemas a enfrentar. En ese sentido, sostuvo que la prevención exige una respuesta colectiva. “Tenemos que tener más concientización, tratando de involucrar a todos los actores, porque esto lo resolvemos entre todos, siendo más empáticos con el otro”.

El jerarca insistió en que la conducta de cada usuario de la vía pública resulta determinante. “Cuando circulamos tenemos que respetar las señales de tránsito, reducir la velocidad en cualquier punto por más que uno tenga preferencia, respetar las calles preferenciales”, afirmó. También llamó a “cuidarnos nosotros mismos, pero también cuidar al otro y ver qué consecuencias tienen los siniestros”.

Para Berreta, el mensaje de Mayo Amarillo no debe quedar limitado a una campaña mensual. “Mayo es un mes importante para la siniestralidad vial, pero no solamente nos tenemos que acordar en este mes. Tenemos que trasladar esto a todos los meses del año”, destacó.

La escena de plaza Artigas fue un simulacro, con actores, maquillaje y un operativo planificado. Pero lo que allí se representó ocurre todos los días, con víctimas reales, familias afectadas y consecuencias que muchas veces son irreversibles. Por eso, más allá del impacto de la demostración, el mensaje central apunta a la prevención. Respetar las normas, reducir la velocidad, usar casco y cinturón, evitar maniobras riesgosas y entender que en el tránsito cada decisión puede salvar –o quitar– una vida.