La familia, dirigentes políticos, militantes del Partido Nacional y público en general recordó el cuarto aniversario del fallecimiento de Jorge Larrañaga Fraga. Los participantes se concentraron en el monumento a la bandera de Paysandú, para posteriormente dirigirse al Cementerio Central la mayoría a pie y otros, incluyendo a su hijo mayor, Jorge Larrañaga, a caballo, llevando sin recado al rosillo, que acompañó a Jorge Larrañaga durante muchos años, y que actualmente tiene 27 años.
En el Cementerio Central, frente a su tumba, los participantes depositaron flores.

“Venimos con un grupo de compañeros, trajimos el rosillo de él, que tiene 27 años, que va a cumplir el 12 de diciembre 28 y que sigue firme haciéndole honor y rindiéndole homenaje también a a su jinete”, dijo Jorge Larrañaga Vidal.
Agradeció “a todos los sanduceros que lo llevan en el corazón, que ayudan a mantenerlo vivo en la memoria colectiva del departamento. Por supuesto, seguimos con su orden bien clara de no aflojar”.
Más adelante destacó que “en muchos momentos estuvo al lado mío” y recordó una anécdota de su padre. “Siempre contaba que durante una campaña política, en unos de sus primeros discursos, quedó en blanco. Tenía todo preparado y se olvidó, no podía decir nada. Estaba arriba de una chata y entonces lo que dijo fue: ‘Vivan los blancos’. Siempre me repetía que tuviera eso en cuenta como un recurso por si cuando tenía que hablar en algún plenario o acto me pasaba algo similar”.
“No podíamos faltar para recordarlo, para reivindicar su camino, sus valores, pero también recordar su fuerza, esa pasión que él le ponía a todo aquello que emprendía”, subrayó Jorge Larrañaga Vidal.
Indicó además que “cada ciudadano que levantó una bandera del Partido Nacional le hizo mucha falta el Guapo. También a compañeros de otras tiendas políticas que igualmente lo extrañaron muchísimo. Eso mereció homenajear a alguien que dio muchísimo por la patria y también por Paysandú”.

