La aprobación de la rendición de cuentas en el Senado es motivo de festejo para el pueblo. Demuestra la fuerza de nuestra lucha y la claridad de nuestros principios: priorizar a los más humildes. Es un paso firme hacia un país más justo y solidario.
Hace unos días fue en Diputados: 48 del Frente y 6 de Cabildo, 54/99, por acuerdo en base a propuestas. Pero la mayoría de la derecha tradicional contestó con un “no” al pueblo.
Dos modelos
Como decía Astori, no existe un resultado fiscal neutro: según de dónde se saca y hacia dónde va la plata, hay resultados de derecha y de izquierda. Hoy gana la macroeconomía con corazón de izquierda.
La discusión mostró los dos modelos, como decía Zelmar, el nuestro, que defiende a los trabajadores y el de ellos a los burgueses. Esta rendición pone la plata donde corresponde, en los más necesitados, como decía el Pepe: ponerle límite al egoísmo y cultivar la solidaridad.
La plata donde tiene que estar
En el Senado la votación fue histórica: con los 16 votos, el Frente Amplio aprobó la plata para el pueblo, del otro lado, los 14 de la Coalición Republicana votaron en contra, no del gobierno sino en contra de la gente.
La rendición de cuentas del gobierno del Frente Amplio destina $1.257 millones para infancia, Asignación Única de $4.500 a $10.000 pesos para gurises de 0 a 3 años, más $50 millones para INAU; $407 millones para educación y $100 millones para becas UdelaR y UTEC. Vivienda: IVA cero para cooperativas y $193 millones para gente en calle; $1.180 millones para seguridad y para ASSE: cargos fijos para que los remedios lleguen.
El legado
Mariano Arana bien decía: ser de izquierda primero es cultivar la esperanza, luego representar el sueño colectivo y después es cumplir con el compromiso de concretar un Uruguay que no deja a nadie atrás.
Mientras la derecha votaba en contra, en silencio y escondidos en sus bancas, el Frente Amplio mostró con sus manos en alto que los ideales de justicia social y solidaridad nos marcan el rumbo y nos guía el legado de nuestro padre Artigas, como lo aclama Seregni en aquel primer acto frenteamplista, el 26 de marzo de 1971.
La diferencia entre nosotros y ellos no está solo en las palabras; está en la actitud, en el corazón y en la voluntad de transformar la realidad. Nosotros, los que soñamos con un Uruguay de derechos garantizados, cumplimos con nuestro compromiso. La historia la escriben los pueblos que no se rinden, que luchan y que, en momentos como este, muestran que otra forma de hacer política es posible: la política de la esperanza, de la solidaridad y de la acción concreta.
Fingen demencia
Otra vez la mayoría de la oposición de la derecha tradicional votó en contra de los vecinos. Pero van a aparecer con la cantinela de siempre, como dicen los gurises “fingen demencia” para volver a las tribunas a convencerte que son los salvadores, pero vos ya sabés cómo es, cómo son, y no vas a dejar que se repita la fábula donde la hormiga votaba por el oso hormiguero.
Al mismo padre que hoy no le votaron la asignación para su bebé, mañana van y le dan la mano y le prometen que van a llevar el Mides al barrio más pobre y que van a subirle la asignación. Con ese rostro, sí, con ese rostro. Son hábiles en la tribuna, pero son una sumatoria de jugadas jodidas en la cancha, solo basta leer las noticias de estos últimos días.
El palo en la rueda
Durante la discusión enfrentamos la resistencia de quienes prefieren los intereses de unos pocos. La derecha, con actitud mezquina, demuestra que su objetivo es mantener el statu quo de privilegios para los ricos.
Cuando a ellos les tocó gobernar, la plata aparecía, pero con otras prioridades, por ejemplo, en la pandemia financiaban a las empresas de transporte y no a los pasajeros, somos distintos.
En el gobierno pasado aparecían pasaportes falsos en la Torre Ejecutiva, plata para perseguir sindicalistas, estudiantes y hasta infidelidades. Sin olvidar los millones de pesos que gastaban para que el presidente viviera del pueblo en Suárez y Reyes, donde pagamos hasta un peluquero y una niñera.
Hoy la derecha se junta otra vez unidos por sus intereses votan en contra e intentan poner un palo en la rueda al gobierno, pero se lo ponen a los uruguayos más humildes.
De dónde vengo
Soy hijo de una maestra y un carpintero, gurí de jardín, escuela y liceo públicos, me recibí en la UTU. Desde los cinco años, a la hora de la siesta, revisaba los cajones de mi abuelo leyendo sus artículos políticos. A los siete encontré la noticia: en 1984 era candidato suplente a la intendencia de Paysandú por el Frente Amplio y en un acto donde hablaba para unas 70 personas lo corrieron a baldazos de agua y a pedradas, ya estábamos en democracia y todavía se quería silenciar la voz del Frente. Eso me marcó, me indignó y me sigue indignando, en diferentes épocas con distintas recetas pero con el mismo objetivo, querían frenar las voces frenteamplistas, es decir las voces del pueblo.
Me crié en un comité de base, en el barrio, y en algún acto cantando “el pueblo unido jamás será vencido”. Me pinto la cara en carnaval desde que tengo uso de razón para cantar lo que pienso y lo que siento y para tratar de cambiar la realidad también desde el tablado del que crecí colgado. A los 16 ya militaba en la juventud del Frente y a los 21 asumí como el edil más joven del país en Paysandú. Soy sindicalista, uno de los fundadores del sindicato de carnaval, cooperativista y trabajo desde un aula para formar estudiantes, técnicos, pero sobre todo seres humanos de pensamiento libre. Soy usuario de ASSE. Sé lo que cuesta pelear por derechos, levantar tu casa entre varios y tomar dos ómnibus para ir a laburar. Es por eso que somos distintos, porque nos duele lo que le pasa al otro, por eso la diferencia entre ellos y nosotros, más que política, es humana, como decía Tabaré.
Sabremos cumplir
¿Y qué pasó? Pasó que aquel gurí que a los siete años leía con rabia que a su abuelo lo habían corrido a pedradas por ser frenteamplista, hoy ve cómo esos mismos ideales por los que lo apedreaban se hacen ley en el Senado.
Pasó que los que nos tiraron agua para callarnos, hoy tienen que ver cómo el pueblo organizado, igual que ayer en el Frente Amplio, les gana la votación 16 a 14, aguantando las pedradas y los baldes de agua, y pone la plata donde siempre debió estar: en los gurises, en la escuela, en ASSE y en la vivienda, en la gente.
Pasó que no nos callaron en dictadura, ni en democracia con baldazos y mentiras, ni mucho menos ahora votando en contra del pueblo, porque nuestra prioridad es cumplir con la gente y cumplimos.
Por eso hoy podemos decir, con Artigas, con Seregni, con Tabaré y con frenteamplistas como mi abuelo: Sabremos cumplir para que los más infelices sean los más privilegiados.
Tec. Pablo Miranda Ponce
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