El Tercer Reich: Una nueva historia

Debolsillo (2022)
¿Una nueva historia? ¿No se ha dicho todo ya sobre el nazismo? ¿No hay suficientes libros, documentales y películas? La aparición de este libro del historiados inglés Michael Burleigh viene a decirnos que no, que todavía hay mucha tela para cortar sobre el tema. Mucho aún por saber y por descubrir.
El período que va desde que Hitler llega al poder en 1933 hasta el derrumbe alemán ante el avance de los aliados y el suicidio del Führer en 1945, todavía mantiene interesados y hasta fascinados a todos los historiadores del siglo XX.
De los demonios de película que Hollywood se empeñó en presentar, pasando por la “banalidad del mal” ideada por Hannah Arendt en el juicio a Eichmann, hasta cierta corriente justificatoria del prestene por parte de la ultraderecha de ciertos países, los nazis siguen siendo personajes que no dejan a nadie indiferente.
Alejado entonces de cualquier pasión nacionalista, europeísta o americanista, Burleigh realmente presenta muchos ángulos poco o nada estudiados del ascenso nazi en su libro. Y para hacerlo no hace más que hacer lo que todo historiador que se precie debe hacer, o sea, profundizar.
Las más de 900 páginas de su ensayo no dejan aspecto por tratar, no solo desde que los nazis gobernaron Alemania sino desde bastantes años antes, cuando la misma realidad social de Europa fogoneó la llegada del partido nazi.
Aquellos que no se cansan de decir que la Historia se repite, o que la Historia es cíclica seguramente verán apoyada su tesis en el estudio de Burleigh. Por ejemplo, algo que ocurrió antes que Hitler gobernara Alemania fue el período de la República de Weimar, con un gobierno más tirado a la izquierda que a la derecha que, obvio es decirlo, no funcionó. Cualquiera podría decir que no funcionó porque los nazis lo hicieron caer, pero ahí es donde Burleigh se muestra a la altura de sus capacidades para retratar con total honestidad esos años. La República de Weimar iba a caer con o sin los nazis porque el país se venía abajo con una inflación nunca vista.
Los nazis simplemente aprovecharon el momento. Las cosas no suceden solo porque sí y la línea que traza el autor para contar cómo un país con buena educación y una profusa vida cultural fue capturado –no solo por la fuerza– por el nazismo. Según Burleigh los nazis simplemente dieron rienda suelta a ciertos instintos dormidos no solo en Alemania sino en gran parte de Europa. La escasa resistencia en su avance por el viejo continente es una demostración tremenda de que lo que ellos ofrecían era aceptado de bastante buen grado por varios países.
No todos, por supuesto, el historiador no deja pasar el ejemplo de Dinamarca, donde la colaboración con los nazis fue minoritaria posibilitando la salvación de muchos judíos.
Pero tampoco deja de remarcar que en otros lugares como Rumania no solo se les dio la bienvenida, sino que incluso se los superó en la saña con que se eliminó a miles de judíos y opositores. Por supuesto que entre tantos temas que fueron ya tratados muchas veces solo desde un aspecto, que Burleigh llegue ahora con este libro podría dejar incómodos a más de uno. No solamente con la luz que echa sobre los países que colaboraron sino también por el análisis sobre la actitud de los propios judíos.
“La víctima debe estar entregada cuando sube al cadalso”, concluyeron los nazis, con mucha razón. Se aseguraban así que la masa de víctimas no se rebelara. En los campos de concentración ciento de nazis dominaban a miles de judíos. Pero por muchas razones los judíos no utilizaron ese número a su favor.
Hasta ahora se ha hablado de una acción imposible y quizás sea cierto, pero poco se ha ahondado en los aspectos sicológicos. Burleigh lo hace y llega a un razonamiento terrible; los nazis no pudieron haber matado a tantos millones si gran parte de esos millones no hubiera colaborado en su propio exterminio. No tenían forma física de hacerlo, las propias víctimas tenían que ayudar. Y ayudaron.
Con el diario del lunes es fácil decir que algo distinto se podía hacer, que los villanos estaban ahí y que había que enfrentarlos. Pero, otra vez, por algo suceden las cosas, por algo la Historia marcha hacia adelante o hacia atrás dependiendo de épocas de civilización o de barbarie. El nazismo fue un enorme salto hacia atrás en cuanto a todo lo humano que llevamos dentro. Este libro de Burleigh, además de su impresionante valor documental también es un recordatorio contra ese y todos los totalitarismos que se han tenido que sufrir y que, dolorosamente algunos países siguen sufriendo.

Fabio Penas Díaz