En 2012, la Asamblea General de las Naciones Unidas decidió celebrar cada 6 de febrero el Día Internacional de Tolerancia Cero con la Mutilación Genital Femenina, con el objetivo de ampliar y enfocar mejor los esfuerzos para eliminar esta práctica. El acto quirúrgico consiste en la extirpación total o parcial del tejido de los órganos genitales femeninos, particularmente del clítoris, con el objetivo de eliminar el placer sexual en las mujeres, considerando razones culturales, religiosas o cualquier otro motivo no médico. La práctica está considerada por Naciones Unidas una violación de los derechos humanos.
La mutilación genital femenina es una violación a los derechos de las niñas y puede causar graves complicaciones para la salud e incluso la muerte. Las niñas a quienes someten a esta práctica corren mayor riesgo de contraer matrimonios prematuros y de abandonar la escuela, una situación que amenaza su capacidad de forjarse un futuro mejor para ellas mismas, sus familias y sus comunidades. Al menos 200 millones de niñas y mujeres vivas hoy en día han sido sometidas a la mutilación genital. Casi una de cuatro niñas o mujeres sometidas a esta práctica, es decir 52 millones de mujeres en todo el mundo, han sido mutiladas por algún médico, esta proporción es dos veces mayor entre las adolescentes, lo que es alarmante.
La mutilación genital femenina se practica en países como India, Indonesia, Malasia, Pakistán y Sri Lanka. En Oriente Medio, la práctica se mantiene en los Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen, en Iraq y en el Estado de Palestina. El hecho de que se aplique cada vez a edades más tempranas reduce la posibilidad de actuar, sin embargo hay que avanzar por lo menos 10 veces más para cumplir con el objetivo de erradicar esta práctica para el 2030.
En las 2 últimas décadas se ha duplicado la proporción de niñas que se oponen a esta práctica en los países de alta prevalencia. Garantizar el acceso de las niñas a la educación, la atención sanitaria y el empleo es esencial para que no se siga aplicando.
