Juan José Zeballos presentó su libro sobre la pianista Raquel Boldorini

Juan José Zeballos, durante la presentación.

En la sala 1.º de Julio de EL TELEGRAFO, con buen marco de público, el pianista, escritor y gestor cultural Juan José Zeballos presentó su libro “Manos que escuchan. Conversaciones con Raquel Boldorini”. La actividad fue organizada por el autor junto al Instituto Musical Delia Buono, que dirige la profesora Giannina Buono, y permitió disfrutar también de un microconcierto de alumnos de la institución.

El libro, explicó Zeballos, recoge conversaciones con la destacada pianista uruguaya Raquel Boldorini, quien cumplió 85 años en marzo y lleva más de siete décadas dedicada al piano. No se trata de una biografía formal ni de un estudio académico, sino de una historia contada por la propia protagonista, con recuerdos y anécdotas de su trayectoria. A través de fotografías, recortes de prensa y relatos, Zeballos recorrió distintos momentos de la vida de Boldorini: sus primeros pasos en la música, los maestros que marcaron su formación, sus estudios en el exterior y una carrera que la llevó a actuar en escenarios de numerosos países. También recordó que decidió continuar viviendo en Uruguay y que, en una época sin las facilidades de comunicación actuales, llegó a conseguir conciertos en Estados Unidos presentándose personalmente ante los responsables de las salas y ofreciéndose para una audición.

Una vocación sostenida con exigencia

Entre las historias compartidas aparecieron episodios tan difíciles como insólitos. Zeballos relató que, durante su primera estadía en Francia, Boldorini pasó una noche en una plaza de París cuidando sus pertenencias, después de un problema con el alojamiento. En otra ocasión, minutos antes de interpretar el Concierto para la mano izquierda, de Ravel, descubrió que tenía el pulgar herido y que estaba sangrando sobre el teclado. Debió encontrar una solución en el momento para poder tocar sin interrumpir la actuación.
La exposición también permitió conocer la enorme disciplina con que la pianista abordaba su carrera: podía pasar entre ocho y diez horas diarias frente al instrumento y estudiar durante meses determinados pasajes. Esa autoexigencia explica, en parte, que durante años se resistiera a divulgar sus grabaciones. A partir del libro, sin embargo, se concretó un canal de YouTube que reúne registros sonoros y audiovisuales conservados por su familia, desde sus primeras actuaciones con orquesta hasta conciertos en salas como el Teatro Colón y el Teatro Solís. El volumen incluye un código QR para acceder al material.
Zeballos destacó además el sentido del título, “Manos que escuchan”, referido a la importancia de que el intérprete no se limite a ejecutar las notas, sino que desarrolle una escucha atenta de lo que sucede musicalmente. Entre las distinciones recibidas a lo largo de su trayectoria, Boldorini fue declarada ciudadana ilustre de Montevideo.

Microconcierto

La actividad continuó con las actuaciones de alumnos del Instituto Musical Delia Buono, que ofrecieron un repertorio de distintas épocas y estilos. Alfonso Toscanini interpretó el primer movimiento de El invierno, de Antonio Vivaldi; Maia Laviano, el vals de la suite Mascarada, de Aram Khachaturian; Selene Méndez presentó un nocturno de Frédéric Chopin y una adaptación para piano de Danza macabra, de Camille Saint-Saëns; y Paulo Dalmao interpretó un extracto del Concierto para piano en mi mayor, de Moritz Moszkowski. Al finalizar, Zeballos felicitó a los jóvenes intérpretes y a su profesora, y calificó como un privilegio haber podido escucharlos. Gianina Buono, por su parte, agradeció al músico su presencia en Paysandú y su permanente apoyo a la cultura y a los artistas.

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