Escribe Danilo Arbilla: “Te acordás, hermano…”

Donde menos uno lo piensa salta la libre. Revisando archivos para redondear y entender lo que pasa en Argentina –menuda tarea–, mirá con lo que me encuentro.
Diario Ambito Financiero (AF) de Buenos Aires, martes 31 de diciembre de enero del 2006, página 9: “El presidente uruguayo, Tabaré Vázquez, logró ayer el respaldo de los principales partidos políticos, entre ellos el Nacional y el Colorado, opositores de su gobierno, que se alinearon con la postura oficial de defender la instalación de las papeleras en Fray Bentos”.

Cuenta AF que Vázquez recibió en Suárez a Sanguinetti, Larrañaga, Mieres, Lamorte (cívico) y Brovetto (FA). Dice que logró algo que a Kirchner le fue esquivo: unificar al frente interno en una sola postura. “El mandatario –prosigue AF– consiguió que el tema ‘papeleras’ se interprete como un asunto de Estado y, como tal, cuente con una posición única dentro de Uruguay…”

Igual que ahora. Qué te parece? “eran otros hombres…”; otra clase de opositores: más preocupados en defender a Uruguay y los intereses de los uruguayos; quizás.
Destaca también AF que “el expresidente Sanguinetti, acusó a la Argentina de violar la Carta de la ONU, los tratados internacionales y la vigencia del estado de derecho en el Río de la Plata”. Faltó acusarla –para ser ordinarios pero ilustrativos–, de cagarse en el Mercosur.

Por último informa que Vázquez preveía contactos con los presidentes de Chile (Lagos) Bolivia (Evo) Paraguay (Duarte) y de Brasil, Lula da Silva. Este, ¡flor de amigo!
Es posible que muchos no se acuerden, o no se quieran acordar, pero para ubicarnos es bueno no olvidar que el proyecto “papeleras” fue impulsado por el gobierno de Batlle y que el Frente Amplio se opuso tenazmente a la iniciativa; Tabaré cerró su campaña electoral, que lo llevó a la presidencia, hablando en contra de “las papeleras”. Estaba con el gobierno de Kirchner.

Sanguinetti dijo que había que ir a los organismos internacionales. Vázquez, en cambio, en busca de un eventual respaldo llamó a Busch. Sí, a George Walker Busch, al entonces presidente de los EE.UU., el de la guerra de Irak, el del Imperio.

Hay que consignar, como atenuante, que a Vázquez no le fue bien con Lula; el presidente obrero, se lavó las manos. Y eso que eran correligionarios, socialistas y progresistas. En esta ocasión fueron dos los que se burlaron (por no repetir) del Mercosur, Lula y Kirchner.

Lo de Lula no es de extrañar. ¿Qué ha dicho sobre las medidas que esta tomando ahora Argentina, claramente violatorias del Mercosur? Nada. Es que Brasil y Lula usan el Mercosur para uso y abuso propio. Para evitar que fuera constitucionalmente destituido el presidente Lugo, por ejemplo; o para meter a Chávez en el Mercosur. El mismo Lula que hoy nos está metiendo las patas con China, con la UE, el íntimo amigo de Alberto Fernández y Putin. ¡Qué fichas!

Y no son cosas del pasado, sino que son cosas para tener en cuenta. El Uruguay ha padecido la pandemia (recordar caceroleos, vacunas Sputnik, el cuento de las “muertes evitables”, el SMU, lo de vacunas demoradas), los efectos de la invasión rusa a Ucrania y la sequía. ¿Cuál ha sido la actitud de la oposición? Críticas. Todo está mal, o llega tarde, o es insuficiente. Lo que para sus admirados kirchneristras han sido las causas –y excusas– de su gran fracaso, aquí no. ¿No son asuntos de Estado? ¿No nos atañen a todos? ¿Creen que la gente no se da cuenta?