Le colocó un cuchillo en el cuello a comerciante de Quebracho para llevarse el dinero de la caja

Un hombre fue enviado a prisión luego de comprobarse su responsabilidad en una rapiña perpetrada en un comercio en horas de la mañana de la víspera, en la ciudad de Quebracho. El trabajo de la Comisaría Sexta posibilitó el esclarecimiento del hecho a los pocos minutos.
De acuerdo a información recabada por EL TELEGRAFO, próximo a las 12 un hombre de 42 años se encontraba atendiendo su negocio, ubicado en las inmediaciones de 18 de Julio y Joaquín Suárez, cuando fue abordado por un sujeto que –a punta de cuchillo– le despojó la suma de 23.000 pesos que tenía en la caja registradora. El asaltante, identificado como B.N.N.R, de 24 años, esperó que el responsable de Superahorro estuviera solo a su alcance para colocarle una cuchilla en el cuello y exigirle que le entregara el dinero. En ese momento, la víctima (sorprendido por la situación) intentó reducirlo y se produjo un forcejeo. Una vez que zafó del atacante, éste lo amenazó nuevamente con el cuchillo y optó por entregarle el dinero.
Inmediatamente B.N.N.R. abandonó el comercio, circunstancia en que fue perseguido por la víctima y se sumó el móvil de la Comisaría Sexta que había sido advertida de lo ocurrido.
El malhechor, en tanto, fue visto ingresar a su casa –en la zona de 25 de Agosto y Maciel– donde ocultó el dinero en una pieza al fondo del terreno. Con autorización de la propietaria del lugar, que ofició además como testigo del procedimiento, la Policía ingresó a la finca, donde lo detuvieron y ocuparon el dinero y el cuchillo (de unos 30 centímetros de hoja) utilizado en el atraco.
Enterada la fiscal de Segunda Turno, Estela Long, dispuso la conducción del detenido y la víctima a fin de tomarles declaración. Asimismo, la Policía obtuvo el registro fílmico del comercio que fue entregado como prueba y se encuentra publicado en la página www.eltelegrafo.com
Por su parte, indagado B.N.N.R confesó los hechos y accedió a un juicio abreviado, siendo condenado por el Juzgado Penal de 8º turno por “un delito de rapiña especialmente agravado” a la pena de 4 años y dos meses de penitenciaría que cumplirá de la siguiente manera: 3 años y 8 meses de prisión efectiva y el saldo con arresto domiciliario durante 24 horas.

NO SABÍA ABRIR LA CAJA
Aprovechando que se registraba poco movimiento de clientes, el comerciante abandonó la caja y se dirigió a prepararse un café. Al retornar, luego de unos diez minutos, encontró que B.N.N.R estaba aguardándolo. Lo saludó como siempre, ya que era ocasional cliente. De acuerdo con el video tomado por el sistema de vigilancia del comercio, estuvo un minuto aguardando que el comerciante llegara a la caja.
Cuando se dispuso a atenderlo, el delincuente extrajo un cuchillo y se lo colocó en el cuello a la vez que le solicitaba el dinero.
“En el momento tenés dos reacciones. Podés paralizarte o defenderte. No lo pensás, te sale”, dijo a EL TELEGRAFO la víctima.
El comerciante empezó a forcejear. “Me decía que le diera la plata y yo, mientras intentaba alejarle la mano del cuchillo, le respondía que ahí estaba la caja. Que agarrara todo. En ese momento –que fueron segundos–me dijo que él no sabía cómo se abría la caja”, comentó.
“Todo el tiempo intenté sacarle la mano del arma y llevarlo hacia afuera del comercio, pero él me tenía agarrado con la otra mano. Así que forcejeamos mientras íbamos acercándonos a la puerta. Cuando pude sacarlo, él se metió de nuevo para el comercio y yo quedé afuera. En ese momento llegó un vendedor de quesos artesanales y le dije que no entrara porque habían uno con un cuchillo robándome. El hombre marcó el número de la Policía y me dio el teléfono para que yo hablara”, recordó.
Cuando el delincuente salió, “se fue caminando”. “Lo seguí porque además vive a dos cuadras y vi cuando entró a la casa, como si nada. Di la vuelta para fijarme si podía irse por el fondo y justito llegó la policía. Golpearon y él mismo les abrió la puerta. Nunca se resistió a ser detenido”, dijo la víctima sin salir de su asombro. “Lo raro es que actuó a plena mañana, de cara descubierta, siendo conocido como cliente y si bien tenía un cuchillo estaba –dentro de todo– bastante tranquilo”, comentó el hombre. En casi siete años de estar al frente del emprendimiento comercial, nunca había sufrido un hecho de este tipo. “Hemos tenido robos de mercadería o en la noche que rompen las ventanas para entrar, pero nunca algo así”, manifestó.