Annabella Mendieta Muller publica Cangrejo Azul, su tercera novela

La escritora sanducera Annabella Mendieta Muller acaba de lanzar su libro Cangrejo Azul, publicado por la editorial montevideana Doble Clic y disponible en librerías y en la web de la editorial. Con esta obra, Mendieta continúa el camino literario que iniciara en 2002 con El chasque, y continuara en 2023 con La orquídea y la hoguera. Nacida en Paysandú en enero de 1954, Mendieta es maestra, especialista en educación inicial y abogada. Desde niña cultivó intereses vinculados a la cultura, la música y la naturaleza.

Con El Cangrejo Azul suma un nuevo capítulo a su producción literaria, consolidando una voz narrativa que ya se perfilaba en sus libros anteriores. “Me gusta presentar mi trabajo a través de este medio de comunicación que, para mí, reviste categoría de ciudadano y de patrimonio ilustre. Como el arroyo Sacra, la Jefatura de Policía, la Basílica y otros íconos que acompañan mi viaje por la existencia. Al momento de pensar en Paysandú no es posible hacerlo sin ellos”, expresó la autora en un mensaje enviado a EL TELEGRAFO desde Montevideo, donde reside.

Imaginación y creación

“Cangrejo azul narra sobre la necesidad y la actitud. Sobre las metas y los caminos, ríos y montañas a vencer, aun cuando parezcan una fantasía y, solo por delinearlo, el panorama a explorar se presente como producto de una convulsión febril”, expresa la autora, quien subraya que la obra se centra en el proceso creador y en la fuerza transformadora de la imaginación. Según señala, la fantasía surge del caos “como una gloriosa creación tangible”, y el valor para tomarla es “el esfuerzo del titán que vive en nosotros”.

Las referencias en cuanto a que escribió esta novela en 1994 “fueron insertadas como ‘prefacio de la autora’, pero mi intención fue proporcionar datos a Leticia Ogues Carusso, la editora, con ese fin y siempre que se estimaran útiles”, continúa diciendo Mendieta. El prólogo es de la maestra Ana María Vidal Elhordoy. “Fue mi primera novela”. En 2024 reunió los borradores, para revisarlos: “Me inundó algo así como ternura, tal vez un poco de vergüenza. Caí en la cuenta de la inmadurez de entonces, la escasez de herramientas para tanta ambición, pero también la explosión creativa que mostraba a otra persona, otra yo… En suma, concluida la faena –me refiero a 1994– una se siente un héroe, un conquistador de cielos y vientos.

El calvario sobre la capacidad o el talento empieza mucho después, cuando una quiere darlo a conocer… hasta que llega el momento en que una dice: ‘al que le guste, bien; al que no…’. Yo ofrezco algo que me gustó hacer para que alguien se entretenga”. Y en eso radica el valor: en dar algo que fabricaste, o pensaste, o que silbaste, tarareaste y te salió una melodía desconocida, toda tuya”. Para Mendieta, todo producto humano tiene un valor en sí mismo, “así sea un barquito de papel que plegaste con un girón de EL TELEGRAFO, que te da placer, o que se lo das a un nene para un rato de ejercicio imaginativo”. Y ejemplifica con una anécdota personal: “Levanté de la calle una hoja de una revista gigantesca de 1928, de un tamaño que ahora no se usa, que reproducía el afiche de Uruguay campeón de fútbol en esas Olimpíadas. Conservé el girón de historia y lo transformé en un producto de segunda vida. A diario hacemos algo artístico: la comida que sale de lo que haya en la cocina; la cortina hecha de retazos de camisas viejas; la segunda oportunidad de un objeto que vemos feo pero que es de la bisabuela, y cuando lo limpiamos revela su belleza, nos habla de sus vivencias y lo ubicamos en lugar preferencial”.

Del borrador adolescente a la versión adulta

Sus escritos técnicos de entonces lucían profesionales, “pero mi Cangrejito se revelaba como un texto desamparado, escrito al modo de la etapa liceal: heroico por el arrojo de la pluma, aunque azucarado en exceso”. El desafío de la revisión fue respetar la historia como si fuera obra de otro autor y darle un tratamiento más adulto, sin perder frescura. El título de la novela surgió en un viaje al Cabo Polonio, al ver un poema anónimo en la pared de un ranchito. En un segundo viaje coincidió entre las rocas con un enorme cangrejo azul: “El fantástico ser era real, enorme, saludable y persistente en sus intenciones”. Aunque la fecha exacta puede variar, considera que su primera novela “es de octubre de 1994, tal vez por las impresiones del teatro natural: el salvaje de ese octubre y el humano del competitivo cotidiano”.
La autora concluye su mensaje con un llamado a liberar la creatividad: “Anímate a ver, oler, palpar lo que otros no intuyen. Y escribilo, o ponele música, o pintalo así sea con manchas. El artista está en nuestro interior. No importa cómo se juzgue. Dejalo salir. Te hará más feliz”.