Cooperación internacional de la OPS está dirigida al primer nivel de atención

Wilson Benia, asesor de OPS.

El directorio de ASSE y la Organización Panamericana de la Salud (OPS) acordaron un plan de trabajo concentrado en la región norte del prestador público, que integran Artigas, Salto, Paysandú, Rivera y Tacuarembó, junto a Young. Un equipo de asesores de OPS junto a autoridades de ASSE recorrieron policlínicas barriales a fin de conocer su funcionamiento y capacidades.
El plan incluye elementos tendientes a mejorar la calidad de atención y mejorar la articulación entre los hospitales, policlínicas y centros de salud en la red de atención de cada departamento. “Cuando un paciente se encuentra en tratamiento y requiere pasar de la policlínica barrial a un hospital por períodos de internación o atención intrahospitalaria, que se haga en forma coordinada. Que los pacientes y sus familias sepan lo que va a suceder en cada etapa y para eso necesitamos un plan de trabajo con distintos componentes, según la realidad de cada departamento”, dijo el asesor de OPS, doctor Wilson Benia, especialista en Sistemas y Servicios de Salud en Uruguay.
Explicó que “en Artigas y Salto trabajaremos en la implementación de actividades de enlace que es la tarea de referencia y contrarreferencia entre las unidades y el Primer Nivel de Atención (PNA). En Rivera y Tacuarembó, lo haremos en policlínicas del primer nivel con la aplicación de herramientas de planificación para adecuar capacidades y esfuerzos a la realidad de la población a cargo”.
En Paysandú se enfocarán a un conjunto de policlínicas de primer nivel de atención para definir la parte del territorio de la ciudad o el departamento que le corresponde a cada policlínica o centro de salud. “Eso es para que los equipos de salud tengan claro la población de ASSE a atender, sus problemáticas, contexto socio-ambiental y puedan desarrollar una mejor prevención y atención oportuna”, señaló a EL TELEGRAFO.

HERRAMIENTAS PARA EL TERRITORIO

El curso genera herramientas conceptuales para utilizar tanto en las unidades de enlace, así como en el territorio. “Le dan un sentido a esos esfuerzos que se harán desde la regional, las direcciones de los hospitales y responsables de cada policlínica. El centro del curso es la estrategia de atención primaria en salud, con la mejora en la atención de las personas y poniendo en el centro a sus realidades, en una dinámica de redes que articulen lo mejor posible los esfuerzos a las distintas realidades de ASSE”.
El curso tiene seis módulos y se desarrollará hasta la primera semana de diciembre. “Los dos primeros módulos van por las bases conceptuales y particularidades de la red de atención de ASSE y operativos para que funcionen tanto las unidades ejecutoras como las policlínicas”.
Benia señaló que “ponemos foco en el módulo tres, en la segunda mitad de setiembre, con el rol de los hospitales en las redes integradas y su avance en la aplicación de los dispositivos de telemedicina y salud digital, con puentes entre las policlínicas con los centros hospitalarios que tienen especialistas”.
A mediados de octubre, con el módulo cuatro, abordarán la mejora de la resolutividad. “Es decir, cómo hacer que las policlínicas resuelvan la mayor cantidad de problemas posibles, como por ejemplo los medicamentos y la articulación con otros organismos del Estado, como Mides, INAU y el sistema educativo para mejorar la atención y respuesta a los problemas de atención. O la articulación ante un caso de violencia de género o intrafamiliar y con el sistema educativo para generar redes de mayor contención”.
Finalmente, a fines de noviembre y comienzo de diciembre, “será el enfoque del equipo de salud en la interacción con médicos, sicólogos, trabajadores sociales y evaluar”.

EMBARAZO ADOLESCENTE

Uruguay se encuentra “muy fuerte en la definición de los objetivos nacionales y ha priorizado 14 puntos, entre los cuales se encuentra el embarazo adolescente. La cooperación internacional va en la línea de la estrategia intersectorial de abordaje del embarazo adolescente. Hace diez años, el 16% de los embarazos era entre mujeres menores de 18 años y un porcentaje importante eran no intencionales en contexto vulnerable”.
Benia destacó que “nos hemos encontrado que los embarazos no intencionales son una expresión de desigualdad social, de exclusión y pobreza y hace que el proyecto de vida de los adolescentes queden atrapados en una maternidad prematura. La respuesta es a través de la multisectorialidad, donde la salud se vincula con otros actores como el Mides, Codicen, las intendencias, los municipios, la sociedad civil organizada y la academia. Tan es así que en 2015 y 2016 se puso en marcha esa estrategia, liderando un conjunto de organismos del Estado y realmente la tasa de fecundidad bajó mucho y se ubicó por debajo de la media de las mujeres de todo el país, pero en las adolescentes bajó más”.