Paysandú estuvo desde siempre ligado a la aviación en el país. De hecho, el primer avión que voló en el Uruguay, lo hizo en Paysandú los días 7 y 8 de diciembre de 1910 –meses después de aparecer EL TELEGRAFO– en el viejo Hipódromo de Paysandú, posteriormente la Asociación Rural Exposición Feria, sobre ruta 90.
El piloto fue Armand Prevost, quien había llegado a Buenos Aires en 1910 junto a otros aviadores franceses e italianos para hacer más destacable los festejos del centenario de la Revolución de Mayo realizando por primera vez demostraciones de vuelo de aviones.
Los porteños se asombraron con la contemplación de los aparatos y los vuelos de sus audaces pilotos. El avión que voló Armand Prevost era el Blériot Nº 5 motor Anzani de 25 HP.
Décadas después, el primer vuelo con intención comercial en Paysandú fue realizado en 1934. El aviador Marcos Diana era el dueño de un monoplano Stinton, con el que planeaba realizar vuelos entre Salto y Montevideo.
El Stinton, con capacidad para 4 pasajeros y cabina tapizada de cuero, tenía un motor radial de 225 caballos de fuerza, refrigeración por aire, velocidad máxima de 260 kilómetros por hora y velocidad crucero de 200 km/h.
A las 10 de la mañana del lunes 8 de octubre de 1934 arribó a Paysandú en un vuelo “de ensayo y propaganda para instalar una línea aérea entre las capitales del litoral y Montevideo”, indicó EL TELEGRAFO.
El Stinton describió varios círculos sobre la ciudad y sus alrededores, para alertar a la población y luego aterrizó en el predio de la rural, sobre ruta 90, donde había numeroso público. El aviador Marcos Diana realizó vuelos de promoción sobre la ciudad.
Al día siguiente, el martes 9 de octubre, el avión siguió viaje a Montevideo, llevando como pasajero a Juan Carlos Parietti. El vuelo tuvo una duración de 100 minutos.
PLUNA CONSTRUYÓ EL PRIMER AERÓDROMO
A comienzos de 1937 la empresa Pluna –fundada en noviembre de 1936– construyó el primer aeródromo en Paysandú, a unos 8 kilómetros de la ciudad, un campo de la Escuela de Agronomía. Era el lugar que en 1930 los pilotos de la Compañía Aeropostale, Antoine de Saint Exupéry y Ángel Adami habían sugerido, propiedad de la sucesión Horta. Posteriormente perteneció a la Escuela de Agronomía y más tarde al Ministerio de Defensa Nacional, que se lo cedió en comodato precario al Aeroclub y a la compañía Pluna.
La aerolínea tenía un servicio regular de pasajeros y correspondencia entre Montevideo y Salto y entre Montevideo y Rivera. Estaba por adquirir un avión para 10 pasajeros y pensaba incorporar una línea a Paysandú. Hasta entonces los aviones utilizaban un predio de la rural, pero la Dirección de Aeronáutica Civil no permitía a aviones comerciales descender en la exposición debido a las condiciones deficientes de ese campo, muy chico y rodeado por eucaliptos.
El aeródromo de la agronomía tuvo dos pistas de gramilla, una Este-oeste y una norte-sur. Quedó terminada a fines de enero de 1937 y se realizó un festival aeronáutico con participación de aparatos de la escuela aérea militar y civil. Al aeródromo se le denominó “Capitán Boisso Lanza”, en memoria del brillante piloto militar sanducero, prematuramente fallecido en París, cuando realizada un curso para perfeccionar sus conocimientos.
En enero de 1940 –a poco de iniciarse la Segunda Guerra Mundial– se incorporó un hangar para guardar hasta seis aviones. Y se comenzó a trabajar en el balizaje, pavimentación de la pista, iluminación para maniobras nocturnas.
En setiembre de 1942, Pluna adquirió en Estados Unidos dos aviones Douglas DC2, para 14 pasajeros, 3 tripulantes y un camarero, para incorporarlos al servicio en el litoral del país, incluyendo Paysandú.
Pero el tamaño de las aeronaves exigía una pista de al menos 1.000 metros de largo. La norte-sur tenía 700 metros y la Este-oeste, 600 metros.
Las obras podían realizarse, pero no era el mejor lugar, por diferentes razones. Uno de los problemas era que la Intendencia tenía que encargarse del costoso mantenimiento del camino que unía el aeródromo con la ciudad, bastante extenso.
Pluna también se quejaba por la lejanía, porque debía contratar automóviles de alquiler para el transporte de sus pasajeros desde la ciudad al aeródromo y viceversa.
El Aeroclub también deseaba una pista más cerca pues debían resolver el problema del transporte para sus alumnos, que no disponían de medios propios de locomoción.
Además, no había comodidades de ningún tipo para permanecer en el aeropuerto y ni Pluna ni el Aeroclub se sentían tentados a construirlas en un lugar que no les pertenecía.
AEROCLUB PRESENTÓ PROYECTO DE AEROPUERTO CERCA DEL CENTRO
Así las cosas, en julio de 1946 el Aeroclub presentó la idea de construir un aeropuerto a poca distancia del centro de la ciudad. La idea fue de Carlos María “Bocha” Fraschini, apoyado por el resto de los integrantes del Aeroclub.
Querían construir un aeropuerto en la zona sudoeste de la ciudad, en la intersección de Entre Ríos y Caminos Generales Sacra, luego Tropas y hoy avenida José de San Martín.
Parte de los terrenos eran inundables, en las costas del arroyo Sacra hacia el norte, por lo que una forma de valorizarlos era darle un fin útil.
Se pensaba construir dos grandes pistas que formaban una especie de T. Una de ellas en dirección Este a oeste sobre la propia calle que hoy es la avenida San Martín, ampliada, con una longitud de 850 metros por 100 metros de ancho.
La pista principal seguiría la dirección norte-sur con una longitud de 1.200 metros y el mismo ancho que la anterior. Partiendo de la costa del Sacra se uniría a la otra.
Las pistas servirían para los aviones más grandes de Pluna, los Douglas DC2, con capacidad para 14 pasajeros. Más aún, a finales de julio de 1946 se incorporaron dos DC3, para 21 pasajeros. Pluna estaba muy interesada en el proyecto, que incluía un edificio aeroportuario.
EL PLAN REGULADOR DEFINIÓ LA UBICACIÓN DEFINITIVA
Pero ese plan finalmente no se concretó. El plan Regulador de Paysandú, que tuvo como asesor nada menos que al arquitecto Julio Vilamajó, lo ubicó donde se encuentra actualmente.
El 12 de diciembre de 1949, EL TELEGRAFO informó detalles de la obra. Tendría dos pistas de 1.800 metros de largo por 45 metros de ancho. Se planificaron instalaciones de radio e iluminación de pistas para vuelos nocturnos. También un edificio terminal donde instalar las oficinas de sanidad, meteorología, policía, aduana, inmigración, comunicaciones y torre de control de vuelos. Un hangar taller tipo de 25 metros de fondo por 30 metros de boca, con pequeños talleres que incluyen locales para mecánica, carpintería, entelado y pintura, radio, instrumental de precisión, electricidad, depósitos.
El proyecto incorporaba un restaurante y bar, espacios enjardinados, playas de estacionamiento.
No fue sencilla la construcción del nuevo aeropuerto y no se pudo concretar como estaba inicialmente planificado y su construcción se extendió por largos años, coordinada por la Comisión Departamental Pro Aeropuerto.

