La película que quieren instalar a propósito de la planta de e-combustibles en Paysandú

Como era de prever, desde el lado argentino se sigue cuestionando como sea el proyecto de instalación de la planta de e-combustibles de HIF Global en Paysandú, y en sentido el gobernador de Entre Ríos, Rogelio Frigerio, volvió a reclamar la relocalización de la planta de hidrógeno verde.

“Ayer en Colón volví a dejar algo muy claro, no podemos permitir otra Botnia”, afirmó el gobernador. “Mantuve varias reuniones desde el minuto cero con autoridades de Uruguay para dejar clara nuestra posición: la refinería de combustibles sintéticos proyectada en Paysandú tiene que relocalizarse”, agregó.
“Logramos que el estudio de impacto ambiental incluya a Colón y vamos a seguir muy de cerca sus conclusiones para definir los próximos pasos. El compromiso que asumimos desde el primer día es defender los intereses de nuestra provincia y en eso estamos trabajando”, expresó, para agregar luego, entre otras consideraciones, que “si tenemos que ir a La Haya, vamos a La Haya. Si tenemos que ir a la Corte de Derechos Humanos, vamos a la Corte, a todos lados vamos a ir”.

Pues está muy bien que defienda lo que a su entender son los intereses de la provincia, pues para eso seguramente lo eligieron sus conterráneos en el último acto eleccionario, pero de la misma forma ocurre de este lado del río, y lo que está por lo tanto en discusión es un conflicto de intereses que debe ser procesado dentro del marco legal y también político, por quienes tienen responsabilidades de gobierno en ambas orillas.

“No estamos en contra de las inversiones, si cumplen los mínimos requisitos de impacto ambiental. Queremos traer inversiones para Entre Ríos. Lo que no podemos aceptar es que este tipo de inversiones industriales, que generan humo y en algunos casos mal olor, se hagan frente a nuestras playas, las más concurridas de nuestra provincia. No tiene sentido, no tiene lógica. Por eso pedimos enfáticamente la relocalización de esta planta, si es que finalmente se concreta”, dijo Frigerio. Como antecedente inmediato a cuestionamientos surgidos inicialmente, tenemos que en el marco del proceso de estudio hubo una reconfiguración del proyecto de la planta de e-Combustibles de HIF Global en Paysandú, incluso con reducción de su superficie a un 35% respecto al diseño original, así como la reubicación de sus chimeneas hacia el noreste.

Se han contemplado así planteos surgidos desde la vecina orilla en cuanto a la afectación de la visual para el turismo de sol y playa al reducirse su visibilidad desde las afueras de la planta, atendiendo la demanda de empresas turísticas de Colón, a la vez que esta nueva configuración disminuye en un 70% la intervención sobre el monte nativo y aumenta el área de reserva de biodiversidad a 260 hectáreas. Todo eso por reclamos bastante fuera de lugar, por cuanto la primera molestia de los colonienses es por el impacto visual que tendría la planta. Y si este reclamo parece absurdo, más lo es por cuanto la industria estaría varios cientos de metros dentro de territorio nacional, detrás de dos islas que también son uruguayas. Dicho de otra forma: para poder ver algo –si aún fuese posible hacerlo— tendrían que ingresar a aguas territoriales uruguayas, porque las islas cortan la visión en línea recta. Aunque en este caso el sinsentido se explica porque Colón suele “apropiarse” de las islas San Francisco y Queguay –que son nuestras—y hasta las hace aparecer como parte del “Caribe entrerriano” en su oferta turística.
Otro de los cambios técnicos establece el reemplazo del sistema de circuito cerrado por un sistema de torres de enfriamiento, que permite reducir la superficie construida manteniendo niveles sostenibles de consumo de agua, en tanto también en relación con el proyecto, el Ministerio de Ambiente aprobó la Evaluación Ambiental Estratégica del Programa de Actuación Integrada Complementario (PAIC-HIF), lo que es un espaldarazo en cuanto a las garantías de inocuidad para el emprendimiento.

Estos elementos contemplan algunos de los reparos surgidos sobre todo desde grupos ambientalistas –algunos sensatos, otros no, sino más bien fundamentalistas– y da cuenta de que es posible conciliar la ecuación costo- beneficio de la incorporación de la planta, que es la mayor inversión de la historia en el Uruguay y y la región.

Pero naturalmente, y casi por definición, los grupos ambientalistas no aceptan otra “argumentación” más que la suya propia, y han vuelto a la carga, a la vez que conservan y aún potencian sus “lobbies” para presionar a sus gobernantes con “causas justas” de carácter tremendista, y en este caso, es recogida por el gobernador Frigerio para intentar incidir en una decisión soberana de nuestro país.

No hay que llamarse a engaño ni confundir escenarios: el gobernador hace lo que sus electores esperan que haga, y lo mismo ocurre de este lado del río, tanto por el gobierno nacional como el departamental, y en este sentido hace pocas horas el intendente Nicolás Olivera al referirse al tema, insistió en una entrevista que la principal preocupación planteada desde Colón refiere a una posible “contaminación visual”, aunque señaló que todavía no existen conclusiones técnicas al respecto. “Hasta el momento se habla de una sola afectación. Alguno, después, cada tanto, mete algún otro tema arriba de la mesa para agregar un poco de sensacionalismo”, afirmó.

El intendente recordó que el año pasado hubo reuniones en Montevideo entre autoridades de ambos países, incluidos los cancilleres y representantes de Entre Ríos y Colón, en las cuales Uruguay aceptó analizar los planteos argentinos. Según indicó, a raíz de esas conversaciones, el Ministerio de Ambiente incorporó exigencias específicas en los términos de referencia para el estudio de impacto ambiental presentado por la empresa.

Sin embargo, Olivera cuestionó que desde la provincia argentina ya se plantee la posibilidad de acudir a tribunales internacionales. “Ya se está hablando de ir a La Haya; no aprendimos nada de lo que nos pasó hace 20 años, que fue fruto de una manga de locos que dijeron que los niños iban a nacer con dos cabezas y cortaron los puentes”, afirmó, en referencia al conflicto generado por la instalación de la planta de celulosa de Botnia en el río Uruguay.
El problema es que por más absurdo que resulte el reclamo y que el tiempo ponga en evidencia el delirio ambientalista, éstos jamás reconocen el daño que producen con su prepotencia mesiánica que va más allá de lo material, porque termina afectando las relaciones históricas entre pueblos hermanos. Ya batalla por Botnia generó heridas que aún no han cicatrizado completamente, heridas que están dispuestos a volver a abrir, y que a diferencia de los supuestos daños que generarían los vertidos de la planta de celulosa y que nunca ocurrieron, éstas sí han hecho un daño real.