Dr. Ricardo Diez: Entendiendo el estrés

El estrés es una respuesta psicofísica ante una situación real o imaginaria, pasada, presente o futura, interna o externa, con un fin de supervivencia, que es evaluada por la persona como un peligro o amenaza. Esta respuesta es muy variable en su forma de presentación e intensidad y puede modificarse con la experiencia, pero puede resultar desadaptativa si se cronifica en el tiempo o si es muy intensa, pudiendo conducir a la enfermedad, según su intensidad, su duración o ambas razones.

Tipos de estrés

Positivo (eustrés): motiva y mejora el rendimiento. Agudo: es una reacción intensa, probablemente displacentera en el plano físico y psicoemocional, que aparece luego de una situación percibida como amenazante o peligrosa. Crónico: ocurre cuando los estímulos estresores se prolongan en el tiempo y superan la capacidad del individuo para afrontarlos. Estrés psicosocial/económico: relaciona los fenómenos psicológicos con el entorno social y, cuando se mantienen en el tiempo, pueden afectar la salud física y emocional.

Puntos clave del estrés

--El estrés no afecta a todas las personas de la misma manera. Existen diferencias entre ambos sexos, tanto en las respuestas conductuales como en las respuestas fisiológicas al estrés, influenciadas por factores hormonales, psicológicos y sociales. --El efecto de los estresores puede depender del momento de la vida en que ocurren. Las experiencias adversas durante la infancia, especialmente cuando son intensas o persistentes, pueden producir efectos duraderos sobre la salud física y mental. --Cuantos más eventos estresantes se afronten, peor puede ser para la salud. Sin embargo, no queda muy claro cómo contar estos acontecimientos, dado que no tienen la misma intensidad ni afectan de igual manera a cada persona. --Algunos eventos estresantes son mucho más intensos que otros. Todo aquello que ataque la identidad nuclear y la mente de una persona puede resultar muy estresante. Por ejemplo: conflictos graves con la familia, problemas laborales o episodios de ira y emociones intensas que puedan derivar en un infarto o en un cuadro autoinmune. --Ciertos rasgos de personalidad, como el pesimismo o la tendencia al conflicto, pueden hacer que algunos acontecimientos sean percibidos como más estresantes. --A veces, el estrés no es el origen de la enfermedad, sino el factor que la visibiliza. --El estrés afecta negativamente a muchos sistemas: neurológico, psicológico, cardiovascular, inmunológico y metabólico. --El estrés no actúa de la misma manera en todas las personas. Su efecto depende de quién lo vive, cuánto dura, cómo se afronta y de la vulnerabilidad biológica y genética de cada persona.

¿Qué podemos hacer para afrontar el estrés crónico?

Moverse todos los días y realizar ejercicio físico. Mantener una dieta prebiótica y antiinflamatoria. Disfrutar de la naturaleza cuando sea posible. Respirar por la nariz y practicar ejercicios de respiración. Cuidar el descanso y los ritmos circadianos. Desconectarse del mundo digital con frecuencia. Establecer prioridades y priorizar el autocuidado. Ser consciente del ciclo del estrés.

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