El viernes y el sábado, a las 20, en el Centro Cultural Bella Vista, en el espacio de la plaza del mismo nombre conocido como El Pozo, se presentarán funciones de la película documental “El kiosco y la torre”, dirigida por Alejandra Planel. Estrenada el pasado jueves 31 de octubre en el Instituto de Formación Docente (IFD), la película se centra en la historia del kiosco Constitución, situado durante muchos años en la esquina de Florida y Zorrilla, en su propietario, Raúl “Cholo” Cabillón, y en lo que vivió en 2019 y 2020, desde que comenzó a construirse la Torre de la Defensa.
“Serán funciones al aire libre, para disfrutar de la noche en la plaza”, comenta Alejandra Planel. “Habrá sillas disponibles, pero si llevan sus sillas playeras estarán más cómodos”, agregó la directora, quien trabajó en la película durante unos cinco años. La idea de realizarla surgió al anunciarse la construcción del edificio, recuerda. “Yo trabajo en el IFD, paso todos los días por esa esquina, y como muchos de nosotros, toda la vida la había transitado. Entonces, sentí que, de alguna manera, la ciudad estaba tomando otro rumbo en lo edilicio, que había una intención de posicionar a Paysandú de una manera distinta”.
Eso la llevó a investigar en torno a la construcción de la torre, y en una primera etapa trabajó con estudiantes de formación docente que cursaban “una materia optativa de audiovisual conmigo. Hicimos varias entrevistas, y lógicamente nos acercamos a Cholo para saber cuál era su situación frente a lo que iba a suceder. Así fue como surgió, Mi primera inquietud tenía que ver con la construcción del edificio en sí, y posteriormente, cuando encontré receptividad en Cholo ante lo que estaba viviendo, empecé a desarrollar la otra idea”.
Una historia cercana
que busca ser universal
“Frente a la demolición del kiosco que ha atendido por casi cuatro décadas, Cholo, de 85 años, recorre el camino hacia una nueva vida”, dice la frase con la que se busca resumir la idea de la película en una sola línea, “un ejercicio que se hace mucho”.
En cuanto a las temáticas que aborda la película, “son múltiples, porque tiene que ver con la ciudad, con la finitud de la vida, con los valores, con la memoria, con las formas de convivir en la ciudad… me parece que hay muchos temas transversales que están unidos”. Durante un tiempo, confiesa, se preguntó si la historia que estaba contando era universal, “si el relato que estaba construyendo podía desprenderlo de mi proximidad, de vivir a cuatro cuadras, de conocer a Cholo desde que tenía cinco o seis años, y si esta podía ser una historia que cualquiera pudiera entender en cualquier parte del mundo. Eso fue lo que intenté hacer”.
En la función del IFD pudo verse que la película resulta muy movilizadora para el público local, ya que Cabillón, entre otros aspectos de su personalidad, es alguien vinculado al arte y la cultura, y muy querido en Paysandú. Para los sanduceros, entonces, es una historia cercana. La intención de la directora es que personas de cualquier otro lugar puedan también conectar con ella, dice. “Son cuestiones que fueron apareciendo en el proceso, que fue largo y tuvo varias etapas en las que fui entendiendo qué era lo que quería contar, qué era lo que tenía para decir con esta historia”.

