Según el gran filósofo ecléctico y orador romano Cicerón: “errar es de humanos, pero perseverar en el error es de necios”.
El hecho de que la humanidad avanza tecnológicamente pero tropieza con las mismas piedras no es nuevo. Ya lo advertía Cicerón y siglos después distintos pensadores, psicólogos y filósofos han escrito sobre esta idea: el progreso material no garantiza evolución ética o moral.
Los errores persisten porque no se ven o se corrigen desde la consciencia, sino que muchas veces la repetición se debe a que vivimos en automatismos sin el uso de la razón.
Los errores que mencionaba Cicerón
Uno de esos errores consiste en creer que ganar implica que el otro pierda. Esta lógica profundamente arraigada en la política, e incluso en los vínculos personales, empobrece el diálogo y anula la posibilidad de acuerdos.
Desde la psicología social, Morton Deutsch, psicoanalista estadounidense pionero en el área resolución de conflictos, mostró que los modelos basados en la competencia extrema generan climas de desconfianza y conflicto permanente, afectando el bienestar colectivo.
La angustia por lo incontrolable
Este error es muy común, quedar atrapados en la preocupación por aquello que no puede modificarse. En la clínica psicológica esta dinámica se observa en muchos cuadros de ansiedad: una mente que intenta controlar lo incierto agotándose en el intento. Aprender a distinguir entre lo controlable y lo inevitable sigue siendo una tarea difícil pero de gran sabiduría.
Recordemos la frase de Reinhold Niebuhr, confieso que es una de mis favoritas:
“Señor, dame la serenidad para aceptar las cosas que no puedo cambiar, valor para cambiar las cosas que sí puedo y sabiduría para reconocer la diferencia”.
Confundir lo difícil con lo imposible
Persistir en la idea de que algo no puede lograrse solo porque nunca se realizó antes, es otro de los grandes errores que cometemos los humanos.
El problema que plantea este pensamiento no suele ser la imposibilidad real sino la renuncia anticipada. ¡Cuántos proyectos habrán quedado sin poder concretarse solo por pensar de esa manera y cuántos sí se realizaron porque fueron más allá del límite creado solo en la mente!
Perder lo esencial por discutir lo trivial
Este en particular, es una invitación a verlo desde lo micro –el hogar, la amistad, el matrimonio– a lo macro, como lo son los proyectos comunitarios o sociales.
Muchas veces las diferencias que son menores suelen ocupar el centro de la escena creándose conflictos que nos impide construir proyectos comunes. En lugar de enfocarnos en lo que nos une quedamos atrapados en la disputa.
Ignorancia voluntaria e intolerancia
Descuidar el desarrollo de la mente es otro error que se paga caro.
Te invito nuevamente a pensar estimado lector: ¿has querido en algunas oportunidades que los otros actúen y piensen como vos lo harías?
En este error está presente muchas veces la poca tolerancia a la diferencia, la desconsideración y respeto a la identidad del otro.
Los errores son humanos, el aprender de ellos, revisarlos, desnaturalizarlos y no repetirlos es el verdadero desafío individual y colectivo. (097352937)

