Mientras el río Uruguay continúa descendiendo frente a Paysandú, donde alcanzó los 4,66 metros, las lluvias registradas en su cuenca alta anticipan nuevos aportes hacia Salto Grande y un posible ascenso aguas abajo de la represa. Simultáneamente, el río Paraná presenta caudales muy superiores a sus promedios históricos, lo que ha obligado a realizar maniobras de regulación en las centrales hidroeléctricas de Itaipú y Yacyretá. El escenario regional de aguas altas, asociado a la influencia del fenómeno El Niño, mantiene la atención sobre la evolución de ambos sistemas fluviales.
La Comisión Técnica Mixta de Salto Grande informó que las precipitaciones del último fin de semana incrementaron los aportes al embalse, aunque las previsiones actuales no anticipan situaciones de alerta para Salto y Concordia en lo inmediato.
El comunicado hidrológico del martes 27 estableció que durante las últimas 24 horas ingresaron 11.275 metros cúbicos por segundo, mientras que el caudal evacuado alcanzaba los 12.522 metros cúbicos por segundo. El embalse se encontraba en 34,54 metros y se esperaba que ascendiera hasta aproximadamente 34,60 metros. Para las siguientes horas, el organismo anunció una evacuación media diaria variable entre 12.300 y 13.500 metros cúbicos por segundo, con los vertederos abiertos. El pico de la onda de crecida se encontraba ayer en Garruchos, a 500 kilómetros al norte de Salto Grande, donde el caudal ascendía a 16.500 metros cúbicos por segundo, por lo que faltan varios días para que esa agua llegue al lago de la represa.
El Niño y la incertidumbre
El meteorólogo Juan Badagain, del área de Meteorología de Salto Grande, señaló que los antecedentes históricos de otros episodios de El Niño “permiten considerar la posibilidad de situaciones de crecida similares a las registradas anteriormente, aunque todavía no existen elementos suficientes para anticipar su magnitud”.
“Con las herramientas que se cuenta hoy en día a nivel mundial, es imposible estimar a cuánto va a llegar un determinado río con 30 días de anticipación”, explicó.
Indicó que será necesario esperar los pronósticos de precipitaciones de días posteriores para conocer con mayor precisión dónde se concentrarán las lluvias, su intensidad y su distribución temporal.
El especialista también explicó cómo se prepara el embalse ante eventuales incrementos de caudal. Cuando los pronósticos anuncian precipitaciones importantes, “se procura generar capacidad de almacenamiento para recibir parte del volumen que llegará desde aguas arriba”. El procedimiento permite “acumular agua en el embalse, para luego erogarla de manera gradual para que afecte en menor medida los puertos aguas abajo”, señaló.
EL PARANÁ DUPLICA SUS APORTES
La situación del río Paraná presenta características diferentes. La Entidad Binacional Yacyretá mantiene el alerta hidrológico debido a los elevados caudales que ingresan al complejo, impulsados por las precipitaciones en la cuenca y por el comportamiento de los ríos que alimentan el sistema.
Según su informe del 27 de octubre, durante septiembre los aportes superaron en un 37% el promedio histórico, mientras que en octubre el incremento alcanzó el 100%.
Para los próximos días, Yacyretá estima ingresos del orden de los 33.000 a 35.000 metros cúbicos por segundo, con tendencia estacionaria, aunque por encima de los niveles habituales.
En las localidades próximas a la central persisten niveles elevados. En Ituzaingó, provincia de Corrientes, el río se mantiene por encima de su cota de evacuación, mientras que en Ayolas, Paraguay, supera el nivel de inundabilidad.
ITAIPÚ REGULA LAS DESCARGAS
En el mismo sistema fluvial, la central hidroeléctrica de Itaipú realizó nuevas maniobras para controlar los efectos de las lluvias extraordinarias y el crecimiento del río Iguazú, uno de los principales afluentes del Paraná.
El domingo 25 de octubre fueron cerrados los vertederos, después de permanecer abiertos durante 26 días consecutivos. La medida permitió retener temporalmente un mayor volumen de agua en el embalse y reducir las descargas hacia el Paraná, buscando amortiguar el impacto de la creciente en la zona de la Triple Frontera.


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