En febrero de este año realizamos un relevamiento de lo que había sido la gestión del Vertedero Municipal bajo la gestión del intendente Olivera. Ahí señalamos que la empresa Sandeco formuló una iniciativa privada que culminó con un llamado a licitación, que terminó ganando.
Ahora, de acuerdo a esa licitación, lo que puso la IDP para que esa empresa ingrese a gestionar el lugar, es literalmente descomunal y ruinoso, pues adquirió con un crédito otorgado por el Ministerio de Ambiente, sin informe técnico previo y sin licitación pública, la máquina encapsuladora por una suma de 550.000 dólares ($24.750.000), construyó en el Vertedero la obra civil para entrar los camiones a la planta, hizo la planta en su totalidad con un costo de 391.000 dólares ($17.595.000).
Además, pone los camiones de recolección de residuos para que todos los días se le entreguen a la empresa 80 toneladas de basura donde ella diga, se le paga el salario a los trabajadores que la recogen, se paga el gasoil, aceite, las cubiertas, el seguro de los camiones, se le tiene que comprar las bolsas para encapsular los residuos, se le da el lugar físico donde enterrar las mismas (el actual Vertedero), se le paga un canon por determinada cantidad que sepultan, y si todo esto fuera poco, la empresa se queda con todo el material reciclable de esas 80 toneladas diarias para que las negocie en su beneficio, material reciclable muy redituable en dólares americanos.
Ahora bien, este es un pésimo negocio para todos los sanduceros, pues terminamos poniendo de nuestro bolsillo mucho más de un millón de dólares, pero se quiso vender como un modelo de gestión de los residuos, que era la panacea, como una gran inversión privada, cuando acá lo que existe es un monumental dispendio de los recursos públicos. A pesar de las críticas continuas que hemos hecho a esta situación, nos hemos cansado de ver al intendente Olivera diciendo que esto era un éxito, es más, pocos días antes de las elecciones municipales lo observamos comparecer en el Vertedero y hacer una conferencia de prensa diciendo poco menos que en ese lugar se podía vivir, cuando por otro lado, los trabajadores hicieron público los incendios que en ese momento se verificaban, pero que no fueron tomados por las cámaras de la prensa. Las denuncias de vecinos, de ediles, sobre la acumulación descomunal de basura en el ingreso al lugar donde trabaja la empresa, las continuas roturas de la máquina encapsuladora sin repuestos para su reparación, la ausencia total de reciclado que se podía observar con las cápsulas desparramadas sin enterrar y abiertas por efecto del abandono, los sistemáticos incendios de la basura acumulada, el cierre compulsivo de la Cooperativa de reciclados que existía en el lugar contiguo al Vertedero, todo esto no fue suficiente para que el intendente Olivera tuviera la humildad de reconocer que se estaba gestionando mal el sitio; lo reitero, se redobló la apuesta, pretendiendo que todo era un éxito hasta ayer mismo.
Simultáneamente, los trabajadores de Sandeco hace años que reclaman por su situación laboral, donde no se les paga siquiera el salario mínimo en fecha, a lo que se suma deudas de todo tipo, ausencia de medidas de seguridad en el trabajo y demás. Si todo esto fuera poco, hace mucho tiempo que Sandeco viene no solo gestionando mal el lugar, sino que dando claras muestras de que era un fracaso económico su gestión. En estas páginas nos enteramos por quien era el secretario general en ese momento, que la empresa había cambiado de propietario, asunto que nunca se regularizó ni se comunicó en forma a la población o a la Junta Departamental. A eso se suma que la Sociedad Sandeco, también en estas páginas, anunció la realización de la asamblea de socios y entre los temas a tratar estaba la posibilidad de llamar a un concurso de acreedores, vale decir, las luces rojas sobre la salud de la empresa estaban hace mucho tiempo encendidas.
También quiero agregar, que en su momento cuando con Mario Díaz realizamos un pedido de acceso de información pública, se nos dijo que Sandeco había invertido la friolera de 700.000 dólares en el Vertedero, una mentira que queda al descubierto con los resultados a la vista. Ahora bien, la pregunta es, ¿qué hacer ante esta nueva realidad? Pues es muy fácil, acá lo que se le debe a la población son explicaciones, cuentas, el gobierno departamental, y su responsable último, deben explicar cómo se llegó a esto, cómo es posible que en campaña electoral esto era él éxito, y hoy es necesario rescindir para no poder en peligro la salubridad de los sanduceros, eso y más es lo que hay que explicar. Como lo dije en su momento, y lo reitero ahora, lamentablemente, las mentiras tienen patas cortas.
Y AHORA… FUNDACIÓN A GANAR
La improvisación de la IDP y del intendente Olivera en el tema Vertedero ha llegado a niveles que jamás hubiéramos creído que llegara. A la crónica de una muerte anunciada con el desastre de Sandeco, empresa a la que acaban de rescindirle en contrato por innumerables incumplimientos que ignoramos cuáles fueron, pero que pusieron en peligro la salubridad de los sanduceros, se suma ahora la irresponsable decisión de confiar la gestión del Vertedero Municipal a la Fundación A Ganar.
Nos preguntamos, ¿qué experiencia tiene esta fundación en gestión de un sitio de disposición final de residuos de una ciudad como Paysandú, con 80.000 habitantes y como más de 80 toneladas de residuos domiciliarios diarios? Y cualquiera puede responder: ninguna. Desde que la IDP deposita la gestión del lugar que impacta más fuertemente en el medio ambiente departamental, en una organización que se dedica a administrar personal, somos conscientes los sanduceros del disparate que se está haciendo. O tal vez lo que se encubre con esto es el fracaso absoluto de Sandeco, y para no absorber a los funcionarios que dejó en la calle de forma vergonzosa, se opta una vez más por la fundación como hombre de paja para que tome a esos trabajadores vaya uno a saber bajo que modalidad contractual, de forma de eludir, también acá, los aportes patronales.
Se puso a la salubridad de los sanduceros en riesgo, pero Olivera no ha dado una sola explicación de lo que ha pasado, simplemente comunica la rescisión y más nada, pero digo yo, ¿no es necesario que se explique lo que pasó, cuáles son los incumplimientos de Sandeco, cómo se los constató, qué se hizo para corregirlos? ¿No será hora de que se explique este desastre? Porque no podemos olvidar que este modelo de gestión con máquina encapsuladora etcétera, es propiciado por Sandeco con una iniciativa privada que la IDP aceptó, y esto –a las pruebas me remito– fracasó, y la IDP va a seguir insistiendo más allá de la prueba que tiene en un modelo que no sirve.
En fin, creo que acá no sólo se deben explicaciones, se deben cuentas y muchas auditorías.
Federico Álvarez Petraglia

