Pasar la noche acampados al abrigo del monte, salir a navegar bien temprano, sentir cómo se corta la superficie del agua calma del arroyo y cómo va despertando el día en medio del concierto del coro de las aves del campo. Este privilegio al que pocos acceden y que es cada vez menos frecuente ante el avance de las urbes en el mundo, es el que quiere acercar un emprendimiento turístico en Paysandú desde el verano que viene.
Fabio Benítez es quebrachense, pero desde comienzos de este siglo –la mayor parte de su vida– ha pasado más tiempo en el extranjero que en nuestro país. La idea de explotar turísticamente las bellezas naturales de su lugar de origen se le despertó cuando retomó el contacto con esos espacios.
En diálogo con EL TELEGRAFO, nos contó que planea desarrollar un proyecto turístico que podría convocar turistas europeos amantes de la aventura y la naturaleza. O incluso turistas de la región o locales. La idea, dijo, es “que los fines de semana puedan venir con amigos si tienen ganas de tener un momento de recreación, que puedan contar con un sitio turístico como Termas de Guaviyú para disfrutar del aire libre, del fogón en el monte, de los ruidos de la naturaleza, que puedan hacer una remada de 12 kilómetros, o un poco menos –es algo que estamos estudiando–, pasar una noche en hamacas con tejido mosquitero y después volver a la mañana a termas a disfrutar de un baño en los chorros termales”, resumió Benítez.
MODALIDAD
El proyecto contaría con el complejo Termas de Guaviyú como centro logístico. “Sería uno de los focos principales del proyecto, nos damos cuenta que tenemos piscinas de aguas termales que en pocas partes del mundo hay, un complejo turístico con hoteles, moteles y lugar para camping. Hay muy pocos lugares de actividades, de recreación y aire libre”, indicó Benítez. Para las salidas a navegar se dispondrá de opciones: la canoa tradicional o el medio preferido por el emprendedor. “En este caso serían tablas de Stand Up, se abrevia SUP, (también conocido como paddle surf) que es una nueva modalidad, que consiste en un remo, tu vas de pie en la tabla y vas remando de pie. Lo que hace es una remada muy silenciosa, trabaja el cuerpo de forma completa, y lo hace muy divertido para el usuario”. Una de las opciones será el alquiler de estas embarcaciones, pero también se harán cargo de organizar salidas grupales.
TURISMO
Benítez tiene ambiciosos planes para su emprendimiento, ya que asegura que se le ocurrió pensando en personas que viven en grandes ciudades del mundo y que necesitan una conexión con la Tierra, lo que le pasaba viviendo en lugares como Barcelona, Atlanta o Houston. “Llegar a Quebracho a los arroyos locales era como venir a otro mundo, le vi un potencial muy grande, y me gustó la idea de poder compartirlo. La idea de esto es intentar captar turistas europeos, al turista alemán, inglés, americano”, aseguró.
En esta estadía en el país (Benítez regresa esta semana a Europa) el emprendedor aprovechó para realizar un relevamiento, generar circuitos y establecer los contactos necesarios para poner en marcha la iniciativa.
“Estamos estudiando, llevamos tiempo haciendo el estudio de campo en los arroyos de la zona, por eso elegimos el arroyo Guaviyú y especialmente en Termas de Guaviyú, y esperamos ya lanzarnos con el proyecto a partir del verano que viene, indicó”. Por mayor información se puede acceder a la página del emprendimiento en Facebook: “Queguay Aventuras de Uruguay”.
ORÍGENES
Podría decirse que el inicio de esta idea viene de muy lejos. “En Termas de Guaviyú había un señor de apellido Cabrera que tenía alquiler de botecitos; siempre me llevaba para todos lados, fue como un tutor y un mentor. Además mis padres siempre se vincularon con el Club Amandayé Ipeguá, hicieron una travesía y yo ya de chiquito quedé ‘rabioso’ porque no pude ir, era muy chico (Travesía del Queguay, cuya 13ª edición será el fin de semana del 16 y 17 de marzo). Con mi regreso a Uruguay me di cuenta de la cantidad de recursos naturales que tenemos, la belleza de ir en una embarcación silenciosa y que de repente salte un capincho al agua o ir remando al amanecer y ver los jabalíes o los ciervos tomando agua, los distintos cantos de los pájaros, que la gente que está en la ciudad muchas veces se olvida de esos sonidos”, relató.
Durante la crisis de los 2000 a la familia le tocó irse del país. Benítez estuvo 16 años viviendo en España y luego se fue a Estados Unidos. En un complejo de apartamentos donde trabajaban sus padres, el director tenía una lancha y lo invitaba a navegar. “Salíamos a pescar, a hacer cacerías, él tenía un lago, sembraba peces, me enseñó el cuidado de los peces. Empecé a surfear, a vincularme con el kayak; antes de irnos acá en Uruguay teníamos una canoa, que cuando nos fuimos nos la robaron”, recordó.
