La EDEA celebró el arte y la memoria en un fogón criollo

Una celebración donde escuela, arte y memoria se encontraron en torno a un mismo fuego. La Escuela de Educación Artística N.º 113 (EDEA) lideró y organizó una nueva edición del Danzarte, que se realizó el pasado jueves en la mañana en la explanada sur de la Plaza Artigas, en la que los niños celebraron la escuela, arte y memoria en torno a un fogón criollo. La temática tradicional elegida en nuestra ciudad surge al cumplirse el noveno “Fogón criollo”. La maestra directora Zully García dijo a EL TELEGRAFO que “el encuentro coronó un proceso de varios meses de trabajo y alcanzó un resultado de alto valor artístico, cultural y educativo, acompañado por un excelente marco de público. La propuesta tuvo como corazón la imagen del fogón: ese lugar ancestral donde las personas se reúnen y comparten la palabra, la música, los recuerdos y el calor de estar con otros. Desde allí se construyó una experiencia artística integral, cuidada y sensible”.

La danza como hilo conductor y a su alrededor otros lenguajes. Hubo canto y literatura a cargo de escolares, así como una cálida ambientación estética, fruto del trabajo desarrollado desde Artes Visuales. Participaron EDEA N.º 113, Jardín N.º 103 y Escuelas N.º 1, N.º 8 y N.º 117, con propuestas que recorrieron distintas expresiones de nuestra tradición e historia como el diálogo de chinas, chamarrita, danza “El Coludo”, poema “La Tapera” de Elías Regules, canciones vinculadas al 25 de Agosto, rondas tradicionales, minué, polca, un “Gato de la Independencia” y la chacarera “Sangre Charrúa”.


Detrás de cada presentación hubo un trabajo que no se ve; planificación, investigación, ensayos, búsqueda estética y articulación institucional. En ese recorrido fue central el liderazgo de la EDEA N.º 113, que supo convocar y sostener durante meses una propuesta colectiva cuya calidad final dio cuenta del compromiso de docentes y estudiantes. Familias, docentes, niños y comunidad compartieron una celebración en la que las tradiciones no aparecieron como piezas inmóviles del pasado, sino como una memoria viva, capaz de volver a hacerse voz, cuerpo, música y gesto en las nuevas generaciones.


Al cierre, el inspector regional de Educación Artística, maestro José Bertullo, vinculó simbólicamente el fogón con aquellos fogones artiguistas y expresó que ese día se había encendido otro fuego, “no con leña, sino con música, danza, memoria y encuentro”; y cerró la jornada con una expresión de la murga Agarrate Catalina: “Alrededor del fuego, la noche los fue a encontrar. Queriendo cambiar el mundo, siguieron empeñados en soñar. Alrededor del fuego: Una comunidad”. Y quizá allí esté una de las claves principales de todo lo vivido. Una comunidad no se construye solamente por estar juntos, sino por crear juntos, reconocerse en una memoria compartida y aportar cada uno su voz a algo común.


El Danzarte fue también eso: muchas escuelas, muchos lenguajes y muchas personas reunidas alrededor de un mismo fuego: la identidad.

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo no será publicada.


*