Comenzó el trabajo en planta de reciclado del vertedero municipal; protestas de hurgadores

Un grupo de hurgadores independientes reclamó en el vertedero municipal que los camiones recolectores de residuos de la Intendencia de Paysandú vuelquen a cielo abierto, ante la operativa que retomó esta semana la planta encapsuladora a cargo de la empresa Sandeco. Dicho espacio había sufrido la voladura de techos, luego de la tormenta ocurrida el 16 de enero que obligó a suspender las tareas de reciclaje y ante la finalización de las reparaciones necesarias, el trabajo se dispuso en tres turnos a cargo de 34 operarios.
Ante la presencia de los hurgadores y para disuadir posibles hechos de violencia, se requirió la presencia de una guardia policial que acompañó a los trabajadores de la planta en el vertido de la basura.
A pleno
Consultado el secretario general de la Intendencia, Fermín Farinha, confirmó que “la planta está al cien por ciento y todo el servicio de recolección ingresa a la planta. La totalidad de los residuos domiciliarios se procesa allí y es lo que habíamos anunciado sobre este tema que tanto estuvo en el debate y que se nos cuestionó sobre el manejo”.
Explicó que “a partir de la decisión que tomó el intendente se puso en marcha la disposición final de los residuos. Incluso, cuando firmamos el convenio con el Ministerio de Ambiente para el cierre definitivo de este vertedero, suponía avanzar en la constrrucción de la planta y el cambio del formato de gestión. En esa línea se viene cumpliendo”.
El avance del trabajo “se había retrasado y el cronograma se vio afectado por la tormenta que voló las chapas del galpón, pero una vez reparado se había anunciado que esto iba a llegar. No debería ser sorpresa porque ya se había planteado un cambio de rumbo”, dijo a EL TELEGRAFO.
Según Farinha, se cumplen “todos los turnos de recolección domiciliaria que ingresan a través de los camiones de la Intendencia. Por primera vez podemos hablar de gestión de residuos domiciliarios porque hasta este momento nunca había ocurrido formalmente un proceso profesional y específico”.
El jerarca municipal describió que “los camiones llegan, hacen el volcado y comienza el proceso previo al encapsulado de selección y revalorización de los residuos”. No obstante, aclaró que “el trabajo está sujeto a una evaluación. Se requiere de un tiempo de avance y en este caso, se trabaja coordinadamente. Se reciben los turnos correspondientes y el plan se cumple de acuerdo a lo previsto”.
Recordó que “anteriormente se había cumplido con una etapa de adaptación a determinado timing de selección y encapsulado. Posteriormente se incorporaron mejoras en el proceso productivo y quien concurra al vertedero verá la disposición final con un procesamiento del cien por ciento”.
asesorados
El secretario general precisó que la Intendencia cuenta “con el asesoramiento técnico de una consultoría porque este proceso no se debe frenar. Además, el intendente mantiene el objetivo del cierre del vertedero a cielo abierto. No hay una fecha exacta, pero será al final de esta administración”.
Farinha consignó que “avanzamos de acuerdo a nuestro cronograma y la planificación de este proceso llevará a que el cien por ciento de la basura quede dentro del sistema. Habrá que ajustar algunos parámetros para la disposición final de los residuos en la planta y otros aspectos deberán rsolverse para disponibilizarse en el vertedero, pero los camiones ya no van a ingresar a cielo abierto. Y ese cierre requiere de pautas técnicas establecidas por el Ministerio de Ambiente”.
Proceso cuestionado
Farinha recordó que “la selección de la empresa derivó de una licitación que no tuvo observaciones del Tribunal de Cuentas y hubo más de un oferente. Es importante aclararlo para sacar cualquier tipo de opacidad que se quiere plantear. Además, la empresa ha incorporado personal y hoy cuenta con 34 operarios a cargo de Sandeco”.
El secretario general resaltó que “el predio donde se encuentra la planta está cercado y no está habilitado al acceso público, con las celdas para disposición de las cápsulas en un espacio cerrado. Tiene su seguridad y no es de libre ingreso, a diferencia del predio en general que no está cercado porque se ha hurtado el tejido y se encuentra en formato de cielo abierto”.
El jerarca consignó que “semanas atrás se venía cuestionando este proceso. Se nos había dicho que mentíamos y esto demuestra todo lo contrario. A partir de ahaora, se valida con hechos que los residuos no se vuelcan a cielo abierto sino en la nueva planta”.
Consultado sobre el relacionamiento de los operarios dentro de la planta con la empresa y los reclamos por supuestos salarios impagos, planteado por ediles en la Junta Departamental, Farinha precisó que “no tenemos planteos formales. Nosotros estamos en permanente contacto con el proveedor, hay un seguimiento de los procesos de la planta y sobre ese punto, en concreto, a mí no me consta en este momento”.