El mercado de haciendas sufrió una drástica corrección en marzo. Desde los topes de U$S 5,70-5,80 el novillo especial de exportación pasó a un eje de U$S 5 a 5,20, aunque con una muy reducida cantidad de negocios que dificulta establecer valores de referencia.
En los últimos días empezaron a aparecer señales de estabilización, aunque en un contexto de desequilibrios claros entre los precios de las distintas categorías, sostiene un informe de Tardáguila Agromercados. La Asociación de Consignatarios dijo que el mercado todavía está “en formación” y eso se advierte en los precios que se pagan por animales livianos, destinados al mercado interno, respecto a los animales pesados de exportación. Históricamente los segundos cotizan con un premio respecto a los primeros, pero no es lo que está pasando ahora. Los frigoríficos exportadores no ofrecen más de U$S 5,20 el kilo, en tanto que para el abasto se supo de negocios hasta U$S 5,40. La razón es la intensa competencia por animales livianos desde los corrales de engorde. Estos pagan U$S 3 el kilo en pie por novillos de 420-450 kilos. Si se hace la cuenta con un rendimiento al gancho de 54%, es el equivalente a U$S 5,55 en el frigorífico. Por lo que los U$S 5,40 se arriman, pero no compensan aún lo que pagan los feedlots por los mismos animales. A su vez, la demanda para el mercado interno está pagando U$S 5,30-5,35 por vaquillonas de 400 kilos, por encima de lo que ofrecen las plantas exportadoras por los novillos pesados.


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