Setiembre ha llegado con una sorpresa que incluye una renuncia de principios. Se trata de la revelación de un documento que se mantenía discretamente reservado y que ahora la presidencia irlandesa ha hecho público. En este documento, insólitamente, se propone que los Estados miembros de la UE privilegien el interés de OpenAI, Anthropic, Google, Meta y SpaceX en obtener beneficios por encima del derecho fundamental a la protección de datos.
En otras palabras, se permitiría a las desarrolladoras de IA, como OpenAI, Anthropic, Google o Meta, utilizar toda la información que hayan recopilado en los últimos años o incluso décadas, en el caso preciso de Google y Meta, para entrenar sus modelos. Esta renuncia es lo que propone un documento oficial de Dublín, ahora revelado por la organización Noyb, que recoge una propuesta de modificación del Reglamento General de Protección de Datos (RGPD), que no es otra cosa que la norma que protege el derecho fundamental a la privacidad de los ciudadanos europeos.
Dicho de otra manera, y espero que de forma más sencilla y clara, la presidencia irlandesa de la UE propondrá oficialmente a los Estados miembros que el uso de los datos “en el contexto de la inteligencia artificial (IA)” sea automáticamente legal.
Una resignación de alto costo
Esta renuncia a principios elementales del derecho a la privacidad de los ciudadanos es, ante todo, una resignación de alto costo moral y un sacrificio en favor del desarrollo de la industria. Se presenta esta decisión como una cuestión natural, cuando ciertamente no lo es.
Sorprendentemente, se afirma que el uso de datos personales “en el contexto de la IA” debería ser automáticamente legal. Y, para reducir resistencias, se “informa” que “parece haber un amplio acuerdo informal entre muchos Estados miembro”.
En concreto, lo que se está diciendo es que las grandes tecnológicas podrían utilizar todos los datos personales recogidos durante las últimas décadas prácticamente sin ninguna restricción, siempre que esto ocurra “en el contexto” de la IA. De los derechos de las personas, nada.
El ahorro derivado de este cambio, que significaría eliminar la obligatoriedad de pago asociada a esta renuncia, no sería otra cosa que una inmensa apropiación de derechos que representan miles de millones de dólares en beneficio de las grandes corporaciones.
Según un análisis de The Information, en el que se examinaron los ingresos de las 34 empresas más relevantes del mercado en la actualidad, las cuentas empiezan a ser llamativas, pero también lo es la realidad de un nuevo duopolio tecnológico.
Hoy, la torta de la IA parece estar concentrada en dos empresas: OpenAI y Anthropic. Las cifras muestran una realidad de nuevo duopolio tecnológico, mientras el sector en conjunto duplica sus ingresos. Las 34 empresas tienen unos ingresos anualizados de 80.000 millones de dólares, unos 6.600 millones de dólares mensuales. Eso representa un 112% más que hace seis meses, lo que significa que dichas empresas han crecido más del doble en ese período. Aunque el dato más relevante no es este.
La novedad es que Anthropic y OpenAI se llevan la mayor parte de los ingresos. En efecto, el 89% corresponde a estas dos empresas, mientras que las otras 32 reciben una proporción mucho menor; en términos comparativos, “unas migajas”. El nuevo dúo se queda con casi nueve de cada diez dólares facturados por el sector.
Vale precisar que tanto Anthropic como OpenAI crecen de forma exponencial. En el caso de Anthropic, esta tiene que ceder parte de esos ingresos tanto a Amazon como a Google porque ambas compañías revenden sus servicios. OpenAI, además, debe compartir el 20% de sus ingresos con Microsoft hasta 2030, lo que supone que este año tendrá que pagar unos 6.000 millones de dólares.
Europa versus Facebook
Max Schrems, activista austríaco y fundador de la ONG «Europa versus Facebook», dedicada a identificar abusos en las políticas de privacidad de las redes sociales sobre la base de la legislación europea y a buscar alternativas legales que respeten los derechos fundamentales de sus usuarios, ha dicho que estas propuestas harán que los beneficios de las empresas de IA prevalezcan sobre el derecho fundamental a la privacidad en Europa. Esto, sostiene, «no es más que una expropiación digital de europeos».
Y todo ello ocurre a pesar de que figuras clave de las corporaciones de IA advierten activamente sobre los enormes riesgos asociados a sus propios productos.
Venta de datos europeos
Cuando las cosas se convierten en una cuestión de percepción, todo se vuelve más elemental e inestable. Percepción no es certeza.
Un número muy importante de dirigentes políticos interpreta, sin demasiada argumentación, que la economía europea se beneficiará de la eliminación de tantas leyes como sea posible. No obstante, puede suceder exactamente lo contrario: la mayoría de las empresas de la UE no tienen acceso al mismo volumen de datos ni cuentan con el capital necesario para competir con las corporaciones estadounidenses.
En muchos casos, esto también podría significar que los datos recogidos por las empresas de la UE, pero procesados en plataformas o servicios en Estados Unidos, se trasladarían a proveedores de ese país o de China.
Hay quienes se empecinan en insistir con “percepciones” que han mostrado y demostrado que no son ciertas, falacias o simples mentiras. Es la fallida teoría del derrame, que nunca ha derramado nada.
Pero Schrems es categórico en su advertencia: “Este cambio legislativo beneficia principalmente a los grandes actores, aquellos que han recopilado grandes cantidades de datos europeos. Esto supone una venta total de datos europeos a corporaciones globales. También resultaría en un gran flujo de conocimientos desde empresas de la UE hacia Estados Unidos o China. Desde una perspectiva de política industrial, ese enfoque es una locura”.
Pero hay más señales de que estamos frente a un nuevo salto en la concentración, que anuncia nuevos y dramáticos estadios de monopolización. Amazon invirtió unos 25.000 millones de dólares en Anthropic. Poco después, Google anunció una inversión de hasta 40.000 millones de dólares también en Anthropic.
Las dos han protagonizado un ejemplo de financiación circular. Esta modalidad “proporcionaría” al cliente los medios para comprar los productos de un proveedor utilizando el capital o el crédito del propio proveedor.
Pero las gigantescas corporaciones no paran de expandirse y aplicar pinzas que ahogan a sus competidoras de menor porte relativo. Aunque todas esas startups ya tienen una dimensión importante, Anthropic y OpenAI están en otro nivel.
Ambas han crecido de forma excepcional y, en los últimos tiempos, hemos visto la expansión de Anthropic y OpenAI, alcanzando valoraciones de mercado impresionantes. Los creadores de Claude estaban valorados en 380.000 millones de dólares en febrero, pero el éxito de Claude Code y de sus modelos en entornos empresariales ha hecho que su valoración se dispare. La empresa planea levantar decenas de miles de millones de dólares este verano para alcanzar una valoración cercana a un billón de dólares.
Marketing
Así las cosas, la realidad es insostenible y lo saben todos. No hay operación de marketing que pueda maquillar esta realidad ni disimular un mercado tan manifiestamente desequilibrado.
Ver el estado de situación y no enfrentar la realidad es un acto suicida.
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