Audiencia de prórroga por el crimen de Giuliana Lara y su hijo Mateo

En la víspera estaba previsto que se llevara a cabo una audiencia en la sede penal en que la Fiscal de Cuarto Turno, Cecilia Irigoyen, pediría la prórroga de la prisión cautelar que desde hace seis meses tiene tras las rejas a Jorge Daniel Lara Ríos, de 29 años, como principal autor del crimen de su hermana Guiliana y su sobrino Mateo de 8 años, hecho ocurridos entre el 30 y 31 de enero.

Sin embargo, la audiencia se pospuso y será el próximo martes a las 13.45, según informaron desde Fiscalía a EL TELEGRAFO. Si bien a nivel social se está invitando, a través de redes sociales, a concurrir al Juzgado en repudio del asesino y pedir justicia, la audiencia será breve y la formalidad de la misma estima que solo hará uso de la palabra la fiscal, indicando los motivos por los cuales pide mayor tiempo antes de llegar a la instancia de juicio oral; aunque sí se espera que el acusado esté presente.

EL CASO QUE CONMOVIÓ A PAYSANDÚ

Como se recordará, en base a la información recabada por este medio en la audiencia de formalización de febrero pasado, el lunes 30 de enero Giuliana terminó de trabajar a las 21 y junto a su hijo concurrió a una frutería de la que era asidua clienta, adquirió frutas y se dirigió a su casa, donde fue vista por dos vecinos por última vez. De la información de su telefóno celular surgió que su última actividad fue en Facebook donde publicó una foto con su hijo, conexión que dejó de tener a medianoche.

Al día siguiente, al no presentarse a trabajar (lo que no era común en ella) y menos aún sin dar aviso del motivo, su patrona llamó al padre pero no obtuvo respuesta, lo que le causó mayor preocupación, ya que Giuliana le había dicho que si “alguna vez” no sabía de ella era “porque algo le había pasado”. El 31 por la noche, el padre de Giuliana radicó la denuncia de su desaparición al no poder contactarse por ningún medio. Dijo que era muy raro que se ausentara sin avisar, lo que fue corroborado con otros familiares y con su empleadora.

En tanto, del trabajo de la Policía en cuanto al seguimiento de sistemas de cámaras de vigilancia y aporte de testigos, surgió que el el 31 de enero a las 6.05 su hermano salió de la casa en la moto de Giuliana, lo que fue captado por cámaras de Zorrilla de San Martín y Avenida San Martín, llevando a un niño pequeño con un casco blanco, y minutos más tarde pasar por San Martín y Ledesma, perdiéndose de vista. Allí fue visto por un hombre de la zona, quien dijo que cerca de las 7 lo vio salir del monte hacia la calle, donde lo escuchó conversar con una señora a la que le dijo que había enterrado un perro. Éste se acercó a Jorge Lara para preguntar qué andaba haciendo y le brindó el mismo relato que a la mujer. Con el correr de las horas, el testigo se dio cuenta por publicaciones de redes sociales de que se trataba del sospechoso de la desaparición de Giuliana y Mateo, por lo que se presentó en la comisaría.

A las 8.05, Lara salió nuevamente de la casa en la moto, cuyo pasaje fue captado por otra cámara. Se dirigió a un comercio en la zona céntrica donde compró varias bolsas de residuos negras, las que pidió con especial interés que se fijaran su tamaño y hasta las midió con las baldosas del piso. A las 8.57 de ese día fue otra vez captado en la zona de San Martín y Ledesma, donde llevaba entre sus piernas un bulto en una bolsa negra, dirigiéndose a la entrada al monte de la Playa Mayea. En ese sitio permaneció durante una hora, ya que fue visto a las 9.10 saliendo sin bolsa pero con una mochila en la espalda. Tras retornar a su casa y embolsar otros restos de sus víctimas, Jorge Lara volvió a ir hacia la Mayea con una segunda bolsa negra. Con el cinismo que parece ya caracterizarlo, se cruzó con dos muchachos a los que, nervioso, les dijo que no se acercaran y tuvieran cuidado (señalando el lugar donde descartó las bolsas) “porque tiré un perro que se me murió y anda una yara”. Los muchachos esperaron que Lara se alejara y de manera curiosa se acercaron, ocasión en que vieron fuego, por lo que no hurgaron más. Luego de descartar los restos de su hermana y sobrino, fue a San Martín y Dr. De Herrera donde compró nafta y más bolsas. Casi una hora después fue visto otra vez dirigiéndose al oeste. A las 14.50, luego de terminar con su cruel tarea, Jorge Lara se tomó tiempo para ir a un almacén, compró un refresco, pan y mortadela. Y no sería hasta las 16 que concurrió a una frutería –donde a veces vende flores–, en que pidió le prestaran una pala y un pico, pero no se los dieron.
Ya a las 17.40, siguiendo con su plan de hacer creer que su hermana y sobrino se habían ido por voluntad propia, Lara salió hacia la ruta con destino a Salto; así quedó documentado en diferentes puntos del trayecto. A las 19.30 ya estaba en el puente sobre el río Daymán. Se dirigió a la terminal shopping, donde dejó abandonada la moto de su hermana, no sin antes sacarle la chapa matrícula.

En tanto, entró al centro comercial optando por ir al supermercado donde, previo a efectuar alguna compra, dejó las mochilas en un locker, todo lo que fue documentado luego por las cámaras del lugar. La moto fue hallada por la policía de Salto, así como las mochilas en que había ropa de mujer y de niño y artículos de higiene personal, llaves y dos cargadores.

El 4 de febrero llegó la noticia que nadie quería saber. Los cuerpos de Giuliana y Mateo fueron hallados sin vida, desmembrados en bolsas de residuos. Ya nada quedaba por hacer. El hombre que fue detenido mientras se investigaba la desaparición y que incluso al ser increpado por vecinos se defendía de las acusaciones, fue finalmente encerrado por las pistas en su contra y enviado a prisión como presunto autor del hecho.