En el salón de actos del Instituto de Formación Docente “Ercilia Guidali de Pisano” se llevó a cabo durante dos días seguidos el evento que fue reconocido como de Interés Departamental por la Junta, “Hablemos de suicidio: una cuestión colectiva”. Antes de dar inicio a lo que fueron dos intensas jornadas de trabajo en equipo, EL TELEGRAFO habló con la Dra. Ángela Almeida, directora departamental de Salud, quien señaló que “la iniciativa surgió desde la mesa de prevención del suicidio –una mesa interinstitucional que funciona en su dirección–, en la que participan los prestadores de salud, las instituciones de enseñanza y la policía comunitaria. Estamos trabajando todos desde hace mucho tiempo y (además) en este mes que se festeja el Día Mundial de la Prevención del Suicidio fue que de alguna manera se conformó este encuentro, que consta de dos partes: la primera dirigida al público en general, y el día siguiente dirigido a docentes y personal de salud”.
Consideró que “estamos convencidos desde todos los ámbitos de la salud, que no es un tema que nos competa solamente a nosotros, sino que en realidad es de toda la comunidad, es una cuestión colectiva, porque todos de alguna manera debemos prestar oído, estar atentos a situaciones que nos pueden llamar la atención, a pedidos de ayuda de un amigo, un familiar, un compañero de trabajo, de manera de poder orientar para que se vea que existen otras opciones antes del suicidio”.
El Instituto de Formación Docente se encuentra muy involucrado en todo esto, porque ellos son “formadores de formadores”, aseguró Almeida.
¿En qué sociedad se inscribe el suicidio?
La magister Catalina Barría comenzó su participación con la exhibición de un video que resume la campaña publicitaria del año 2024 denominada “La última foto” que por motivos económicos no pudo llegar a nuestra ciudad, y que consiste en una serie de fotografías de personas de todo el país que se han suicidado y fue expuesta en varios lugares. A continuación planteó a los asistentes el ejercicio de tomarse dos minutos para pensar lo que sienten frente a la palabra “suicidio” y anotarlo, ya que será utilizado para un ejercicio al final de la jornada.
Afirmó que “es un tema complicado del que no siempre nos gusta hablar, pero es un tema que nos interpela y nos desafía. Solemos conocer datos fríos, estamos afectados y vivimos en contacto con el suicidio de otras personas, por lo que involucrarnos como ciudadanos contribuye a la prevención. El aumento de la cantidad de personas que se suicidan en nuestro país hace que se hable más del tema, pero las asociaciones desafortunadas de que el aumento refiere a crisis específicas (la pandemia de Covid por ejemplo) o trastornos mentales obstaculizan el involucramiento de la sociedad toda. Esa creencia sobre la ‘unicausalidad’, sin tener en cuenta las condiciones estructurales que son permanentes no explica la cantidad de suicidios que hay en Uruguay”. Otra explicación que escuchamos es que “el suicidio avanza en todo el mundo; entonces como uruguayos nos quedamos tranquilos porque como que vamos ‘en línea’, cuando por el contrario hay países que con estrategias intersectoriales e integrales han logrado frenar sus tasas y hasta bajarlas; pero lamentablemente en el contexto americano es donde han subido. Luego, nos encontramos con que tenemos la tasa de suicidios más alta del mundo y eso nos lleva a generar nuevos mitos, responsabilizando a ciertos grupos o comunidades”.
Cada 17 de julio (generalmente) se dan a conocer las cifras estadísticas de suicidios, de donde surge en qué departamento han ocurrido más casos, a qué rango etario pertenecían las personas, etcétera; “eso nos lleva a preguntarnos si son datos útiles o aumentan los estigmas. Lo mismo sucede cuando se asocia el suicidio solamente a problemas de salud mental sin tener en cuenta los factores externos”.
En resumidas cuentas la sociedad en la que suceden estos suicidios es determinante, ya que fomenta el individualismo, exige productividad, poder dar respuesta a lo exigido, colmar las expectativas generadas, incertidumbre laboral y exagerada competitividad.
Derribando mitos y respondiendo preguntas frecuentes
La Dra. Alicia Canetti se refirió a “la importancia de comunicar el suicidio de forma responsable, lo que nos plantea un desafío enorme que es el de cómo contribuír a derribar mitos y responder las preguntas frecuentes que nos hacemos como ciudadanos y que también nos las hacen a nosotros en este rol de expertos, como si tuviéramos las respuestas inmediatas. Lo que hacemos como grupo es contraponer esas falsas creencias con el conocimiento que hemos adquirido a través de la historia. El suicidio ha sido (y es) un tema tabú y eso es lo que tenemos que romper, lo mismo que las falsas creencias que están instaladas en la gente, en la sociedad en general, inclusive en los profesionales de la salud”.
¿El suicidio se puede prevenir? ¿Por qué la gente se suicida? ¿Cuando un joven se autolesiona se quiere suicidar? ¿Si le pregunto a alguien si se quiere suicidar le estoy dando la idea? ¿Es hereditario? ¿Es de cobarde o de valiente? ¿Las personas que lo intentan quieren llamar la atención?
Ahora sabemos que no hay respuestas únicas y también sabemos que hablar de suicidio “es positivo, salva vidas. Focalizar lugares o edades, estigmatiza, entonces ¿cómo comunicar? Hasta hace poco no se hacía para no “contagiar”, sin embargo son los medios de comunicación quienes tienen que poner el tema sobre la mesa. La conducta suicida le puede pasar a cualquier persona”.
Factores de riesgo y factores de protección
Por su parte, la Dra. Gabriela Novoa, en su exposición, se refirió a que partiendo de la base de que se estima un promedio de dos suicidios diarios, nos preguntamos: ¿es posible predecir la conducta suicida?, y la respuesta que surge es que no es posible predecir, pero en muchos casos, sí es posible prevenir. Tenemos claro que no hay señales generales a las que prestar atención. Todos podemos ser maestros del disfraz cuando queremos serlo, sonriendo y asistiendo en situaciones sociales para encubrir lo que realmente nos está pasando”.
Lo que podemos y debemos hacer como sociedad es hablar, “preguntarle al otro ¿cómo estás?, ¿quieres hablar de lo que te pasa?, en resumen, estar presente para el otro. Sí contamos con sugerencias para saber actuar adecuadamente, como por ejemplo: no quitarle importancia a lo que nos cuentan, creerle al otro, preguntar, y mantener la confidenciabilidad hasta cierto punto, porque en algunos casos podemos compartirlo con otra persona que consideremos pueda de ser ayuda. Es un fenómeno que nos afecta a todos, por lo que es una consigna grupal el involucrarnos”.

