Solicitada: No hubo ninguna huida, Flávio Bolsonaro salió legalmente del país

Una mentira repetida mil veces no se convierte en verdad. Y una salida legal no puede transformarse, por arte de magia, en una fuga.
La incógnita sobre la salida de Brasil de Flávio Bolsonaro parece haberse despejado. Según la información que se ha dado a conocer, cruzó la frontera sin que existiera una orden de captura que le impidiera hacerlo. Por lo tanto, si esos son los hechos, su salida fue legal.
Digámoslo con claridad, sin rodeos y a los cuatro vientos: no corresponde hablar de una huida cuando no se ha demostrado que haya existido una fuga ni una actuación ilícita.

Flávio Bolsonaro salió de Brasil acompañado por su esposa y sus hijas, y posteriormente llegó a Estados Unidos. Si no tenía impedimento legal para abandonar el territorio brasileño, ejerció un derecho que no puede convertirse, por sí solo, en motivo de condena pública.

Sin embargo, cuando se instala la palabra “huida”, se pretende transmitir una imagen muy distinta: la de alguien que escapa de la Justicia porque no tiene otra alternativa. Pero las palabras tienen un peso enorme y no deberían utilizarse para inducir a la opinión pública a conclusiones que los hechos no permiten sostener.

Aquí vale recordar aquella conocida frase atribuida a Joseph Goebbels, figura central de la propaganda nazi: una mentira repetida mil veces termina siendo aceptada como verdad. Precisamente por eso debemos ser cuidadosos con la información, especialmente cuando se trata de asuntos políticos que despiertan fuertes pasiones. También hay un contexto político que no puede ignorarse. Según lo señalado, el presidente Luiz Inácio Lula da Silva había manifestado su intención de que Flávio Bolsonaro terminara preso, incluso durante el segundo debate del viernes al que se hace referencia.
Ese antecedente puede alimentar las sospechas y las interpretaciones políticas, pero no sustituye las pruebas ni permite afirmar que haya existido una persecución judicial sin demostrarla.

Una cosa es la confrontación política; otra, muy distinta, es la realidad jurídica.
Por eso, no confundamos los términos ni aceptemos que una palabra repetida insistentemente termine imponiéndose sobre los hechos. Si Flávio Bolsonaro no tenía una orden de captura ni una restricción legal para salir de Brasil, no hay fundamento para presentar su partida como una fuga por el solo hecho de haber abandonado el país.
La verdad no necesita propaganda. Necesita hechos, pruebas y respeto por la realidad.

Y cuando se habla de política, ese principio debe valer para todos, sin importar el apellido, el partido o la ideología. Porque la libertad, la legalidad y la presunción de inocencia no pueden defenderse solamente cuando benefician a quienes piensan como nosotros.

No hubo una huida demostrada. Hubo una salida del país que, de acuerdo con la información disponible, fue legal. Y esa diferencia debe quedar absolutamente clara.

David Doti

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