Sonidos nuevos para una noche colmada de buena música

En una nueva velada del ciclo organizado por la Comisión del Órgano Histórico, el pianista Juan José Zeballos se presentó en la Basílica Nuestra Señora del Rosario y San Benito de Palermo. Fue un concierto dedicado principalmente a obras de compositores clásicos uruguayos y argentinos “que están escribiendo y creando en la actualidad”, según detalló el propio músico. Estas obras, además, forman parte del trabajo discográfico más reciente de Zeballos, Embrujo de ciudad, editado en 2023. Fue una noche de gran calidad musical, reflejada en la impecable técnica y la profunda expresividad del intérprete y marcada por la novedad de su propuesta, que ofreció al público una experiencia diferente, al conectar el legado de la música clásica con las nuevas voces del presente. El programa incluyó también piezas de Astor Piazzolla, compositor con cuya música Zeballos ha brillado especialmente a lo largo de su carrera, junto con otras obras dedicadas al gran maestro argentino.

Nuevas músicas

El evento comenzó con una breve presentación de Zeballos por parte de una integrante de la Comisión, quien destacó su trayectoria. Además de su carrera como pianista, Zeballos es un artista que ha sobresalido también en la literatura, el teatro, la comunicación radial y la gestión cultural. Esta versatilidad se pudo apreciar en la conexión especial que logró con el público, al presentar cada segmento del concierto con detalles sobre los compositores y sus obras. El inicio fue con tres piezas del floridense Ramiro Schiavoni: “Sin respiro” (dedicada al propio Zeballos), “La impermanencia del ser” y “Para siempre”. Tras la ejecución, el pianista expresó su gratitud al público sanducero: “Muchísimas gracias por permitirme retomar la comunicación con ustedes. Realmente es un placer estar de vuelta aquí, tocando en esta emblemática Basílica”, expresó. A continuación, interpretó “Línea de flotación”, “Embrujo de ciudad” –que da nombre al disco mencionado anteriormente– y “Remolino”, de la compositora y poeta uruguaya Cristina Beatriz Piñeyro. El programa siguió con “Otoño en re”, de Facundo Fernández Luna, obra que forma parte de un ciclo dedicado a las estaciones del año por este compositor uruguayo. “Hace unos años, para un ciclo en el Teatro Solís, hice una búsqueda de compositores que hayan escrito inspirados en las diferentes estaciones”, relató. “Uno realmente se sorprende de cuántos de ellos han trabajado con esta temática. Facundo Fernández Luna me escribió especialmente las cuatro estaciones para ese ciclo en el Teatro Solís”.

Luego, el pianista interpretó “Ensueños” y “Balada oriental” (también dedicada a Zeballos), del argentino Efraín García. Zeballos compartió con el público la historia detrás de “Ensueños”, destacando la superación personal de García tras una enfermedad que casi le impidió continuar tocando el piano. “Hoy en día, Efraín está tocando de nuevo, y es un honor poder compartir su música con ustedes”, expresó.

Piazzolla en el recuerdo

El concierto continuó con tres piezas de Saúl Cosentino: “Cuando estás conmigo”, “Este amor como un sol” y “A la memoria de Astor”. Zeballos relató cómo Cosentino –quien actualmente tiene 89 años, y además de pianista y compositor fue piloto de Aerolíneas Argentinas durante más de 30– compuso la última de estas piezas en honor a Piazzolla, con quien mantuvo una cercana amistad. Con el recuerdo del bandoneonista ya presente, el concierto prosiguió con “Recordando a Piazzolla”, de Diego Legrand (compositor uruguayo ya fallecido), una obra originalmente escrita para dúo de guitarras y luego transcrita para piano.
El cierre fue con dos clásicos de Piazzolla, “Milonga del Ángel”, y “Verano Porteño”. Los cálidos aplausos del público llevaron al músico a ofrecer un bis, en el que interpretó la primera de las “Gnossiennes” del francés Erik Satie. Luego, la Comisión del Órgano entregó a Zeballos una plaqueta, como recuerdo de su presentación en la Basílica.