
La segunda edición de Uruforest, realizada entre el 21 y el 24 de octubre en un predio sobre la ruta 54, en Juan Lacaze, dejó una muestra de la dimensión que alcanzó la actividad forestal en Uruguay, tanto por el volumen de empleo que genera como por su incidencia económica, la incorporación de tecnología y el desarrollo de nuevos negocios vinculados a la madera. La exposición convocó a más de 120 empresas y superó los 12.000 visitantes, mientras que el jueves contó con la presencia del presidente de la República, Yamandú Orsi, quien recorrió las instalaciones durante unas horas.
La posibilidad de observar maquinaria pesada en funcionamiento, conocer soluciones industriales y participar en un foro técnico, permitió acercar al público una actividad cuya presencia se extiende por distintas zonas del país. Para quienes trabajan en el sector, la exposición también ofreció un espacio de intercambio entre empresas, proveedores, productores, trabajadores y representantes institucionales, en una industria que abarca desde la producción forestal hasta el transporte, la cosecha, la transformación de la madera y la construcción.
Diego Wollheim, gerente de Montes del Plata, consideró que Uruguay necesitaba una instancia de estas características para mostrar el desarrollo alcanzado. “Es un sector que merece tener una feria de este tipo”, dijo a EL TELEGRAFO, antes de destacar que el encuentro permite que vecinos de Juan Lacaze, habitantes de Colonia y visitantes de otros departamentos comprendan mejor la dimensión de una industria distribuida por todo el territorio.
“Cuando uno encuentra acá la maquinaria pesada, la cantidad de gente que trabaja en el sector y puede apreciar en el foro toda la tecnología y la innovación que se ha desarrollado, se da cuenta del crecimiento”, afirmó. Con 25 años de trayectoria en la actividad, Wollheim vinculó esa evolución con la continuidad de las políticas públicas y las decisiones de inversión. “Cuando se hacen políticas de Estado, cuando se hacen cosas serias y hay inversores serios, las cosas se van desarrollando”, añadió.
Empleo más allá de los montes
Según los datos aportados por Wollheim, el sector forestal ocupa directamente a unas 23.000 personas y genera otros 23.000 puestos de trabajo de manera indirecta o inducida. El gerente de Montes del Plata también afirmó que la actividad representa actualmente casi el 6% del producto bruto interno (PBI) uruguayo, una participación que da cuenta de su peso en la economía nacional.
La cadena productiva incluye actividades que van mucho más allá de la plantación y la cosecha. El transporte de la madera, el mantenimiento de caminos, la provisión de maquinaria y servicios, la industrialización y el desarrollo de productos derivados forman parte de una estructura que demanda conocimientos técnicos y coordinación entre múltiples actores.
De su lado, Silvia Rodríguez, directora del Grupo Ratimar, empresa uruguaya dedicada a la cosecha y el transporte forestal con sede en Durazno, destacó precisamente la importancia de contar con un espacio de encuentro para quienes trabajan en esa cadena. “Esto es una fiesta forestal”, dijo a EL TELEGRAFO, al recordar que su empresa acompaña la iniciativa desde la primera edición.
“Vivimos de esto. La forestación tiene mucha gente viviendo de lo que es la actividad en el país, entonces hay que estar y apoyar”, señaló. Para Rodríguez, el intercambio entre colegas y clientes adquiere otra dinámica fuera de los ámbitos habituales de trabajo, al tiempo que permite mostrar a quienes no están vinculados directamente con la industria cuántas familias dependen de ella.
Ratimar comenzó a trabajar con Montes del Plata en 2003 y posteriormente logró incorporarse como proveedora de UPM, una trayectoria que Rodríguez relacionó con la experiencia acumulada y la capacidad de adaptación. La empresa desarrolla tareas de cosecha y transporte, además de otras actividades vinculadas a la infraestructura forestal, y actualmente cuenta con entre 120 y 130 trabajadores.
El crecimiento, sin embargo, no estuvo exento de dificultades. Rodríguez recordó períodos de incertidumbre por la renovación de contratos, situaciones que obligaron a pensar en la continuidad laboral de quienes dependían de la empresa. “Cuando uno está en esas situaciones, piensa qué pasa con todas las familias que nos acompañan durante tantos años. Ahí es cuando tenés que remar y decir que lo primero es la familia, la familia que está atrás tuyo, y el trabajo tiene que estar”, relató.
