
En Uruguay se diagnostican unos 500 casos anuales de linfomas, de los cuales el Linfoma no Hodgkin representa cerca del 80%. El país cuenta con terapias innovadoras que permiten la remisión de cuadros complejos, aunque la consulta precoz garantiza mejores resultados.
La Dra. Cristina Otero, especialista en Hematología y Trasplantes del Hospital Maciel, explicó que la enfermedad se origina en los linfocitos y puede manifestarse con el crecimiento de ganglios en el cuello, axila u otros sectores.
Sobre los tratamientos, destacó que avanzaron en los últimos años, con quimioterapia combinada, inmunoterapia, anticuerpos y, en algunos casos, trasplante de médula ósea o terapias CAR-T.
La incidencia uruguaya es similar a la europea y norteamericana, con predominio masculino. No se trata de una enfermedad hereditaria.
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