Días pasados y con la presencia de más de cien personas en la Sede de la Sociedad Cultural Alemana, Mario Pons presentó su nueva novela Demonios menores (Editora del Norte).
La convocatoria de tanto público no es un hecho menor en una época en la que nos ponemos a reflexionar sobre el lugar que ocupa la cultura en nuestra sociedad. Por supuesto que también tiene que ver lo que Margarita Heinzen, una de las invitadas, expresó al inicio de la presentación: “también es una muestra de lo mucho que lo quieren a Mario por lo buena gente que es”. Con la novela Demonios menores el autor suma su tercer libro. El primero fue Robos, incendios y cuentos en 2020 en coautoría con Marco Rivero y después llegó su primera novela, Saturno en 2022. Con participación en antologías nacionales y latinoamericanas, premios y menciones en concursos literarios, el además analista de Sistemas Pons, integra Editora del Norte que --junto a Rivero, Sebastián Monzón y Natasha Sosa-- ha cosechado ya dos volúmenes de No excluyentes, antologías de nuevos autores sanduceros y algunas voces que, motivadas por estos movimientos literarios, decidieron desempolvar y compartir por fin sus creaciones.
“La escritura…pasa a través de mí”
Pons es, a esta altura, un gestor cultural de nuestro departamento que en su camino por la escritura va “habilitando espacios, generando posibilidades y fomentando nuevas voces”. En ese andar también fue gestando esta novela que nos engancha y mantiene bastante cómodos en la lectura de vivencias familiares cotidianas, pero, casi sin darnos cuenta nos va despegando del asiento hasta que colisionamos de lleno con algún plot twist (giro inesperado) que nos para los pelos y nos obliga a volver algunas páginas. La originalidad del libro está presente desde el inicio con la solapa de la biografía del autor ilustrada por su hija Lola.

“Yo no sé si la escritura me toma el cuerpo, pero sí sé que pasa a través de mí”; “y si bien nada de esto tiene que ver con la realidad, --no es autoficción-- sí inevitablemente hay mucho de mí en la novela y en todos los personajes”, adelantó Pons en la presentación, acompañado por Margarita Heinzen, Lucía Borsani y Carlos Caillabet.
“La novela tiene que ver con la ruptura personal y familiar del personaje principal, Andrés, que al inicio lleva la narración. En su caso los demonios menores tienen que ver con las voces en la cabeza. En ese contrapunto de la voz del pensamiento y esa otra voz que lo manipula, que le juega en contra…”. “Hay más de un personaje que escribe. A Andrés la escritura lo desordena; es una causa más de su alienación. Sin embargo, para su hija --que también escribe, pero desde otro lugar-- la escritura es su forma de ir a buscar sentido”.
En diálogo con EL TELEGRAFO Pons manifestó que esta novela “significó en principio encarar la escritura de una segunda novela, lo que no estaba tan en los planes. Después de Saturno (mi novela anterior) mi intención era volver a los cuentos, retomar mi camino como autor con otro libro de cuentos. Lo que pasó fue que hubo tres textos del conjunto que estaba trabajando que tenían cierta sintonía, cierta melodía interna que me sugería un arco narrativo que los atravesaba y a la vez los excedía. Así que, en resumidas cuentas, esta novela significó, una vez más, optar por el camino largo, por el desafío de buscar forma y sentido a partir de lo que el propio texto proponía”.
“De acá en más, la verdad va a estar del lado del lector”
A la pregunta de qué sintió al terminar y compartir esta obra, Pons respondió que “la terminé y compartí varias veces. Me refiero que a lo largo de este camino en la escritura, fui cosechando lectores de confianza que me ayudan a recuperar la perspectiva y evaluar lo escrito desde otros puntos de vista y bajo una sana rigurosidad en cuanto a lo técnico y lo conceptual. El manuscrito original fue mutando gracias al intercambio con personas que considero maestros de escritura, algunos escritores que han marcado en mí un norte literario y algunos colegas con los que construimos camino a la par. Esta etapa de presentar y compartir la novela ya como objeto libro, me encuentra con la tranquilidad y la alegría de haber trabajado a conciencia, de haberme apoyado y haber confiado en lo que aporta cada integrante de Editora del Norte para que la novela vaya al encuentro de los lectores y que se defienda sola, que hable por ella misma. De acá en más la verdad va a estar del lado del lector, todo lo que perciba o interprete va a ser lo correcto. De acá en más, mi lectura apenas va a ser una más”.
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