Garzas viajeras para celebrar a Sampayo

El sábado 29, una bandada de garzas confeccionadas artesanalmente recorrió Paysandú, en el marco de una intervención de la Red de Biblioheladeras en adhesión al centenario del nacimiento de Aníbal Sampayo. La propuesta, denominada “Garzas viajeras” –como una de las canciones más conocidas del músico–, llegó a distintos espacios y personas vinculados a la memoria y la obra del artista, como tambien a escuelas rurales y otros departamentos.

Según explicó Mabel De Agostini, referente de la Red de Biblioheladeras, la iniciativa surgió de las reuniones del grupo de gestión del colectivo, que coordina el trabajo de los 53 referentes que integran la red, y tuvo como propósito hacer un aporte en el cierre de todo un mes dedicado a Sampayo.

El recorrido comenzó a las 8 de la mañana en el mural de Avenida Brasil y Paz y continuó por la casa de Jesuina Sánchez, Plaza Artigas, la Alianza Francesa, el Cenur, las casas de Eduardo Lemes y Adriana Dávila, Hugo Rodríguez, Rosario Caamaño y Oscar Pina. También llegaron a la propia casa de Sampayo, a Espacio Imagina, al Muelle Aníbal Sampayo y la costa, entre otros puntos. Pasaron además por Plaza Constitución, la Escuela N.º 2 –a la que concurrió Sampayo–, y por el Liceo N.º 3, que lleva su nombre. La noche anterior, durante una actividad cumplida en plaza Bella Vista, ya habían dejaron una primera guirnalda de garzas para la Biblioteca Enrique Chaplin. En cada lugar, “poníamos la música de ‘Garzas viajeras’, con un parlante. Eso hizo que mucha gente nos preguntara qué estaba pasando en Paysandú. Eso era lo que queríamos, en definitiva”, agrega De Agostini.

Una bandada hecha entre todos

Las garzas fueron confeccionadas artesanalmente en cartón a partir de un modelo diseñado por Aída García, integrante de la Red. Un tutorial permitió marcarlas, recortarlas y armarlas, logrando que todas tuvieran el mismo aspecto. Luego fueron colgadas con piola de árboles, rejas y otros soportes. “Son muy livianitas”, explica Mabel. Y agrega: “Era como que las dejabas, y te daba pena. Quedaban tan lindas, tan estéticamente hermosas, que era como que te invitaba a seguir mirando ese grupo de garzas”.

La intervención tuvo también momentos inesperados. En la costa, un niño que estaba allí con su padre preguntó por las “palomas” que estaban colgando. Mabel le explicó que eran garzas viajeras y le contó quién había sido Sampayo. El niño, que era de Tacuarembó y concurría a una escuela de ese departamento, se llevó algunas para compartirlas allí. También hubo garzas que viajaron a San Javier, mientras que una fue enviada a Suecia, a pedido de la hija de Sampayo, entre las páginas del libro sobre el artista presentado hace poco por Schubert Flores Vassella.

Pero una de las escenas más singulares ocurrió en la Escuela 41 de Puntas de Cangué. Mientras niños y padres confeccionaban garzas, y los músicos Miguel Chaparro y José César Fontora hacían sonar sus instrumentos, dos garzas reales sobrevolaron el patio de la escuela. “Los niños decían: ‘¿Vio, maestra? Las garzas de Sampayo sabían que nosotros estábamos haciendo esto y por eso pasaron’”, relata Mabel.

Las escuelas rurales tuvieron una participación especialmente destacada. En muchas, las garzas fueron realizadas junto a padres, madres, abuelos y otros integrantes de la comunidad. “Que el padre venga a hacer garzas, o la madre, o la abuela, o la tía, y que conozca la obra de Sampayo, me parece de una magnitud humana impresionante”, señala De Agostini. Para Mabel, allí está buena parte del sentido de la propuesta. “El objetivo final de la Red es sembrar, potenciar, o recuperar derechos culturales de la gente. Y uno de esos grandes derechos es conocer nuestra identidad cultural”.
La intervención, sostiene, consiguió además algo esencial: provocar preguntas. En plazas, veredas, paradas de ómnibus y distintos espacios, la gente se acercó a preguntar qué significaban aquellas aves. “Queríamos sacudir un poco a la comunidad, a la gente, y que pregunte”, resume. “Si tuviera que decir algo de este trabajo, diría que estamos felices”.