La estabilidad de los acuerdos a largo plazo, la confianza entre las partes y la mejora continua son, a su juicio, elementos fundamentales para sostener una empresa en una actividad que requiere inversiones y planificación. También destacó el vínculo con las comunidades, al que asoció con las posibilidades de colaborar con instituciones y escuelas en distintas localidades del país.
La madera para la construcción
Uno de los asuntos abordados durante el foro técnico se concentró en el desarrollo de sistemas constructivos industrializados en madera, una línea de trabajo que busca ampliar las posibilidades de utilización de un recurso producido en Uruguay y, al mismo tiempo, responder a las necesidades habitacionales y a los desafíos ambientales de la construcción.
Matías Abergo, emprendedor vinculado al desarrollo de soluciones arquitectónicas industrializadas, presidente y cofundador de Arboreal y CEO del Enkel Group, expuso sobre la evolución de esta tecnología y las razones que impulsan su expansión. Su presentación vinculó el crecimiento de la población y la demanda de viviendas con la necesidad de revisar los materiales y los procesos utilizados en la construcción.
El planteo partió de dos desafíos de escala mundial: la demanda de nuevas unidades habitacionales y las emisiones asociadas a la actividad constructiva. En ese contexto, la madera ofrece una alternativa por su capacidad de almacenar carbono durante el crecimiento del árbol y por las posibilidades de reducir tiempos de ejecución mediante la fabricación industrializada de componentes.
La construcción con madera requiere, no obstante, planificación técnica, controles de calidad y un manejo sostenible de la materia prima. El desarrollo de paneles, columnas, pisos y otros elementos en instalaciones industriales permite trabajar con medidas precisas y preparar componentes que luego se trasladan a la obra para su montaje, con un proceso que exige coordinación entre diseñadores, ingenieros y equipos de producción.
Abergo recordó que su experiencia en este campo comenzó en 2018, cuando se inició en el sistema de construcción en madera sin contar con conocimientos específicos sobre las tecnologías utilizadas en Europa. La empresa debió incorporar equipamiento y procedimientos, además de capacitarse con especialistas que ya trabajaban con esos métodos.
El proceso también dejó en evidencia las dificultades para desarrollar una industria local capaz de competir con productos importados. Entre los obstáculos iniciales mencionó los costos de acceso a la tecnología y las limitaciones comerciales que enfrentaban cuando no contaban con proyectos suficientemente consolidados para justificar determinadas inversiones.
La búsqueda de materia prima nacional y la posibilidad de aprovechar las características de la madera uruguaya se convirtieron entonces en una línea de trabajo. Para evaluar su viabilidad, se enviaron muestras de distintas zonas del país a universidades de Europa y Estados Unidos, con el propósito de estudiar sus propiedades y determinar si podían utilizarse en sistemas constructivos competitivos.
La apuesta industrial apuntó a desarrollar capacidades propias, generar economías de escala y ampliar las posibilidades comerciales más allá del mercado uruguayo. En su exposición, Abergo describió también la incorporación de procesos de ingeniería y diseño para fabricar componentes que pueden transportarse y montarse en destino, una modalidad que abre oportunidades para la exportación de soluciones constructivas.
Los vínculos con las comunidades
La presencia de las grandes empresas forestales en Uruforest también permitió mostrar actividades complementarias que forman parte de su relación con los territorios donde operan. Montes del Plata presentó productos y experiencias vinculados con la producción de hongos, la apicultura y el trabajo con productores rurales.
Wollheim destacó que la empresa ha buscado ampliar las oportunidades laborales y productivas mediante acuerdos con familias y productores. Como ejemplo, mencionó a unas 450 familias vinculadas a la producción de hongos en la zona de Algorta, Orgoroso, Menafra y Piedras Coloradas, en el litoral del país. En la exposición se mostraron hongos y conservas elaborados a partir de esa actividad.
También hizo referencia al trabajo con apicultores que manejan más de 8.000 colmenas, de las cuales, según indicó, alrededor de la mitad son orgánicas. A eso se suma la relación con más de 350 productores asociados que desarrollan actividades en sus propios establecimientos o trabajan con ganado en campos de la empresa.
Para Wollheim, el desarrollo de la industria requiere que los beneficios alcancen a las comunidades vinculadas con la producción. “Para poder desarrollarse, se tiene que hacer en conjunto. Hay que escuchar mucho, hay que pensar junto con las comunidades y ver qué se puede hacer”, aseveró.

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