ESPACIO CONTRATADO
El jueves 8 de mayo al mediodía de Uruguay en la cuarta votación del cónclave fue elegido como 267 sucesor del Apóstol Pedro el cardenal Robert Prevost.
Las campanas sonaban alegrándonos por la noticia y terminando con la expectación que tenía a todas las televisiones y a la población paradójicamente en la época de los celulares y los avances tecnológicos pendientes del humo que salía de la chimenea de la capilla Sixtina.
El sucesor de Pedro es la cabeza del colegio apostólico que preside a las Iglesias como obispo de Roma en la caridad.
El ahora León XIV es un pastor con amplia formación intelectual, políglota, pero al mismo tiempo con una gran experiencia de gobierno, como padre general de los agustinos y también de misión en una zona pobre del Perú.
El Obispo de Roma tiene la misión de confirmar en la fe a los hermanos y de asegurar la comunión en la Iglesia.
En su primera homilía ante los cardenales el nuevo Papa decía: “Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios vivo, es decir, el único Salvador y el que nos revela el rostro del Padre. En Él Dios, para hacerse cercano a los hombres, se ha revelado a nosotros en los ojos confiados de un niño, en la mente inquieta de un joven, en los rasgos maduros de un hombre hasta aparecerse a los suyos, después de la resurrección, con su cuerpo glorioso. Nos ha mostrado así un modelo de humanidad santa que todos podemos imitar, junto con la promesa de un destino eterno que, sin embargo, supera todos nuestros límites y capacidades.”

