Secretario general del Partido Socialista defendió al gobierno y advirtió que no hay soluciones mágicas

El secretario general del Partido Socialista, Pablo Oribe, defendió en Paysandú la acción del gobierno del Frente Amplio y sostuvo que las señales de malestar que reflejan algunas encuestas no pueden analizarse por fuera de los problemas estructurales que arrastra el país. “Hay que tomarla con tranquilidad, es un dato”, dijo al referirse a la caída en la aprobación del Ejecutivo, y remarcó que “gobernar implica también administrar tensiones, tener paciencia”.

Oribe consideró que el oficialismo enfrenta un escenario en el que las demandas sociales son legítimas, pero también difíciles de resolver en plazos breves. “Estamos convencidos de lo que estamos haciendo, estamos trabajando bien, tenemos una mirada integral de los temas, y sabemos que esto no se resuelve de un día para el otro. Los problemas estructurales que Uruguay tiene, pobreza infantil, gente en calle, inseguridad, salud mental y demás, no se resuelven en un año”, afirmó. A su entender, el desafío del gobierno pasa también por “salir a explicar las cosas que está haciendo”.

En ese marco, señaló que el malestar social “excede al gobierno” y que en realidad responde a un fenómeno más amplio. “Nosotros creemos que hay una crisis de representación, una crisis del vínculo entre la sociedad y la política”, sostuvo. Agregó que existe “un componente de rotura, de desconfianza, de apatía entre una parte importante de la sociedad y la política en general”, y opinó que esa situación termina afectando a todo el sistema político, más allá del partido que esté en el poder.

El dirigente insistió en que mientras no haya respuestas de fondo sobre vivienda, salud, educación, salud mental y precarización laboral, persistirá una parte de la ciudadanía disconforme con los gobiernos. “Va a seguir habiendo una parte importante que esté molesta con los gobiernos que le toquen en cualquier momento”, expresó. Y aunque admitió la presión social por resultados concretos, advirtió que “no hay soluciones mágicas”.

También defendió algunas decisiones del Ejecutivo en materia económica y sostuvo que, ante un escenario internacional adverso, Uruguay ha actuado con cautela. “Creo que el gobierno uruguayo ha sido muy serio, muy precavido en la manera que enfrenta y se para ante este mundo tan impredecible”, afirmó. Como ejemplo, mencionó la política de amortiguación sobre los combustibles para evitar un traslado pleno a precios, y señaló que la intención es reducir el impacto sobre la inflación y el salario.

En materia de seguridad, Oribe sostuvo que el país debe revisar su política carcelaria y reclamó mayor énfasis en la rehabilitación. “Tenemos 17.000 presos en este país” y “si no nos preocupamos de rehabilitación de esos 17.000 que están en cana, que van a salir alguna vez porque la mayoría no llega a los 30 años, que van a salir peor de lo que entraron, serán balas perdidas para todos nosotros”, afirmó. En la misma línea, al referirse al caso Cardama, lo definió como “una estafa al Estado uruguayo” y dijo que, una vez producido ese daño, corresponde trabajar en “reducir” sus consecuencias.

Oribe colocó el eje de su mensaje, en un contexto de impaciencia social, problemas acumulados y creciente distancia entre la ciudadanía y la política, en la defensa del rumbo general del gobierno frenteamplista.