Quienes se limiten a leer esta nota y decidan tener confianza en quien firma para ponerse a ver Psycho Killer, no percibirán nada raro si tienen en cuenta que se trata, como su título lo anuncia, de un psicópata asesino que sacia su sed de sangre por las interminables carreteras de Estados Unidos.
Es decir, sabemos qué esperar de una película así y estar dirigida por Gavin Polone da exactamente lo que promete. Ahora bien, puede también que muchos de los que ojean el diario se les dé por entrar en las redes y descubrir que no hay ni una sola crítica buena sobre este filme. Ni una. ¿Entonces? Sí, es raro que uno que está en esto hace décadas se encuentre tan a contramano de los comentaristas y críticos de todo el mundo. Trataré de aclarar por qué.
Si se lee cualquiera de esas críticas sus autores comienzan por comparar a Psycho Killer con películas como Seven, Psicosis, A sangre fría, o también con varias de las series que últimamente han aparecido sobre asesinos seriales como las dedicadas a gente como Ted Bundy, Ed Gein o Jeffrey Dhamer. Entonces salen a relucir las falencias que le ven a la película por ser poco realista, derivativa, con un tono que cambia a cada rato y, por supuesto, exagerada.
Bueno, para empezar, comparar una obra con otras solo porque tocan temas parecidos es un error garrafal. Los responsables de Psycho Killer no tenían ninguna obligación de hacer lo mismo que habían hecho anteriormente otros con el personaje de un psicópata asesino, ni tampoco tenían la obligación de ser “realistas”, porque si un factor ha hecho al cine de Hollywood lo atractivo y vendible que es, justamente es que nunca se preocupó mucho por la veracidad y coherencia sino por ser entretenido, y esta película es justamente eso.
En cuanto a los cambios de tono, bueno, aquí no estamos hablando de Hitchcock y de un relato fílmico perfecto, sino de una película del 2026 con las virtudes y defectos de una producción actual.
Tampoco se le puede achacar el ser exagerada porque bueno, ¿qué se puede esperar de una película en la que el villano sea un asesino en serie de dos metros de estatura y con una voz cavernosa que hiela la sangre? ¿Contención? ¿Medida? ¿Psicología? No, nada de eso.
Polone la dirige pensando en que el espectador quiera seguir mirando hasta el final y, al conseguir eso, creo que tiene la batalla ganada. Georgina Campbell como la perseverante y sufrida patrullera de caminos que persigue al asesino se sigue labrando un lugar en el cine de terror como heroína y el exluchador James Peston Rogers hace lo que tiene que hacer como el asesino en cuestión. Si además quiere alguna sorpresita, también está Malcom McDowell como el líder de un culto satánico al que llega el psicópata para averiguar algo y también para hacer de las suyas.
Si se pretende que la película tenga más de lo que da, es un problema más de quien la está viendo con demasiadas aspiraciones. Si se quiere ver precisamente lo que se supone que puede ser, en Psycho Killer no va a encontrar la película del año, pero sí pasará un rato entretenido. Lo que no es poco decir a estas alturas.
Fabio Penas Díaz

